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Violencia machista

Vigilaba a su esposa tras el fin de la convivencia: ella lo descubrió acechando su casa encapuchado

Un ourensano acepta una condena cuya pena de cárcel queda suspendida: debe hacer formación de género, indemnizar a la perjudicada y no acercarse a ella

Una concentración en la Subdelegación del Gobierno de Ourense contra la violencia machista.

Una concentración en la Subdelegación del Gobierno de Ourense contra la violencia machista. / Iñaki Osorio

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

«Una relación saludable es aquella basada en los principios de confianza y respeto mutuo. Si pesan más el control y los celos, te recomendamos estar alerta y actuar. No permitas esta situación ya que podría ser el comienzo de una relación de maltrato», previene la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. «A lo largo de la convivencia, el encausado se ha dirigido de forma constante y habitual a su esposa con hostilidad verbal, con expresiones amenazantes, enfadándose con ella por pequeños detalles, lo que provocaba que profiriese insultos continuamente y adoptase conductas violentas, dándole empujones, causando en la víctima gran temor y desasosiego». Así describe la magistrada la conducta violenta de un ourensano de 59 años, sin antecedentes penales, que hace unos días aceptó una condena de conformidad por un delito de maltrato y otro de maltrato habitual.

Un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, con el visto bueno del acusado, le impone 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad, la privación del derecho a portar y tener armas durante 4 años, así como la prohibición de comunicarse con la víctima y de acercarse a menos de 150 metros de ella durante 4 años. La sentencia incluye una pena de 6 meses de prisión, pero sus efectos se suspenden.

El beneficio se aplica con varias condiciones: el condenado no puede cometer nuevos delitos en dos años, no puede aproximarse ni contactar con la víctima durante ese tiempo, debe indemnizar a la perjudicada con 3.200 euros, por los daños morales y psíquicos infligidos por el maltratador —podrá pagar en cuotas de 150 al mes—, y además tendrá que realizar un programa formativo en materia de género.

«El incumplimiento de estas condiciones podrá determinar la revocación de la suspensión de la ejecución de la pena», advierte la magistrada de la Sección Penal (plaza 2) del Tribunal de Instancia de Ourense. La resolución es firme, como todas las que resultan de un acuerdo de conformidad entre las partes.

El encausado y la víctima mantuvieron una relación matrimonial y tuvieron dos hijos en común. Uno de los hechos de violencia machista que recoge la sentencia se remonta a julio de 2021. En la zona de columpios del patio de la vivienda, el maltratador agarró por el cuello a la mujer. El hijo mayor intercedió en ese momento. También presenció el suceso el otro hijo de la pareja, menor de edad.

Tras una relación marcada por una «hostilidad constante» por parte del varón, con amenazas, insultos y episodios violentos, cuando cesó la convivencia el agresor vigilaba el domicilio de la perjudicada. La noche del 5 de octubre de 2023, sobre las 21:45 horas, el individuo se acercó al domicilio de la mujer. Según declara probado la sentencia, el varón estaba acechando en la zona del garaje de la casa, «con la capucha puesta y un objeto alargado en las manos». Fue sorprendido por la víctima, que sintió «gran temor y desasosiego» por ese hecho. Tras la denuncia, el juzgado de Celanova concedió al día siguiente la orden de protección solicitada por la señora.

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