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Educación inclusiva

La Asociación de Personas Sordas de Ourense celebra el Día de la Lengua de Signos reivindicando más apoyo

El colectivo, con 125 socios, pide la ampliación del número de intérpretes de lengua de signos, actualmente limitado a dos profesionales para toda la geografía ourensana

Jornada de Puertas Abiertas en la Asociación de Personas Sordas de Ourense

Lucila González

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Ourense

Las barreras de comunicación no son invisibles, tienen solución, pero requieren recursos. Con esta premisa muy aprendida, la Asociación de Personas Sordas de Ourense—APSOU— abrió este miércoles las puertas de su sede, ubicada en la Rúa Ramón Cabanillas de la ciudad, para mostrar a la sociedad la intensa labor que realizan en favor de la autonomía y la inclusión. Una jornada que sirvió tanto de celebración por adelantado del Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas como de altavoz para una realidad que quieren cambiar a mejor: la provincia de Ourense cuenta únicamente con dos intérpretes para atender todas las demandas del colectivo; una profesional perteneciente a la propia asociación y otra a la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Galicia.

Esa es la realidad dentro de la sede de Ramón Cabanillas, un espacio donde cada metro cuadrado cuenta. Sus responsables definen la gestión del local como un auténtico «tetris» donde la asociación pone las instalaciones y la federación aporta la mayor parte de los servicios profesionales para que la atención llegue a todos los puntos de la geografía ourensana.

Así, el equipo de profesionales es tan variado como las necesidades de sus socios. La APSOU no solo es un centro de reunión social, sino un gabinete técnico donde trabajan pedagogas, logopedas, psicólogas y trabajadoras sociales, a mayores de las dos intérpretes, Noelia Sánchez, de la mano de la Federación, y Arantza Pérez, desde la propia asociación.

Pérez fue la encargada de explicar las distribuciones de los espacios y las distintas responsabilidades de los profesionales durante la jornada de este miércoles, trasladando con palabras lo que a su lado signaba el presidente de la asociación ourensana, Martín Luis Becerra.

Derribar muros del colegio al médico

Becerra fue el que recordó que en toda la provincia hay tan solo dos intérpretes, un número que les queda escaso por el alto volumen de demandas que tienen en distintos ámbitos que van desde la infancia hasta la vejez.

«Hay niños que tienen que aprender Lengua de Signos bien porque ellos son sordos, bien porque su familia lo es, y acuden a nosotros, pero en el caso de ser sordos, esa figura del intérprete también es necesaria en los centros escolares», incidió a este respecto la vicepresidenta, Beatriz González.

En el interior de la asociación los miércoles reciben la visita de Iria, la educadora social que les envía la Federación y se encarga de trabajar con menores de 16 años en el refuerzo escolar, pero también en las habilidades sociales, para que los pequeños aprendan a comunicarse en todos los aspectos.

Sin embargo, las tareas no acaban ahí. El número de intérpretes resulta insuficiente no solo por la atención a menores, sino porque no trabajan solo en la asociación ni solo con los pequeños: ayudar a los 125 socios que tiene la entidad y, en concreto, a las 89 personas sordas es un trabajo que las lleva también a la calle. En su día a día acompañan a los usuarios a citas médicas, especialistas hospitalarios o trámites administrativos urgentes. «A veces hay que priorizar», explican desde la entidad, señalando que las solicitudes les llegan constantemente a través de la web o WhatsApp, y que la gestión de estas agendas es «un encaje de bolillos» para no dejar a nadie desatendido.

A mayores, en el área de empleo, la educadora social y la orientadora laboral realizan una labor de prospección constante en empresas ourensanas. No se limitan a buscar ofertas; preparan a los candidatos en aspectos que a menudo pasan desapercibidos, como la motivación y la expresión corporal durante las entrevistas de trabajo, elementos clave para suplir las dificultades de comunicación verbal y ganar confianza frente a los reclutadores.

Este miércoles, a las tareas habituales de la asociación sumaron además el esfuerzo organizativo que supuso la jornada de puertas abiertas. Una oportunidad para mostrar a la sociedad el trabajo que realizan a diario y reivindicar la necesidad de seguir derribando barreras en una entidad en la que, según resumió Becerra, «la junta directiva somos todos y trabajamos todos» con el mismo objetivo común: garantizar que los 125 socios de la provincia tengan las mismas oportunidades que cualquier otro ciudadano.

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