Integración social
«No quieren vivir de ayudas, quieren una vida digna»: el mensaje de los refugiados que reconstruyen su vida en Ourense
La asociación Provivenda saca a la calle los testimonios de 70 personas acogidas en la provincia para desmontar prejuicios por el Día Mundial de las Personas Refugiadas

Trabajadores de la asociación Provivienda mostrando los globos y los mensajes de las personas refugiadas. / Iñaki Osorio
Los Jardines de Padre Feijóo, en pleno corazón de la ciudad, se transformaron este viernes en un espacio de encuentro y reflexión. Con motivo del Día de las Personas Refugiadas, la entidad Provivienda trasladó su labor diaria al centro de la capital ourensana para visibilizar la realidad de quienes, tras en numerosos casos «huir de conflictos y situaciones complicadas», intentan reconstruir sus vidas en la provincia.
Por ello, el enclave amaneció decorado con cintas y decenas de globos de colores que portaban un cargamento simbólico: los anhelos de paz de decenas de nuevos vecinos y la culminación de dos semanas de trabajo intenso por parte de los participantes de los programas de acogida que compartieron así mensajes personales, poemas y dibujos creados expresamente para la ocasión
Pili Nogueiras, técnica de la entidad y responsable de programas transversales de la misma, explicó la intención detrás de la propuesta, «que los ourensanos reciban de primera mano los testimonios de quienes buscan refugio y protección en nuestra comunidad y desmonten los mitos y prejuicios que puedan acarrear con ellos».
Precisamente para esto, además de la propuesta más visual, Provivienda realizó una actividad interactiva con un gran dado de colores como protagonista. Así, mediante una dinámica participativa, los transeúntes lanzaban el objeto y respondían a preguntas diseñadas para confrontar los estigmas y estereotipos que todavía persisten en la sociedad, abordando la acogida desde una perspectiva de derechos humanos.
Uno de los mitos más difíciles de erradicar, según los responsables de la asociación, es «la falsa creencia de que las personas refugiadas vienen a vivir de las ayudas». Nogueiras fue tajante al respecto: «el deseo mayoritario de quienes llegan es trabajar y aportar a la comunidad. No quieren vivir de prestaciones; la frase que más nos repiten es que quieren tener una vida digna, sentirse parte de la sociedad de acogida y aportar de vuelta». Con todo, desde la organización defienden que esa integración «también hay que entender que no debe suponer el sacrificio de la identidad cultural de origen, sino una coexistencia enriquecedora entre la cultura gallega y las de los países de procedencia».
Más que cifras
En la actualidad, Provivenda gestiona en la provincia un total de 11 viviendas, repartidas entre Ourense y Ribadavia que ofrecen a los usuarios de la entidad—70 a día de hoy— «la independencia e intimidad necesarias para recuperar una sensación de seguridad, fundamental para quienes llegan sobre todo de contextos de extrema violencia, como el conflicto en Palestina o situaciones de Venezuela».
El perfil de estas personas es de lo más variado en cuánto a procedencia y edad. «Los más jóvenes con los que trabajamos proceden de países africanos como Mali, Senegal o Mauritania. Por el contrario, de zonas como Palestina, Irán o Venezuela llegaron mayoritariamente familias o personas con una media de edad algo superior, en torno a los 40 años», dicen desde Provivienda. Para atender estas realidades, la entidad despliega un equipo multidisciplinar que incluye trabajadores sociales, educadores, psicólogos y especialistas en empleo.
Además, cuentan con numerosos programas, entre ellos destaca en las últimas fechas el asesoramiento jurídico gratuito para tratar las necesidades de regularización. Pero los trámites no lo son todo, la entidad destaca que lo que más notan entre sus usuarios es «la soledad no deseada» y para ayudar en ese ámbito también tienen propuestas de la mano del programa de dinamización comunitaria Bule-Bule, que organiza actividades basadas en los intereses de los propios participantes.
Un ejemplo de éxito fue la iniciativa culinaria «Coméndonos o mundo», realizada en colaboración con el Centro de Formación Profesional Portovello. En ella, los usuarios de Provivienda enseñaron a cocinar platos típicos de sus países, creando sinergias con el estudiantado que «reforzaron la autoestima de nuestros usuarios, salieron por las nubes», asegura Nogueiras.
Junto al éxito de los fogones, el contacto con el medio ambiente destaca como la actividad predilecta del colectivo. «Lo que más nos piden son excursiones a espacios naturales cercanos a Ourense, es de las cosas que más les gustan y es, además, una oportunidad de socializar al aire libre por lo que cumplen una función recreativa y, a la vez, les aportan tranquilidad».
Así lo ensalzan desde la entidad, señalando que, con todo, pese a los avances en integración, jornadas como la realizada en los Jardines de Padre Feijóo siguen siendo esenciales porque «sirven para visibilizar una realidad y para recordar los obstáculos que todavía existen. Un ejemplo de ello es que algunas personas racializadas sienten inseguridad al transitar ciertos espacios públicos debido a experiencias desagradables motivadas por su aspecto físico». Por ello, actividades de sensibilización como la de este viernes resultan fundamentales para que Ourense sea «un refugio seguro» para todos sus habitantes.
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