Lugar de Memoria
Reparación democrática para los 133 ourensanos fusilados en el Campo de Aragón: «No eran culpables de nada, sino personas con principios que defendían la legalidad, la libertad y el bienestar»
Con el inicio del trámite para reconocer el Campo de Aragón como Lugar de Memoria, el Estado honra el legado de defensores de la democracia asesinados por los golpistas, como Manuel Suárez, el último alcalde de la República
«Con un avance actual del populismo, el neofascismo y el negacionismo, estoy convencido de que ellos nos dirían que defendiéramos la democracia, la justicia, el bienestar y las libertades», subraya en Ourense el secretario de Estado de Memoria Democrática

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, junto a otras autoridades y asistentes al acto en el Campo de Aragón, este sábado en Ourense. / Iñaki Osorio

«Dile a mis hijos en todo momento que su padre perdió la vida de forma violenta no por ser un ladrón ni un asesino, ni un mal ciudadano (...); perdió la vida por ser persona decente, amante de todos sus ciudadanos, sin fijarse nunca en el ideal que tenían ni en su condición social. Muero convencido de que esta es la razón suprema por la que me hacen desaparecer». Es la carta de despedida a su mujer e hijos de Manuel Suárez Castro, el último alcalde de Ourense en la República, el primer regidor socialista de la ciudad. El emocionante texto del adiós fue redactado el 22 de julio de 1937, horas antes de su fusilamiento. Esa misiva, que atraviesa el tiempo, representa «un símbolo de decencia y resistencia frente al fascismo», afirmó este sábado en Ourense el historiador Fernando Martínez López, secretario de Estado de Memoria Democrática. El Campo de Aragón, donde fueron asesinados 133 ourensanos entre 1936 y 1939 —aquí se produjo la mayor represión en Galicia por parte de tribunales militares afines a los golpistas en la Guerra Civil—, se erigirá como un Lugar de Memoria Democrática. El Gobierno ha iniciado el procedimiento para este reconocimiento. «A ellos les quitaron la dignidad institucional, y con este acto se la estamos devolviendo», subrayó Martínez. «Uno de los castigos más grandes del franquismo no solo fue criminalizar y estimagtizarlos a ellos y sus familias, sino también sacarlos de la escena pública, invisibilizarlos. La democracia tiene que hablar de ellos, con nombres y apellidos».
Las víctimas de este lugar, que concentró en Galicia el mayor número de asesinatos, son 132 varones y una mujer: Undina Álvarez Pérez, fusilada el 1 de octubre de 1936 por dar refugio a un fugitivo en su casa. La asociación de memoria de Ourense Amigos da República —constituida en 1998, una de las más antiguas de Galicia—, así como la entidad Campo de Aragón luchan para que los actos de reparación, verdad y justicia eviten que el olvido sepulte la historia de los fusilados. La tramitación como Lugar de Memoria, publicada este sábado en el BOE, salda una demanda social en Ourense y promueve «la reivindicación de su legado y sus principios y valores, y del régimen democrático legalmente establecido que defendían, el de la II República», resalta Martínez.
El periodista y poeta Manuel Gómez del Valle, comunista, y Fernando Cordón García, un administrador de aduanas afiliado al PSOE, fueron las primeras víctimas asesinadas en el Campo de Aragón, el 11 de agosto de 1936. La sobrina de Manuel, Paz Gómez del Valle Ochoa (Ourense, 1947), intervino en el acto de este sábado con un discurso emocionado, con el sentimiento compartido por miles de familias en España que han sufrido un padecimiento igual. Paz relató cómo la barbarie fascista golpeó a su familia: «El delito de mi tío Manuel fue defender la democracia. A su madre la tuvieron 15 meses encarcelada, entre Celanova y Bande; fue paseada, asesinada y tirada en una cuneta. Él tenía 30 años y a su hermano, con 22, también lo tuvieron preso en Celanova. Lo soltaron con la condición de que se pasara al bando nacional. Al terminar la guerra, dos días antes del 1 de abril, cuando lo licenciaron para venirse a Ourense, en la estación de Valencia, un falangista de Ourense le dio un tiro por la espalda diciendo: 'Este rojo ya no tiene derecho a disfrutar de la paz que vamos a disfrutar'».

