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Gastronomía y emoción

La tradición pasa por la Plaza de Abastos de Ourense para celebrar San Xoán: «Máis que tivese, máis que vendería»

Los placeros despacharon decenas de kilos de sardinas y embutido artesanal en una jornada marcada por las compras de última hora para las tradicionales sardinadas y parrilladas.

Las pescaderías venden toneladas de sardinas para la noche de San Xoán

Iñaki Osorio

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El pulso de la ciudad de Ourense se traslada, como cada víspera de San Xoán, al corazón de su gastronomía: la Plaza de Abastos. A pesar de las dificultades que a veces impone el calendario laboral, los ourensanos no faltaron a su cita con los fogones y las brasas. El bullicio matinal en los pasillos del mercado fue el preludio perfecto para la noche más mágica del año, una jornada marcada por el aroma a salitre de las sardinas y el inconfundible olor del embutido artesanal.

La reina: la sardina

En el puesto de Esperanza Santos, la satisfacción fue el sentimiento dominante. La pescadera calificó la jornada de ventas como algo que fue «de marabilla», favorecida «enormemente por las previsiones meteorológicas y el hecho de que mañana sea festivo», lo que animó a los ciudadanos a lanzarse a la calle y a su puesto en el mercado. Desde allí relata la propia profesional, «a demanda é tan grande que máis que tivese, máis que vendería. Despachouse sen problema».

Las cifras hablan por sí solas: solo en este puesto se vendieron aproximadamente 60 kilos de sardinas, el producto icónico de esta celebración. Sin embargo, la cesta de la compra de los ourensanos para San Juan no se ha limitado exclusivamente a este pescado azul; la merluza, el rape y pescados planos como el limón o los gallos también han tenido una salida muy positiva en esta víspera.

Un factor determinante en la Plaza es la inmediatez. Esperanza explica que la sardina es un producto que el cliente prefiere comprar «no mesmo día», lo que generó una actividad frenética de compras «contra el reloj» durante toda la mañana, jornada en la que «o perfil do comprador foi o de mandar un representante de cada familia. Por temas de horarios laborais notouse sobre todo xente maior, pero con cantidades contundentes para moita xente», expone horas antes de las grandes sardinadas que se organizan en los barrios y aldeas.

En cuanto a los precios, la horquilla se situó en torno ós 12 euros, compitiendo con la oferta de los grandes supermercados gracias a la frescura extrema del producto que llega cada mañana directamente a la Plaza.

Chorizo que no falte

A pocos metros, en la Carnicería Ángel, el ambiente también era de intensa actividad, aunque con un enfoque centrado en la calidad de la elaboración propia. Sonia González destacaba que, si bien «el calendario a veces complica la afluencia debido a los horarios laborales», la condición de festivo del día de San Xoán fue un motor fundamental para las ventas de los protagonistas indiscutibles en su mostrador: «el chorizo, el criollo y la costilla de cerdo», los pilares de cualquier parrillada que se precie.

Sonia estimaba haber vendido entre 15 y 20 kilos solo de esta mercancía específica. Los precios, que oscilan entre los 9,95 euros y los 17,90 euros para los chorizos, reflejan un valor añadido que la carnicera defiende con vehemencia: «todo es casero lo hacemos nosotros, no es de fábrica», aseveraba, subrayando que no se puede «comparar este producto con uno industrial».

Noche de reencuentro

Con las bolsas llenas de producto fresco y el ánimo festivo en todo lo alto, la ciudad se prepara ahora para que, una vez caiga el sol, las brasas den cuenta de estos manjares por todos los barrios de la ciudad. La tradición en Ourense no solo se mantiene viva a través del fuego, sino también a través del paladar, honrando el trabajo de esos profesionales que, desde la Plaza, hacen posible que la noche de San Xoán siga sabiendo a lo de siempre: a lo auténtico.

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