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ARDE EL MONTE

Desactivada la situación de emergencia en el incendio forestal de Boborás tras calcinar más de 200 hectáreas

La superficie arrasada se ha cuatriplicado durante la tarde

Amplio dispositivo en el monte ourensano para luchar contra un incendio forestal en Boborás

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Boborás

El Concello de Boborás, en O Carballiño, se fue a dormir en la noche del sábado con la noticia de que un rayo había alcanzado la vegetación del monte en la parroquia de Moreiras. Veinticuatro horas después, sus vecinos veían cómo centenares de hectáreas de ese mismo monte han sido completamente arrasadas por las llamas, y después de que el fuego llegara a amenazar a las poblaciones más próximas.

La Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia ha informado este lunes de la desactivación de la situación 2 de emergencia en el incendio forestal. Esta situación operativa fue declarada el domingo por la proximidad del fuego al núcleo de Vecoña.

Este fuego se inició a las poco antes de las diez de la noche del sábado día 13 y según las últimas estimaciones provisionales afecta a una superficie de 230 hectáreas.

La bajada de las temperaturas, el aumento de la humedad y el descenso del viento durante la noche permitieron realizar cortafuergos en las zonas más próximas a las casas.

El incendio se originó, según Medio Rural, a las 21.55 horas de este sábado, a la misma hora en la que varios vecinos aseguraban haber visto caer un rayo en los bosques de la parroquia de Moreiras, concretamente entre la zona de O Gabián y Vecoña. Sin embargo, la difícil orografía de la zona, con una verticalidad muy pronunciada, no permitió comenzar los trabajos hasta la mañana siguiente.

A las 9.20 horas comenzaron a movilizarse los medios aéreos: una flota inicial de dos aviones anfibios Foca, otras dos aeronaves llegadas desde la base de Beariz y dos helicópteros de la base de A Merca, que comenzaron a trabajar en la zona poco después de las 11.00 horas. Ya a las 12.20 llegaba la primera comunicación oficial de Medio Rural al superar el fuego las 20 hectáreas.

El viento y la orografía complican la extinción

Y es que la virulencia del incendio marcó los trabajos durante toda la jornada. A la difícil orografía del lugar se unieron fuertes rachas de viento, que superaron los 43 kilómetros por hora de máxima según los datos de la estación meteorológica más próxima al lugar. Esto dificultó gravemente los trabajos de perimetrado de las llamas y, de hecho, los brigadistas que preparaban un contrafuego en los límites de la zona de Sonelle llegaron a perder la comunicación en algún momento con el bulldozer con el que cooperaban.

Con la llegada del mediodía comenzó también una sucesión incansable de medios terrestres. Ya a las 15.00 horas, la vista general del incendio que ofrecía la carretera do Alto do Páramo era completamente desoladora: cada columna de humo evaporada descubría un nuevo punto de llamas, y en el epicentro del fuego se generaba una conflagración de dimensiones descomunales.

Las noticias no mejoraban a lo largo de la tarde. Justo lo contrario: la llegada de un viento aún más agresivo aceleró la propagación del fuego. De las 50 hectáreas afectadas que se anunciaban alrededor de las 17.00 horas se pasó a las 150 dos horas después, y la cifra inicial que marcaba el inicio de la tarde se cuadruplicaba en cuestión de cinco horas.

En medio de la alerta se declaró el nivel 2 de emergencia por cercanía al núcleo de población de Vecoña de Arriba, para el cual se activaron las medidas de protección según anunciaba el 112, aunque afortunadamente no fue necesaria ninguna evacuación. Asimismo, se cortó la carretera que une A Fenteira, otro de los lugares con habitantes que más preocupaba al inicio de las llamas, con Feás, para facilitar las labores de extinción. Los equipos centraban sus esfuerzos en implantar contrafuegos para que las llamas no llegasen a las casas.

La declaración del nivel 2 trajo consigo la llegada de los medios estatales. El BRIF de Laza comunicaba su desplazamiento a la zona pasadas las 18.00 horas, comenzando a trabajar sobre el terreno de forma coordinada con el resto de equipos movilizados. El Miteco, por su parte, publicaba en sus redes sociales que había dotado al operativo de tres aviones anfibios Foca y un helicóptero Mike para el transporte de las brigadas y el lanzamiento de agua.

Según el último reporte de Medio Rural, la flota total que se encontraba en el incendio antes de la noche era de 4 técnicos, 8 agentes, 20 brigadas, 11 motobombas, 2 unidades técnicas de apoyo, 3 todoterrenos antiincendios, 5 helicópteros y 9 aviones.

El fuego avanza por el monte en Boborás

R. V.

Un fuego temprano que alarma de cara al verano

Más allá del alcance de las llamas, el episodio alarma gravemente por su temprana aparición. Se trata del primer incendio forestal de grandes dimensiones en Ourense en lo que va de año, con unas temperaturas que, aunque altas —se superaron los 31 grados en la zona—, ya se encontraban fuera de la alerta de calor. Operarios desplegados en varias zonas del foco aseguraban que las columnas de aire y humo que se estaban produciendo son anormales para la época. Los pilotos de las aeronaves acusaban las fuertes vibraciones a la hora de extender agua y retardante sobre las llamas, y los augurios sobre lo que pueda venir con la llegada del verano —más concretamente agosto— acaban de empeorar más si cabe.

La meteorología tampoco ayudó a la extinción del incendio. Además de ser, presuntamente, la tormenta eléctrica de la noche del sábado la originaria del fuego, dichas tempestades se reprodujeron por gran parte de la provincia de Ourense, con fuertes truenos en la ciudad de As Burgas y precipitaciones acumuladas de hasta 34,3 litros por metro cuadrado en Castrelo de Miño, la máxima gallega. Sin embargo, aunque los nubarrones eran claramente visibles desde las zonas cercanas al foco, las lluvias nunca se desplazaron en dirección a los pirocúmulos.

Incendios en O Irixo

Al incendio de Boborás se le unieron dos más en el término municipal de O Irixo, a tan solo 18 y 27 kilómetros del principal. El más cercano se situó en Parada de Labiote y, al igual que el de Boborás, se había iniciado la noche anterior, presuntamente por un rayo. Los equipos de extinción habían conseguido apagarlo a lo largo de la mañana, pero se reavivó en las siguientes horas.

Por otra parte, se inició un nuevo foco en la zona conocida como monte de Os Fornos, a media distancia de la aldea de A Ermida, en el mismo municipio. Afortunadamente, ninguno de los dos superó las 20 hectáreas que exigen el aviso de Medio Rural y, según informó Rosa María Dalama, su alcaldesa, se desactivaron a lo largo del día.

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