Paz Gómez del Valle, sobrina de Manuel, una de las primeras víctimas asesinadas en 1936 en el Campo de Aragón. / Iñaki Osorio
Ourense fue, proporcionalmente a su población, «una de las ciudades gallegas que más sufrió la represión», recoge el texto del BOE. Las sentencias a muerte recayeron en «personas que habían defendido de manera efectiva la legalidad, la democracia y la Constitución», reconoce el Estado. El Campo de Aragón es «especialmente simbólico y representativo» de la barbarie. Estaba en el campo de instrucción del antiguo cuartel militar de San Francisco. Hoy en día es una plaza pública donde se ubican el Archivo Histórico Provincial, el claustro de San Francisco, del siglo XIV, el Auditorio, la Biblioteca Pública Nós y la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas. Ante los ciudadanos y las autoridades presentes este sábado en la explanada, a pocos metros del cementerio y del antiguo cuartel, Paz Gómez del Valle agradeció los reconocimientos de reparación histórica con las víctimas de la guerra y del franquismo. «Estas personas defendían la legalidad y la libertad del pueblo; no eran culpables de nada, sino gente con principios, que lucharon por el bienestar con principios, con honradez y honestidad».
Según el proyecto Nomes e Voces, que recoge datos de las tres universidades gallegas y la Xunta de Galicia, casi 6.000 personas fueron asesinadas en Galicia por la represión franquista. Las víctimas, como los 133 del Campo de Aragón, «nos interpelan a que analicemos el presente», indicó Martínez. El historiador advirtió de los «avances impresionantes del populismo, el neofascismo y el negacionismo. Estoy convencido de que ellos nos dirían que estuviéramos firmes y defendiéramos la democracia, porque lo que está en juego en estos momentos es la propia democracia y el cambio profundo del modelo de bienestar y libertades que tenemos. Seguro que nos interpelarían en este momento para que sigamos luchando por la libertad como ellos hicieron, luchando por la democracia, la justicia y el estado de bienestar, por no dejar a nadie atrás», reflexionó el secretario de Estado.
«Defendían una España moderna y la justicia social, luchaban contra el caciquismo, querían que hubiera salarios más altos», recordó Francisco Martínez para poner en valor las conquistas republicanas. «Los campesinos tenían un salario por jornada de 1 peseta y media, y una vez que el campo entró en los jurados mixtos con la II República, empezaron a ganar 5 pesetas», citó como ejemplo. «La República conllevó un reconocimiento de los pueblos y sus identidades, cuando hasta ese momento habíamos vivido en una España centralista y centralizada. Es un legado que hay que reivindicar», añadió.
Con el inicio del procedimiento para el reconocimiento institucional del Campo de Aragón, este enclave pasará a ser un Lugar de Memoria Democrática del Estado, como la vieja cárcel de Lugo, el Pazo de Meirás, la isla de San Simón y la ciudad de Ferrol. Las cuatro provincias gallegas contarán, por tanto, con al menos un espacio de referencia resignificados para la reparación histórica y la memoria democrática.
«O lugar máis tinguido de sangue de toda Galicia»
«O que aquí aconteceu segue a ser descoñecido por unha gran maioría dos ourensáns», expresó uno de los integrantes de la asociación Campo de Aragón. «Neste lugar, de tan triste lembranza, ocorreron os episodios máis terribles da historia de Ourense». Fueron asesinados, entre otros, el gobernador civil Gonzalo Martín March, el masón y auxiliar de farmacia José Fernández Pérez, 'Pepe da Botica'; el conserje de la Escuela de Artes y Oficios José Salgado 'Peste', o el zapatero Ramón González Calviño, condenado por dar refugio al comunista Enrique Nanín Ansias, fusilado también.

Representantes de la asociación de memoria Campo de Aragón, durante su intervención en el acto de este sábado. / Iñaki Osorio
Eran «xente do común», agricultores, trabajadores del ferrocarril, comerciantes, panaderos... Cinco de los asesinados solo tenían 20 años. «A barbarie fascista que se desatou contra eles fai deste espazo o lugar máis tinguido de sangue de toda Galicia. La ciudad «non pode botar no esquecemento a estes cidadáns», subraya la asociación del Campo de Aragón. Restaurar la memoria de las víctimas «é unha débeda que temos con eles e as súas familias». Los actos de reparación son «un eixo fundamental para a construción dunha sociedade igualitaria, libre e democrática».
Al acto acudió el teniente de alcalde Aníbal Pereira, en representación del gobierno local. También estaba el portavoz local del BNG, Luís Seara, así como varios cargos socialistas, como la diputada en el Congreso Marga Martín, el senador Rafael Villarino y la parlamentaria Carmen Dacosta. Acompañaban al secretario de Estado el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, y el subdelegado en Ourense, Eladio Santos. No había representantes del PP.
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