Lucha contra los incendios
Ourense refuerza su primera línea contra el fuego con más de 500 nuevos equipos de extinción para los concellos
La distribución del material, lanzas de agua y batefuegos financiados por Afundación, llega tras el incendio de Boborás y en vísperas de un episodio de altas temperaturas que elevará el riesgo forestal en la provincia

Los alcaldes de los distintos concellos ourensanos recibiendo los equipos de extinción. / FDV
Ourense afronta las puertas del verano con un refuerzo de medios para combatir uno de sus problemas más recurrentes: los incendios. Los municipios rurales de la provincia dispondrán desde esta semana de 511 nuevos equipos de extinción de fuegos forestales destinados a facilitar una intervención rápida en los primeros minutos antes de que lleguen los servicios de emergencia para intentar evitar que las llamas se propaguen.
La distribución del material, de la mano de Abanca y su Obra Social Afundación con la coordinación de la Diputación de Ourense, llega en un momento especialmente sensible, tan solo dos días después del primer gran incendio del año —el de Boborás, que arrasó 250 hectáreas antes de su estabilización— y con unas previsiones meteorológicas que apuntan a un incremento progresivo de las temperaturas durante los próximos días, con el consiguiente aumento del riesgo de incendios. Todo ello en una provincia que históricamente concentra algunos de los episodios más graves registrados ya no solo en Galicia, desde el pasado verano también en el total del Estado: el fuego forestal de Larouco se convirtió en el más grande de toda España después de calcinar más de 37.000 hectáreas.
Lanzas y batefuegos
Los equipos, compuestos por una mochila rígida equipada con una lanza de doble acción capaz de expulsar agua de forma continua y un batefuegos para sofocar las llamas sobre el terreno, fueron entregados este martes en el Parque de Maquinaria de la institución provincial, donde representantes de decenas de concellos recogieron los lotes asignados para reforzar sus dispositivos municipales. El reparto se realizó en función de la extensión territorial de cada municipio con el objetivo de garantizar una cobertura equilibrada en todo el territorio provincial.
En total, según los cálculos del organismo provincial, el despliegue permitirá proteger una superficie superior a los 7.187 kilómetros cuadrados y dar cobertura a cerca de 200.000 habitantes del medio rural ourensano. El presidente de la Diputación, Luis Menor, destacó durante el acto que los incendios forestales constituyen «una amenaza que exige la implicación de todas las administraciones y de la sociedad en su conjunto». Por ello, el responsable provincial agradeció la colaboración de las entidades impulsoras de la iniciativa y aseguró que la protección del rural seguirá siendo una de las prioridades de la institución. «Es una obligación y una responsabilidad trabajar para hacer de nuestra provincia el lugar más seguro posible», afirmó Menor, quien recordó que la Diputación «mantiene brigadas propias, personal especializado y maquinaria destinada a labores preventivas», además de un convenio específico con la Xunta para apoyar a los municipios en tareas de prevención.
Primera línea de defensa
Detrás de esta actuación se encuentran Abanca y su Obra Social, Afundación, que financiaron la adquisición de los equipos dentro de un programa más amplio de prevención y lucha contra los incendios forestales, en el que la provincia de Ourense concentra prácticamente la mitad de los kits adquiridos en esta primera fase, un total de 1.053 de los que recibe 511; una decisión que responde al peso que el territorio tiene dentro del mapa de riesgo del noroeste peninsular.
El director territorial de Abanca en Ourense, José María Jardón, defendió la necesidad de reforzar la capacidad de reacción de los concellos, a los que definió como «la primera línea de defensa» frente a los incendios. Por su parte, el coordinador de Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad de Afundación, José Manuel Mourelo, puso el acento en la prevención como herramienta fundamental para minimizar los daños personales, económicos y medioambientales que provocan los fuegos.
La entrega forma parte de un plan específico contra los incendios activado por el banco en 2025 y dotado con un presupuesto de un millón de euros. Además del reparto de material de primera intervención, el programa contempla actuaciones de restauración ambiental, apoyo a las personas afectadas y la incorporación de sistemas de vigilancia avanzada en zonas especialmente sensibles. Entre ellas figuran varias comarcas ourensanas, como Valdeorras y Verín, donde los incendios dejaron algunos de los episodios más devastadores desde que hay registros, como el incendio de Larouco, pero también el de Oímbra, que arrasó aldeas y puso en serio peligro la vida de tres brigadistas que, tras quedar atrapados por las llamas, permanecieron meses ingresados en la Unidad de Quemados del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña.
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