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Siniestro laboral en 2022

Un trabajador de un aserradero con una mano «catastrófica»: perdió un dedo y las falanges de otros tres y será indemnizado con 200.000 euros

El administrador y encargado de una empresa ourensana, hermanos, aceptan una pena de 11 meses de prisión, que se suspende. Ya han pagado casi 148.000 euros. El accidente ocurrió durante el mantenimiento de una máquina

Los encausados aceptan su responsabilidad en los hechos y ya han pagado gran parte de la indemnización para el perjudicado.

Los encausados aceptan su responsabilidad en los hechos y ya han pagado gran parte de la indemnización para el perjudicado. / FDV

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

El administrador y el encargado de una empresa maderera —son hermanos— admiten su responsabilidad por la falta de seguridad laboral que propició el siniestro sufrido por un trabajador, un peón de sierra, cuando realizaba el mantenimiento de una máquina en la planta de la empresa, en el municipio ourensano de Piñor, el 2 de agosto de 2022. El perjudicado se quedó sin el segundo dedo y sin las falanges media y distal de los dedos tercero, cuarto y quinto de la mano izquierda, que quedó «catastrófica». Tiene reconocida una incapacidad permanente total. Los empresarios comparecieron este jueves en una audiencia preliminar en la Sección Penal (plaza 2) de Ourense. Tras un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, los encausados se conformaron con una sentencia que les impone 11 meses de prisión, una multa de 900 euros, el pago de una indemnización al perjudicado de 200.000 euros, así como la inhabilitación durante 11 meses para ejercer como gerente o encargado de un aserradero de madera. La pena de prisión queda suspendida, con la condición de que no cometan ningún nuevo delito en los próximos dos años, y que satisfagan íntegramente la responsabilidad civil. Los dos acusados ya habían ingresado 147.769,43 euros, lo que supone una atenuante cualificada de reparación del daño. Les resta por abonar un total de 52.230,57 euros. Son responsables de un delito contra la seguridad de los trabajadores, en concurso con un delito de lesiones por imprudencia grave.

La víctima, un hombre de origen marroquí, tenía 45 años cuando ocurrieron los hechos. Trabajaba como peón de sierra en la planta de una empresa con actividad de compraventa, aserrado, transformación y preparación industrial de todo tipo de madera, tanto en el mercado nacional como en el exterior. El administrador único era también el encargado de seguridad y responsable de prevención de riesgos laborales. Su hemano, el encargado de la empresa, «impartía la escasa formación» a los trabajadores de la planta donde ocurrió el siniestro, según relata la Fiscalía en su escrito de acusación, base de los hechos probados. El accidentado conocía a este último encausado como su jefe, que estaba presente el día de los hechos.

Instrucciones sin manejo del castellano

El encargado era la persona que mostraba a los operarios el funcionamiento de las máquinas, «aunque los mismos tuvieran escaso dominio del castellano y no entendieran muy bien sus explicaciones, por lo que mal le podían entender, y menos unas instrucciones de funcionamiento complejas de las máquinas, que estaban escritas en un idioma que les era ajeno», detalla la Fiscalía.

La víctima tenía ese problema de dominio de la lengua: su manejo del castellano era escaso. El suceso ocurrió cuando se encontraba de turno, sobre las 15:25 horas del día 2 de agosto de 2022. Sin tener la formación y cualificación necesaria, el trabajador sufrió el accidente durante la limpieza y mantenimiento de una máquina moldurera, que también era utilizada por otros trabajadores cuando él no estaba.

Eliminado un mecanismo de seguridad

Por razones de productividad, en estas labores los operarios no paraban totalmente la máquina accionando el interruptor general, porque si lo hacían tardaba varios minutos en volver a encenderse. Paraban solo los rodillos de zona de la máquina que estuvieran limpiando. Al intentar retirar un rodillo que producía un atasco en uno de los rodillos, las cuchillas le alcanzaron cuatro dedos de la mano izquierda. Según consta en el escrito de la Fiscalía, había sido eliminado el mecanismo de seguridad que paraliza automáticamente la máquina al abrirse la tapa de protección.

«Los acusados cometieron una infracción grave de las normas de prevención de riesgos laborales, al incumplir la obligación de formación e información suficientes y adecuadas en los riesgos derivados del manejo de la máquina moldurera en la que habitualmente desarrollaba su trabajo el trabajador accidentado», subraya el informe de la Fiscalía, una acusación que los hermanos aceptan como probada al asumir la condena de conformidad.

La forma en la que el operario procedía durante el mantenimiento —sin desconectar la máquina de la fuente de energía, situando la mano en una zona de peligro y abriendo la tapa de protección sin tener la máquina parada por completo— «era conocida y tolerada por los acusados, pues se desarrollaba en la planta de la empresa, a la vista de todos», añade el escrito.

Medidas preventivas «para evitar un futuro accidente»

En el informe de la Fiscalía, de febrero de 2025, el ministerio público señalaba que «como medidas preventivas para evitar un futuro accidente del mismo tipo, se debe revisar la evaluación de riesgos laborales de la empresa de cara a eliminar el riesgo que produjo el accidente o minorizarlo». Con esta premisa, «los trabajadores deberán estar formados e informados sobre los riesgos derivados del uso de los equipos de trabajo y de las medidas de prevención y protección que deberán adaptarse, así como las condiciones y la forma correcta de utilización de los mismos teniendo en cuenta las instrucciones del fabricante y las situaciones o formas de utilización anormal peligrosa que puedan preverse».

Además, la Fiscalía advierte de que «los equipos de trabajo con elementos móviles peligrosos deberán estar desconectados de su fuente de energía para poder proceder a la realización de trabajos de mantenimiento, desatascado u otro tipo de operaciones similares, cuando dichas operaciones representen un peligro para la seguridad de los trabajadores».

Tras la pérdida total del segundo dedo así como de las falanges media y distal del tercero al quinto dedos, la mano izquierda del trabajador, la no dominante, quedó catastrófica. Necesitó dos intervenciones quirúrgicas. En julio de 2023, la Seguridad Social le reconoció una incapacidad permanente total para profesión habitual. Según consta en la causa, le han quedado secuelas como la necesidad de ayuda para realizar algunas actividades.

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