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Tras años de espera

Rescatar el Barbaña, el proyecto para paliar décadas de vertidos tóxicos al cauce fluvial más maltratado de la ciudad

La adjudicación del saneamiento del río y mejora de la depuradora de San Cibrao por 30 millones, hará una "microcirugía"· subterránea en 20 kilómetros de tuberías y 133 pozos que vierten también aguas sucias a al cauce

El pretratamiento de químicos que llegan de los polígonos industriales, a la EDAR de San Cibrao, son los más devastadores, e implica una remodelación integral de esta depuradora totalmente obsoleta

El cauce del Barbaña a su paso por el casco urbano de Ourense

El cauce del Barbaña a su paso por el casco urbano de Ourense / Iñaki Osorio

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Si hay un ecosistema fluvial castigado en la ciudad, es el del río Barbaña. Son décadas de vertidos, en buena parte fabriles, de residuos químicos sin depurar. El río recibe la presión que generan zonas de altísima densidad empresarial, como los polígonos industriales de San Cibrao das Viñas, Pereiro de Aguiar, Barreiros y el Parque Tecnolóxico de Galicia, que llevan lustros dejando vertidos incontrolados de hidrocarburos, aceites, grasas o químicos que superan la capacidad de absorción de la red.

A esto se suma que la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de San Cibrao das Viñas está totalmente obsoleta para hacer su trabajo.

La catástrofe más grave se produjo en junio de 2009 (hace ahora 17 años) por un vertido químico procedente de la depuradora de San Cibrao que esta no pudo tratar. Fue un desastre ambiental que mató a 17.000 peces, afectó gravemente al Barbaña y arrasó el río Miño, un caso que llegó a la Audiencia Provincial por delito ambiental.

Este mes, y después de años de espera, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), acaba de adjudicar un proyecto de 30 millones de euros para la segunda fase del saneamiento del Barbaña y la mejora de la EDAR. Se espera que esto pueda empezar a paliar un mal casi endémico que ha dejado en total fragilidad ambiental al Barbaña y a su afluente, el Barbañica.

El macroproyecto, adjudicado este mismo mes a la Unión Temporal de Empresas (UTE) gallega Espina-Extraco, es de «cirugía mayor» y se dividirá en dos grandes bloques. Por un lado, la EDAR de San Cibrao tendrá una transformación radical, capaz de dar servicio a una población equivalente de 77.489 habitantes, frente a los 51.660 actuales.

El problema de las industrias

Pero el problema, como se han cansado de denunciar asociaciones ecologistas como Amigas das Árbores y otras, son los vertidos industriales sin depurar, algunos fuertemente contaminantes, que en algún caso deberían ser trasladados a otro tipo de depuradora especializada.

Aún así, el proyecto que se acaba de adjudicar dotará a la planta de un tratamiento físico-químico que desviará las aguas desde el tanque de homogeneización según las condiciones de carga que traiga el caudal. Se renovará la maquinaria ya obsoleta, según el ministerio, y se instalarán dos nuevos decantadores centrífugos y un segundo espesador de gravedad para los fangos que genere el proceso.

ourense

Depuradora de San Cibrao das Viñas / Iñaki Osorio

20 kilómetros de colectores a revisión

Es en este apartado donde está también parte del problema, con una reforma total de una red de colectores que ronda los 20.000 metros de recorrido (es decir, unos 20 kilómetros). El objetivo es evitar que el agua de lluvia sature la red de residuos fecales, restando capacidad de depuración; de ahí que se proceda en el subsuelo a una separación minuciosa.

De este modo, según indica el proyecto en sus líneas generales, se actuará en más de 4.200 metros de colectores fecales y casi 15.000 metros de colectores pluviales.

Canalizar aguas sucias

Además de la actuación en origen (la más grave por los residuos químicos que van al agua de las industrias), se actuará en otros 133 pozos de la red unitaria vieja para canalizarlos estrictamente hacia la red de fecales, y en otros 12 pozos hacia la de pluviales. Cuando el proyecto habla de reconectar esos 133 pozos, significa que se hará una operación quirúrgica en el subsuelo en 133 puntos críticos de Ourense y sus polígonos.

Este es otro de los problemas actuales: en esos 133 pozos antiguos, los desagües de las casas o los sumideros de la calle están obsoletos y son caóticos. De modo que, si viene una lluvia torrencial, el agua de lluvia se mezcla con las aguas sucias, desborda la tubería y la depuradora —en este caso la de San Cibrao— no da abasto y el agua va al río sin depurar.

Los operarios tendrán que abrir esos 133 pozos y enganchar esas aguas de baños y cocinas a la nueva red de tuberías de depuración. Por su parte, las aguas pluviales limpias se desviarán a canalizaciones que las devuelvan directamente al río, y lo que sean sumideros de lluvia se dirigirá hacia las nuevas tuberías de pluviales, que van directas al cauce al tratarse de aguas limpias.

El proyecto de «cirugía» de saneamiento incluirá también la instalación de 10 nuevos desarenadores, un modelo innovador diseñado para eliminar arena y sedimentos pesados antes de que el agua de lluvia limpia sea devuelta de forma segura al Barbaña y se reduzcan al menos los daños a su maltrecho cauce.

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