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Ola de calor en una infravivienda

Vivir a 40 grados bajo un techo de uralita: el infierno invisible del chabolismo en Ourense, la capital del calor

«Nos niegan una vivienda porque cobramos poco y aquí crié a mis cuatro hijos y ahora a mis nietos», lamenta María, una de las habitantes de estas infraviviendas en el entorno de Ourense

Una de las habitantes del poblado ourensano entra en su infravivienda

Una de las habitantes del poblado ourensano entra en su infravivienda / FdV

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Ourense

A mediodía de este miércoles, día de San Xoán y con los termómetros subiendo de los 39 °C en Ourense, la sartén climática gallega, María y su familia se afanaban, a pleno sol, en ir separando las toneladas de material de desecho que tienen acumuladas en el entorno de su poblado chabolista, en la zona de O Vinteún, para dedicar luego a la venta de chatarra los restos aprovechables. «El resto lo enviamos al punto limpio», aclara, a sabiendas de las posibles críticas.

Mientras la sociedad del bienestar busca refugios climáticos o enciende el aire acondicionado para huir de esta ola de calor asfixiante, aún quedan en algunos puntos de la provincia poblados chabolistas en los que techos de uralita, restos de madera y paredes levantadas con restos de desechos hacen aún más complicado el contexto, en tanto suena un ventilador que apenas consigue rebajar la sensación térmica en el interior de las chabolas.

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María, en el entorno del poblado chabolista / Fdv

«Yo tengo 42 años y llevo 40 viviendo aquí. Es duro criar a cuatro hijos, y ahora nietos, pero van todos los pequeños a la escuela, cumplimos con todo y el mayor también está en el instituto», aseguran.

María afirma que lleva «más de 10 años solicitando un piso de esos sociales y me dicen que tenemos muy pocos ingresos, que no llegamos al mínimo que piden y no nos pueden dar una vivienda de alquiler».

Su hija, Alejandra, de 26 años, madre ya de tres hijos de corta edad, ratifica que «yo llevo ya también varios años solicitando y me dicen lo mismo, así que nos vamos apañando aquí como podemos aunque no nos parece justo que por tener menos que otros no tengamos derecho a vivir en mejores condiciones».

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Vista del entorno en el que viven unas 30 personas, también en esta ola de calor / FdV

Quitan importancia a un contexto externo e interno deprimente, cuando se presume de que ya no quedan apenas bolsas de chabolismo. «Tenemos luz, agua, ¿no ve?. Estamos fresquitos con ventiladores», apunta Alejandra, mientras la sociedad «convencional» aúlla cada vez que sube un grado el termómetro.

El temor al juicio público es otro peso que arrastran a diario. Muchas veces evitan levantar la voz por miedo a la reacción de la opinión pública. «A veces en el periódico nos acribillan, nos dicen que la culpa es nuestra que por eso vivimos en estas condiciones, pero eso no es así», señala María, dolida por la la incomprensión exterior. «La gente de fuera no mira lo que hay dentro; si tuvieramos la posibilidad de tener una casa... Nosotros no pedimos nada gratis», explican.

Mientras tanto, otros miembros del grupo familiar siguen organizando los restos de chatarra, colchones , lavadoras, y los más increibles enseres recogidos primero y luego acumulados para su curiosa selección, que determina qué desperdicios pueden darle unos ingresos. Pese a que en esee poblado falta horizonte, y oxígeno, con el sol acribillando sin piedad, miran con optimismo el termómetro y ael futuro.

«De verdad que estamos acostumbrados, sabemos protegernos del calor porque son muchos años viviendo en estas condiciones». Sin embargo, pregunta¨ «¿usted cree que si ven como estamos odrán al final darnos un piso social? Por lo menos por mis nietos», indica María.

Valdeorras sorteó su alerta naranja sin incidencias

Mientras la familia de María sortea el calor con la templanza de los entrenados en las dificultades, Ourense, la cuna del calor, se levantó este día de San Xoán con alerta naranja por calor en la comarca de Valdeorras, que quedó, sin embargo, fuera de las máximas rondando los 40 grados que había tenido el martes, y con nivel amarillo en zonas isoclimáticas como el noroeste de Ourense, Miño, sur de Ourense y la montaña de la provincia.

Esta situación afectó a la práctica deportiva y la Xunta, a través de la Secretaría Xeral para o Deporte, determinó la suspensión de la actividad en el exterior, menos los deportes náuticos y acuáticos federados, entre las 12.00 y las 17.00 horas de este miércoles en las zonas afectadas por la alerta naranja.

Previsiones para este jueves

Meteogalicia informa que a partir de este jueves se va retirando ya la masa de aire cálido progresivamente, y las previsiones hablan ya de una provincia más habitable tras los latigazos del calor, con máximas de 30 grados y mínimas de 18, y aviso de tormentas desde primeras horas de la mañana hasta las 18.00 horas de la tarde.

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