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Volver a empezar

Wilmer: «Yo vivía en el Hogar del Transeúnte de Ourense y ahora tengo trabajo y casa; mi mensaje a los que están mal es que se puede salir»

Este venezolano había llegado 9 años atrás a la ciudad y tras pasar por una mala racha «pedí ayuda a Cáritas y ellos me apoyaron y formaron . Ahora trabajo limpiando en dos colegios y comparto piso con otras personas»

Wilmer, en la puerta de Mestre Vide, uno de los centros en los que ahora trabaja

Wilmer, en la puerta de Mestre Vide, uno de los centros en los que ahora trabaja / Brevebretema

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El sinhogarismo no constituye un estigma ni una condición permanente que determine de por vida a un individuo; se trata de una circunstancia vital transitoria por la que cualquier persona puede transitar en contextos de crisis. Como reflejo de esta realidad, el programa de atención a personas sin hogar asistió el pasado año a numerosos usuarios, de los cuales 16 consiguieron empleo y 81 recibieron acompañamiento en la búsqueda y obtención de una vivienda digna.

Un ejemplo de esta labor es la historia de Wilmer Sánchez, un joven venezolano residente en Ourense desde hace casi una década. Tras atravesar una etapa compleja marcada por problemas personales y de salud que lo llevaron a una situación límite, Sánchez ingresó en el Hogar del Transeúnte. Su inestabilidad emocional y física, derivada de su condición como paciente psiquiátrico ahora ya controlada, propició un periodo de vulnerabilidad extrema que lo abocó temporalmente a la falta de vivienda.

Por recomendación de su entorno, solicitó asistencia a Cáritas. Gracias al apoyo de la institución, actualmente comparte piso y trabaja en el sector de la limpieza en dos centros educativos de la ciudad: los colegios Mestre Vide y Los Rosales. Ayer, tras concluir su jornada laboral matutina en el colegio Mestre Vide, Sánchez decidió compartir su testimonio públicamente, acompañado por Ricardo, su mentor y responsable del programa de acompañamiento integral AZO.

A pesar del recelo natural y la modestia al exponer su vivencia, el objetivo de Sánchez al abandonar el anonimato es ofrecer un mensaje de esperanza a quienes se encuentran en una encrucijada similar: «A las personas que están en una situación crítica les diría que se aferren a aquello en lo que creen, ya sea el universo, Dios o el Tao. Que no duden, porque existen fundaciones como Cáritas que abren perspectivas y ayudan a salir adelante. Sobre todo, que tengan fe».

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Wilmer con Ricardo, el coordinador del programa de acompañamiento de Cáritas a personas sin hogar / Brevebretema

Este testimonio sintetiza el espíritu de superación y evidencia la relevancia del apoyo social institucionalizado. Lejos de la exclusión, la realidad actual de Sánchez es de plena inclusión: combina dos jornadas laborales y proyecta metas de futuro orientadas a la comunicación y la impartición de ponencias de carácter motivacional. Su propósito final posee una marcada dimensión solidaria: «enfocarme en otras personas y dejarles un legado positivo dando charlas o colaborando para que esas personas puedan salir adelante».

«El sinhogarismo actual abarca perfiles muy diversos y complejos donde, a veces, tener un empleo no garantiza una estabilidad residencial. Por ello, el verdadero éxito radica en el acompañamiento continuo, creando un puente sólido hacia la autonomía y la dignidad que personas como Wilmer demuestran cada día» indica el coordinador del programa de acompañamiento

Ricardo, su tutor, explica que los itinerarios con personas sin hogar suelen ser procesos largos en el tiempo. «El sinhogarismo actual abarca perfiles muy diversos y complejos donde, a veces, tener un empleo no garantiza una estabilidad residencial. Por ello, el verdadero éxito radica en el acompañamiento continuo, creando un puente sólido hacia la autonomía y la dignidad que personas como Wilmer demuestran cada día».

Ricardo, el coordinador del programa AZO que rescata, cuida y acompaña incluso durante años, a los usuarios

El programa de acompañamiento AZO, que coordina Ricardo, les lleva de la mano durante años. «El año pasado hicimos 41 accesos a viviendas, principalmente en habitaciones, porque la realidad inmobiliaria aquí en Ourense y en España en general está un poco complicada, y también derivaciones a recursos residenciales especializados según las necesidades de la persona», señala Ricardo.

El tutor de Wilmer y de tantos otros que participan en este programa, que ayuda a las personas a retomar vidas que se habían descarrilado, destaca que el trabajo de AZO va mucho más allá de ofrecer un techo provisional; se trata de una intervención integral que abarca el área ocupacional y el desarrollo personal desde la base.

Les dan habilidades digitales y comunicativas, formación y empleo; también se les ayuda a preparar un currículum. Pero además hay un programa de seguimiento y estabilización para que, «una vez conseguido el trabajo, sepan cómo gestionar el día a día, que este no los desestabilice e incluso sepan cómo gestionar sus recursos». Asimismo, Ricardo incide en la importancia de la socialización, facilitando a los usuarios incluso actividades de ocio como entradas para el cine o partidos de fútbol.

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