Medio Ambiente
Viana do Bolo exige agilidad administrativa para retirar toneladas de escombros seis días después de las riadas
La Xunta de Galicia le pide al concello que «clasifique» los residuos para poder autorizar el desescombrado, una tarea para la que «no tenemos medios técnicos ni económicos», lamenta el alcalde

Los escombros atrancan los accesos a las viviendas en las aldeas de Viana do Bolo. / Brevebretema
Un año después de los grandes incendios que arrasaron miles de hectáreas en el oriente ourensano, el territorio sigue sufriendo sus consecuencias. Mientras un nuevo fuego obligó este domingo a desplegar un amplio operativo en A Mezquita, en Viana do Bolo las tareas de recuperación tras las riadas de la pasada semana avanzan más despacio de lo esperado por un problema que amenaza con bloquear la limpieza: la burocracia de los escombros.
En A Mezquita, el incendio forestal declarado este domingo en la parroquia de Manzalvos quedó controlado este lunes poco después de las 20.00 horas tras afectar a 50 hectáreas de terreno ourensano, tras cruzar la frontera de Portugal, donde se originó. El fuego obligó a movilizar 13 agentes, 23 brigadas, 15 motobombas, 7 aviones y 7 helicópteros de la Consellería de Medio Rural para evitar una mayor propagación de las llamas en un terreno que el año pasado fue una de las víctimas de los grandes incendios del verano: afectó a más de 2.220 hectáreas, el 20% de este municipio ourensano
Aunque en esta ocasión las llamas quedaron bajo control en pocas horas, el susto volvió a situar el foco sobre el oriente ourensano, una zona que continúa afrontando las consecuencias de una sucesión de episodios extremos y donde los fantasmas del pasado son, en realidad, los del presente. Así lo atestigüa el testimonio del alcalde de A Mezquita, Rafael Pérez, quien tras otra jornada viendo perder el patrimonio natural censuraba «a impresión é que volvemos estar nela e non se cambiou nada».
Escombros y obstáculos
En una línea similar se expresan desde Viana do Bolo, donde seis días después de la tromba de agua que arrasó núcleos como A Bouza, Pixeiros, O Castro o Pradocabalos, uno de los principales problemas ya no es abrir caminos o retirar el lodo de las viviendas, sino encontrar un lugar donde depositar las miles de toneladas de piedras, troncos, tierra y restos vegetales acumulados en calles, fincas y accesos. Restos, en su mayoría, derivados de unas zonas donde el suelo asolado por el fuego el pasado verano no pudo ejercer de barrera natural y donde la burocracia es un obstáculo más..
En A Bouza y Pixeiros, las respectivas comunidades de montes han autoridado ya el uso de terrenos comunales para almacenar parte de ese material. Sin embargo, la maquinaria movilizada por la Deputación de Ourense no podrá comenzar los traslados hasta que la Xunta conceda la autorización administrativa necesaria.
Un papeleo que aún está en trámites y que en el Concello de Viana do Bolo preocupa y angustia. «Lo que no podemos es permitir que las administraciones se pasen la pelota unas a otras y que todo sean pegas. Hay que tocar el suelo, ver lo que están viviendo los vecinos y ser flexibles. Estamos hablando de seres humanos, de personas».
Así se expresa el regidor del municipio, Germán García-Ávila, que tras prácticamente una semana sin poder dormir en condiciones asegura sentirse «cansado» porque «la colaboración» entre administraciones que se presumía en las primeras horas no está llegando. «Desde la Diputación han venido y ellos nos ofrecen la maquinaria para poder desescombrar, nosotros hemos encontrado el lugar y ahora la Consellería nos pide imposibles. Que vengan aquí a ver esto de primera mano», exige.
Los «imposibles» son las condiciones. Para elegir un terreno para poder desescombrar el requisito era que estuviese a 10 metros o más de una zona de río y que hubiese masa arbórea. El mancomunal cumplía. Pero ahora desde Infraestruturas piden, cuenta el alcalde, que para poder proceder, «se clasifiquen los residuos» una tarea que el concello no puede asumir, ni económicamente ni técnicamente.
«Estamos hablando de un problema inminente, de que la gente no puede hacer su vida así y lo que nos piden es que clasiquemos y digamos: madera, hierro, hierba...Lo que necesita la gente es tener los accesos limpios, recuperar la normalidad y eso lo podemos hacer llevando los residuos al terreno que habíamos habilitado. No puede ser un paso adelante y tres atrás», lamenta García-Ávila.
El alcalde sostiene que lo prioritario son los vecinos, que puedan pasar página de la imagen que ven todos los días entre sus casas y para ello insiste en que «una vez que los escombros estén en el terreno ya se podrán clasificar, eso no es lo importante». Aunque, aún una vez allí, tiene claro que la responsabilidad la tiene que asumir una administración superior y mira directamente a la Xunta de Galicia, «el Concello de Viana do Bolo no tiene ni medios técnicos ni económicos para hacer frente a esa petición». Lo que tiene Viana son «aldeas donde vive gente que no quiere una solución sobre un papel, quiere una solución efectiva ya».
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