Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gestión de riesgos naturales

España y Portugal unen fuerzas tecnológicas para gestionar emergencias transfronterizas

Expertos de ambos países analizaron en Ourense las técnicas para mejorar la prevención y respuesta ante incendios e inundaciones en una jornada en la que pidieron una respuesta coordinada para hacer frente a los desastres naturales

Una de las ponencias impartidas en el Marcos Valcárcel.

Una de las ponencias impartidas en el Marcos Valcárcel. / Brevebretema

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Las emergencias no entienden de mapas despachos o fronteras—ni políticas ni geográficas—. Cuando el fuego salta de Portugal a A Mezquita, de Zamora a Casaio o el agua arrasa Valdeorras, la única frontera que importa es la que separa la vida de la catástrofe. Con esta premisa, el Centro Cultural Marcos Valcárcel se convirtió este jueves en el epicentro intelectual de la gestión de riesgos naturales, reuniendo a bomberos, técnicos de protección civil y expertos en meteorología de España y Portugal en una jornada técnica enmarcada en el proyecto Atempo—Asistencia Transfronteriza de Emergencias—liderado por la Axencia Galega de Emerxencias.

«No hay fronteras entre España y Portugal, y menos en emergencias», afirmó a este respecto el director xeral de Emerxencias e Interior, Santiago Villanueva, recordando cómo durante los desoladores incendios del pasado verano todos los consorcios gallegos fueron llamados a Ourense, pero también bomberos de otras partes de España porque lo importante era «frenar las llamas».

Para evitar una tragedia semejante, la jornada sirvió para analizar nuevas herramientas que sirvan para prevenir, proteger y evitar desastres naturales.

De este modo, la gran protagonista fue «la tecnología de vanguardia». El gerente de Axega, Marcos Araújo, desveló avances que ya son operativos: «algoritmos de inteligencia artificial que alcanzan un 80% de acierto al predecir puntos críticos de inundaciones o accidentes de tráfico». A esto se suma una nueva herramienta de MeteoGalicia «capaz de simular la evolución de un incendio a 12 horas vista, cruzando datos de viento, vegetación y orografía».

«Un idioma» único

Más allá de la teoría, la jornada sirvió para poner deberes a las administraciones en cuanto a la unificación de criterios. Araújo insistió en la urgencia de dar un paso más y abandonar los antiguos esquemas manuales «a menudo garabatos» difíciles de interpretar por los relevos en favor de sistemas digitales compartidos

El objetivo es que herramientas gráficas como el programa Situación Táctica Actualizada—SITAC—, apoyadas en cartografía digital y fotografías aéreas captadas por drones, permitan que un mando llegado de cualquier punto de la geografía nacional pueda interpretar la situación en segundos, evitando fallos de comunicación que puedan resultar fatales.

La misma petición la expuso Roberto Domínguez, instructor de salvamento y rescate de la Academia Galega de Seguridade Pública, quien presentó una ponencia sobre los riesgos de las intervenciones por inundaciones: «Son riesgos no solo para la población, sino también para los propios intervinientes», advirtió. Para Domínguez, la clave reside en una «gestión integral y multidisciplinar» que permita dimensionar la respuesta a cada necesidad específica, ya que «no requiere el mismo despliegue un rescate urgente en un vehículo atrapado que una evacuación programada a un albergue».

«Es una carrera de fondo en la que debemos compartir lecciones aprendidas para que, ante una catástrofe, todas las comunidades podamos trabajar bajo los mismos parámetros operativos», señaló.

Un «cisne negro»

El experto puso el foco en episodios críticos como la riada de Viana do Bolo que calificó como un «cisne negro»: un evento de una magnitud tan imprevisible como incontrolable que «saltó cuando nadie contaba con él». Ante este tipo de fenómenos, Domínguez subrayó la importancia de perfeccionar unos sistemas de alerta que son vitales para la seguridad de quienes trabajan en primera línea: «al final, somos nosotros los que tenemos que dar la cara y dar el pecho sobre el terreno; nos interesa más que a nadie que las cosas se hagan bien para proteger a los ciudadanos y a nuestros propios compañeros», concluyó con firmeza.

Al final, tras los algoritmos y los drones, el objetivo sigue siendo el mismo que recordó Villanueva al cierre: «proteger las viviendas y, por encima de todo, garantizar que no haya víctimas en nuestros pueblos y montes».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents