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Emergencia climática y vecinos en peligro

Aldeas ourensanas golpeadas por las riadas: «É desastroso, os danos son incalculables»

Casas inundadas, coches destrozados, escombros en caminos y accesos bloqueados tras la fortísima tormenta en Viana. Incendios y talas restaron protección al monte y agravaron la escorrentía. En A Bouza no recuerdan nada igual: «Algo coma isto xamais o vin»

En Valdeorras, la tromba y los arrastres dejaron bajos anegados, pasos bloqueados y cortes de agua potable en Vilamartín

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Toneladas de piedras, lodo y madera corrieron en torrente tras las fuertes precipitaciones tormentosas del miércoles por la tarde en la montaña de Ourense, con especial furia en Viana do Bolo, con intensidad también en Vilamartín de Valdeorras. En el primer municipio, la zona cero del suceso, A Bouza —especialmente—, Pradocabalos —donde una mujer y su cuidadora tuvieron que ser evacuadas ante la amenaza de la crecida—, Pexeiros y O Castro padecen los efectos de la intensa tromba que cayó en pocos minutos. La escorrentía tomó velocidad por la desprotección del monte y la pérdida de barreras naturales tras los incendios forestales de 2025 y las talas de madera. «É desastroso, parece a DANA de Valencia. Na Bouza, o pobo máis afectado a nivel de destrución, é coma se pasase un tsunami, con coches esnaquizados, alpendres que caeron, garaxes e baixos inundados...», describe con impotencia el alcalde de Viana, Germán García-Ávila, que aboga por la implicación de las distintas administraciones para solucionar esta emergencia, promoviendo si es necesario la declaración de zona gravemente afectada. «Os danos materiais con incalculables», subraya. Por fortuna, no hay víctimas, pero el coste económico y el impacto emocional en la zona son inmensos.

«Vivímolo moi mal, viamos que nos entraba a auga á casa e escapamos subindo ao desván»

Construcciones destruidas, accesos bloqueados a núcleos de población —las brigadas trabajan con maquinaria para restablecer el paso—, vehículos arrastrados y dañados. La tromba provocó una situación caótica en apenas unos minutos. Benjamín Carballo nació en A Bouza y en esta aldea de Viana ha sido testigo de la devastación. Hay varias propiedades afectadas, como garajes, bodegas, alpendres, gallineros y el horno comunal. La riada abrió un boquete en la pared de la casa de una hija de Benjamín y provocó daños en un alpendre de la vivienda del señor. «Teño 63 anos, vin crecer as aguas, pero algo coma isto xamais o vin, nunca na vida», afirmó este vecino al fotoperiodista Brevebretema. Tuvo que ponerse a salvo al ver cómo el agua ascendía rápidamente dentro de su propiedad y lo ponía en peligro.

«Ao pelar os montes arriba perdeuse a resistencia do terreo», cree. «Isto foi moi brusco, visto e non visto», resume el afectado. Aurita, otra residente de la aldea, relataba su vivencia, el miedo que pasó por la rápida inundación. «Vivímolo moi mal, viamos que nos entraba a auga á casa e escapamos subindo ao desván», relata esta mujer. La escalera a la segunda altura de su casa tenía dieciocho escalones. Tras el paso de la riada han quedado solo cuatro en pie.

«O que pasou é unha chamada de advertencia, hai que cambiar a forma de vivir e as administracións deben prever e actuar moito antes, conservando o medio e a contorna. Os montes están baleiros tras os incendios, sen vexetación, e a auga arrastrou árbores cortadas e amontoadas. Non se vive só de botar cemento. O rural está abandonado e hai que actuar ou, se non, isto será unha hecatombe», lamentaba el regidor este jueves por la mañana.

García-Ávila expresaba su temor por la posibilidad de que nuevas lluvias agravasen la situación y provocasen mayores inundaciones, por acumulación de restos. Además, incidía en el riesgo de colapso de un puente de la OU-533 en Pradocabalos, tras el arrastre de residuos que ejercen presión contra la estructura de este punto de paso.

