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Sanidad

¿Cómo quieres que me dirija a ti como él, ella o elle?: El manual de buenas prácticas para atender a pacientes trans en Ourense que humaniza la sanidad

"Aun ves caras raras cuando, siendo un hombre con barba entras en urgencias ginecológicas" explica Éric Dopazo, formador de diversidad y uno de los asesores del equipo del Sergas que diseñó este manual pionero

Parte del equipo multidisciplinar que editó el manual.

Parte del equipo multidisciplinar que editó el manual. / Fdv

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Ourense

Éric Dopazo es un hombre trans y reconoce que, en ocasiones, tuvo experiencias muy «polarizadas» y también caras raras cuando en la sanidad veían llegar a alguien con barba como él para ser atendido por una urgencia ginecológica. Situaciones cuando menos molestas que tiene que sufrir tantas personas, aún cuando él cuante con tablas y experiencias como formador en diversidad.

Por este motivo, el propio Éric es una de las personas que ha formado parte del equipo multidisciplinar (incluidos profesionales médicos, endocrinos o psicólogos, entre muchos otros) que ha elaborado el decálogo que rige ya en el Área Sanitaria de Ourense, O Barco y Verín, el cual ofrece a los profesionales sanitarios ese «manual de buenas prácticas para atender a pacientes trans». Un manual que se presenta justamente en vísperas de la celebración del Día del Orgullo Gay que será este domingo.

Garantizar la privacidad y, ante la duda, dirigirse a la persona por el apellido para no contradecir lo que dice el historial con el nuevo género; preguntar si quiere ser tratado con los pronombres él, ella o incluir el género neutro «elle», que se introduce en el lenguaje sanitario para dirigirse a personas que no se identifican con los géneros binarios tradicionales (masculino o femenino) o cuya identidad de género está fuera de esa asignación, y que se introduce ya en este decálogo de atención sanitaria para personas trans.

Este nuevo documento estratégico, que ya se está distribuyendo de forma interna por la red asistencial, tiene como objetivo prioritario estandarizar un trato respetuoso, inclusivo y completamente libre de cualquier tipo de discriminación en todos los centros de salud y hospitales del sistema público gallego.

Con esta iniciativa, se busca actualizar y unificar sus protocolos institucionales, adaptándolos de forma efectiva a las realidades sociales contemporáneas y garantizando el derecho a la salud en igualdad de condiciones.

La guía arranca con directrices muy concretas y operativas para el personal sanitario, de enfermería y administrativo, instando a emplear de manera normalizada los pronombres él, ella o elle en función de la identidad manifestada por cada paciente. Asimismo, el protocolo establece de forma explícita que se debe utilizar el apellido de la persona al llamarla en espacios públicos, consultas o salas de espera comunes. Esta medida busca preservar la estricta privacidad del historial médico y evitar situaciones de exposición pública o incomodidad innecesaria. Para asegurar una comunicación fluida y un entorno de confianza desde el primer contacto, el documento recomienda al personal preguntar siempre con absoluto respeto y naturalidad fórmulas directas como cuál es su nombre registral o sentido, o qué género prefiere que se emplee para hablar con ella durante la consulta.

La inclusión explícita de términos como elle o elles dentro de este manual de buenas prácticas responde directamente a la necesidad de dar cobertura, visibilidad y reconocimiento formal a las identidades no binarias dentro del ámbito de la salud pública. El proceso de pensamiento y la fundamentación sociolingüística detrás de esta fórmula radica en que, mientras los pronombres tradicionales se entienden como específicos de género masculino o femenino, el pronombre neutro surge como una herramienta lingüística esencial. Su uso busca ofrecer un espacio de validación, dignidad y respeto institucional a todas aquellas personas que no se identifican con esquemas binarios tradicionales.

El grupo de trabajo que hizo posible este manual de buenas prácticas, estuvo formado por Iciar Solache, endocrinóloga del Hospital Universitario de Ourense; Pablo Barrio, psicólogo y coordinador de Apoyo Positivo Ourense; Lucía González, educadora social y sexóloga. También por Miguel Vieito, abogado especialista en Derecho a la Salud y Lucha Contra la Discriminación; Éric Dopazo formador en diversidad; María José Rodríguez, de Euforia Familias Trans Aliadas; Roberto Rodríguez; Enzo Sarmiento; y del Área Sanitaria de Ourense, Celsa Perdiz, trabajadora social del Centro de Orientación Familiar; Esther Pérez, supervisora de la Unidad de Formación; Miriam Vázquez, de la Unidad de Calidad y Belén Piñeiro, de Atención al Paciente.

“Mi experiencia como hombre trans y paciente sanitario fue a veces algo violenta”

ourense

Éric Dopazo, formador en diversidad / fdv

«Como hombre trans, he formado parte de este grupo de trabajo para garantizar que se constituya un vínculo seguro como usuario del Sergas, para facilitar el trato y colaborar a que se genere un espacio tranquilo en la consulta, en el que se comuniquen las necesidades y que ayude a distinguir la identidad de la orientación».

Afirma que «la diversidad siempre fue una realidad, pero se fue borrando nuestra historia. Es normal que lleguemos a estos días y aún la gente ponga caras raras cuando se presenta una persona con barba a decir que tiene una urgencia ginecológica».

Reconoce que su experiencia en el Sergas como paciente ha sido «muy polarizada», es decir, «muy buena y muy mala a veces», e incluso «bastante violenta al principio. Sobre todo, a medida que el proceso fue avanzando, noto que el mundo fue más amable conmigo».

Puede parecer, indica, «que hacemos demandas demasiado exigentes», pero cree que este manual va a facilitar la vida tanto a los propios pacientes como a los sanitarios. Le gusta que el proceso en la actualidad consiste, sobre todo, en «escuchar y saber qué quiere la persona».

Asimismo, está agradecido «de haber conocido gente que me está acompañando de un modo respetuoso, algo que ojalá mucha otra gente hubiera podido disfrutar». Agradece a este equipo del Sergas que «ha querido participar para ayudar a un colectivo, que creo que se lo va mereciendo». Afirma que los trans son el 1%, «pero la diversidad en general es mucho más amplia».

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