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Ayudas tras la catástrofe

Urgen un plan de emergencia para acelerar la recuperación en Viana do Bolo tras el desastre de las riadas: «É dantesco, está todo arrasado»

Queda trabajo para restituir servicios, liberar las carreteras y retirar las toneladas de escombros: «Isto foi un tsunami»

Comienza el proceso de trámites con las aseguradoras y la evaluación de daños para la gestión de ayudas: «Recurriremos a todo o que sexa necesario para que aquí se invista rapidamente e os veciños poidan desenvolver a súa vida como ata agora»

Las consecuencias del fuego en el rural: «Incendio máis abandono implican catástrofes»

Benjamín, vecino de A Bouza, muestra a Besteiro la magnitud de los daños de la riada que arrasó esta aldea de Viana do Bolo.

Benjamín, vecino de A Bouza, muestra a Besteiro la magnitud de los daños de la riada que arrasó esta aldea de Viana do Bolo. / FDV

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

La vuelta a la normalidad no será inmediata y resultará costosa. La devastación de las riadas en Viana do Bolo, en especial en la aldea de A Bouza, requerirá mucho trabajo sobre el terreno y también actuaciones administrativas. Las instituciones prometen actuar de la mano para solucionar con celeridad una situación de emergencia que, en algunos casos, como el de Aurita, con dificultades de movilidad y cuyo hijo se mueve en silla de ruedas, supone un duro revés tras los destrozos en su casa por el torrente de piedras, lodo y madera que atravesó la localidad y alcanzó hasta cuatro metros de altura, con una velocidad del agua endemoniada. Ella y otros residentes como Benjamín pueden contarlo, tras haber visto de cara el peligro de la súbita crecida, tras sentir que su vida corría peligro. Ahora afrontan el proceso de recuperación. «Isto foi un tsunami, está todo arrasado. Aquí na Bouza foi un auténtico desastre», reiteraba este viernes el alcalde de Viana do Bolo, Germán García-Ávila.

«Recurriremos a todo o que sexa necesario para que aquí se invista rapidamente todo o diñeiro necesario para deixar isto perfectamente ben, para que os veciños poidan desenvolver a súa vida como ata agora», subrayó el regidor. Visitó las zonas afectadas junto al secretario xeral del PSdeG, el parlamentario José Ramón Gómez Besteiro. Los representantes públicos hablaron con los residentes, quienes contaron su dura vivencia y mostraron el estado de deterioro de sus propiedades y en los espacios públicos de la aldea. «É unha situación de emerxencia. Pedimos prontitude e rapidez á Xunta e que active o plan de emerxencias, para salvar a situación de todos os veciños, apoiar con rapidez e urxencia e sanear todo isto», reclama el líder de los socialistas. Desde Vilamartín de Valdeorras, otra de las zonas golpeadas el miércoles por las fortísimas tormentas, el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, manifestó «todo o apoio» a los afectados por este suceso climático, y aseguró que la administración gallega estudiará las obras necesarias «para intentar subsanar os desperfectos e que non volva ocurrir».

A Bouza, Pexeiros, O Castro y Pradocabalos son las localidades más afectadas en Viana do Bolo, la zona cero de los desperfectos por la tromba del miércoles. En Pradocabalos, el puente de la OU-533 situado unos cien metros por encima de la aldea ejerció como escudo protector. Los pilares de esta estructura retuvieron toneladas de troncos, lodo y piedras arrastradas por las precipitaciones torrenciales que cayeron en escasos minutos. Había temor de que el puente se viniese abajo, pero ha resistido. El trabajo de brigadas de conservación y obras se ha centrado en la retirada del material acumulado para evitar que, si vuelve a llover, la presión sobre el puente lo haga colapsar. «Se chega vir abaixo, o pobo de Pradocabalos desaparecía», advitió el alcalde sobre la dimensión del suceso.

Una excavadora retira material acumulado contra el puente, que sirvió de escudor protector del pueblo de Pradocabalos.