La conselleira de Vivenda, María Allegue, la directora da Axencia Galega de Infraestruturas, María Deza, y el delegado de la Xunta en Ourense, Manuel Pardo, visitaron esta zona afectada. A la altura del kilometro 9 de la OU-533, las lluvias anegaron la calzada del puente el miércoles. Una decena de operarios trabajaban esta mañana con varios vehículos en la zona y se sumará más maquinaria pesada en las próximas horas, para retirar los materiales arrastrados. Los esfuerzos se centran en evitar más daños si vuelven las lluvias. «Todas as administracións traballamos arreo coordinadas, para paliar esta situación e que volva a normalidade o antes posible», dice Allegue. «Imos analizar cales son os danos e coordinar entre todas as administracións para dar unha solución o máis pronto posible», asegura la conselleira.

En Vilamartín de Valdeorras, las precipitaciones intensas han dejado numerosas incidencias, que vecinos, voluntarios de Protección Civil, profesionales de emergencias y operarios de la Diputación de Ourense —las brigadas provinciales también ayudaron en Viana— trataban de mitigar desde primera hora de este jueves. El abastecimiento de agua potable quedó comprometido en casi todos los núcleos de población. Se produjeron hundimientos de carreteras en lugares como Robledo. Además, los arrastres cortaron accesos en varias localidades. Se registraron inundaciones de partes bajas de viviendas, en garajes, bajos y sótanos. Arcos, Vilamartín y O Mazo son algunas de las zonas más afectadas en el municipio.

Al barrio de Arcos, pegado al río y a la vía ferrovaria, solo se podía acceder este jueves por la mañana a pie. Toneladas de lodo y agua impedían el paso rodado. Desde las 6 de la mañana, efectivos y vecinos se afanaban para liberar los pasos subterráneos para permitir a los residentes retirar sus vehículos del lugar, con los ojos en el cielo en Valdeorras ante la posibilidad de una nueva tormenta para esta tarde.

Vilamartín sufrió la devastación del fuego en agosto de 2025. El entorno forestal quedó arrasado y la capacidad natural de frenar las escorrentías se redujo. «El estado del monte, con el suelo desprotegido, agravó mucho la situación, pero hubo un componente climatológico totalmente adverso e incontrolable, estas tormentas fueron bestiales», subraya Sherezade Núñez, alcaldesa en funciones.

Urgen soluciones

La asociación de vecinos San Lourenzo de Arcos demanda a la Unidad de Carreteras del Estado y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil trabajos de limpieza en el río Farelos, a su paso por la N-120, tras el desbordamiento del río, a la altura del kilómetro 458,5, además de arrastres de madera talada y lodo. «A intervención é urxente», pide Jesús Dorado, el portavoz.

Así ha quedado la aldea de A Bouza, en Viana do Bolo, tras las riadas en la montaña de Ourense

Brevebretema

«Hai que facer unha reflexión; estamos vendo unha derivada dos lumes e a falta de medidas de contención. As administracións deben tomar moi en serio o que significa a restauración e a prevención polos lumes», expresaba la líder del BNG, Ana Pontón, que este jueves visitó la zona afectada en Viana, para transmitir su apoyo y solidaridad a los vecinos, tras los momentos de riesgo y pánico del miércoles. La portavoz nacionalista urge la implicación inmediata de la Xunta para ayudar a los concellos y los particulares, y a la vez aboga por el trabajo conjunto y coordinado de las administraciones para restablecer la normalidad y la recuperación de los servicios básicos, «e que tamén se avalíen ben os impactos económicos destas riadas e haxa axudas para persoas, explotacións e pequenas e medianas empresas afectadas», añade Pontón.

La Diputación de Ourense ha movilizado operarios y medios técnicos para reparar las carreteras de titularidad provincial en las zonas con desperfectos. «A prioridade é garantir a seguridade das persoas e contribuír a recuperar a normalidade o antes posible», subraya el presidente provincial, Luis Menor. Por su parte, el subdelegado del Gobierno, Eladio Santos, traslada el apoyo y plena disposición del Gobierno ante los daños causados por las tormentas.

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