Una excavadora retira material acumulado contra el puente, que sirvió de escudor protector del pueblo de Pradocabalos. / Rosa Veiga/EP

Entre A Bouza y Pixeiros, la carretera que comunicaba ambas localidades «practicamente desapareceu». En O Castro hay un acceso bloqueado, que obliga a los residentes a dar un rodeo de varios quilómetros, mientras que antes podían alcanzar la OU-533 en 800 metros de recorrido. Desde el jueves, brigadas de Diputación y Xunta colaboran en las tareas de retirada de material y limpiezas de vías. El Concello de Viana colabora en la recuperación de la luz y del agua potable, dos servicios básicos afectados tras las riadas. El Ayuntamiento entregó agua de consumo.

Volver a la situación anterior al miércoles tardará un tiempo. Los vecinos con pólizas de cobertura de sus propiedades darán parte al seguro —la crecida se llevó por delante alpendres, bodegas, vehículos y dañó varias casas—, y tras las evaluaciones de los peritos comenzará la retirada del material acumulado en la aldea de A Bouza. De momento, ya se ha actuado para dejar paso a la escorrentía de agua si vuelve a llover. «Unha vez que se fagan as peritaxes actuarase sobre o resto da morea de residuos», explicó este viernes el alcalde.

Vecinos trabajan en la limpieza y retirada de residuos en A Bouza.

Vecinos trabajan en la limpieza y retirada de residuos en A Bouza. / ROSA VEIGA / EP

Los residentes miran al lecho de escombros que depositó la riada, una lengua de residuos, y, al divisar también el monte, atan cabos y reiteran su impresión de que el daño ha sido mayor por las consecuencias de los incendios forestales de 2025 —un verano devastador en Ourense— más las talas de madera, con numerosos troncos apilados y aún sin retirar cuando cayó la tormenta. «Incendios máis abandono implican catástrofes», considera Besteiro. El alcalde ahonda en la misma impresión. En el horizonte, el monte do Testeiro quedó «completamente pelado» tras el fuego devastador de agosto. Con posterioridad se llevaron a cabo cortas de madera, pero los troncos seguían acopiados en el monte. Además, no se retiró la maleza, afirma. «A auga transcurriu sen ningún tipo de problema e empezou a arrastrar e arrastrar», expresó el regidor.

Problemas de agua por los arrastres

Desde Valdeorras, Diego Calvo afirma que la Xunta «botará unha man» para «intentar subsanar» los daños de la tormenta. En Vilamartín, este viernes por la mañana persistía la falta de agua potable, después de que los arrastres afectasen a los puntos de captación. «Agora mesmo o consumo alimenticio non é recomendable» por la inexistencia de garantías sanitarias «debido a arrastres e filtracións», explica la alcaldesa, Sherezada Núñez. En pueblos de montaña que continuaban sin abastecimiento de agua, al igual que en otros núcleos como Arnado, «estamos traballando para revertir a situación e intentar que hoxe ao longo do día volvamos á normalidade», indica la regidora.

La inundación anegó bajos y afectó a vías de comunicación en Vilamartín. Los trabajos de los operarios han sido continuos para liberar todas las carreteras. «A situación é bastante estable, temos todos os puntos críticos practicamente controlados, e agora moita paciencia, labores de limpeza, facer unha valoración de danos e seguir para adiante ata revertir a normalidade», resumió Núñez durante la visita junto al conselleiro Calvo.

En Vilardevós, otra zona de la provincia de Ourense donde la tormenta del miércoles también ha causado incidencias, la alcaldesa, Tamara Balboa, declaró a Europa Press que, si bien el suministro de agua en su localidad no se llegó a interrumpir, no se recomienda el consumo doméstico.

El Concello ha habilitado pozos de bombeo para evitar que el suministro se interrumpiese. No obstante, el agua presenta turbidez debido a los problemas registrados en la zona de captación. Además, las lluvias dañaron el camino de acceso a estas captaciones, por lo que se necesita maquinaria pesada para poder solventar la situación. El consistorio procederá este mismo viernes a repartir agua potable entre los vecinos.

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