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No asumió la ruptura

Condenada por acosar y amenazar a su exnovio: le exigió 50.000 euros para irse de casa o lo denunciaría en falso por violencia de género

La mujer debe pagar 720 euros de multa y no puede comunicarse ni acercarse al perjudicado durante tres meses, al que perseguía e intimidaba en coche

Amigos de ambas partes corroboraron que «pretendía denunciarlo por hechos que ella misma reconocía que eran falsos»

Un vehículo de la Guardia Civil en Verín, en una imagen de archivo.

Un vehículo de la Guardia Civil en Verín, en una imagen de archivo. / IÑAKI OSORIO

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

No aceptaba la ruptura de la relación con su exnovio y se comportó con él con modos cargados de amenazas y coacciones. En una resolución del pasado abril, la Audiencia Provincial de Ourense confirma íntegramente una condena por sendos delitos leves dictada el pasado mes de enero en Verín contra una mujer que acosó y amedrentó a su antiguo compañero sentimental. Según los hechos probados, el 9 de diciembre de 2024, la denunciada llamó por teléfono al perjudicado, cuando él se encontraba con su nueva pareja. La condenada lo intimidó diciéndole que, si no le daba 50.000 euros para que abandonase la vivienda que habían compartido durante el tiempo del noviazgo, la iba a quemar. También lo amenazó con denunciarlo por violencia de género y por agresión sexual a su hija. Le dijo que acabaría en la cárcel, lo amenazó con pasarle por encima con el coche, y lo avisó de que tenía un primo con el que iba a hablar para que le diese una paliza.

La denunciada no se presentó al juicio pese a que estaba citada. La justicia ve acreditado que esta mujer obró «con ánimo de coartar la libertad» del varón. De manera reiterada se presentaba en lugares en los que se encontraba el denunciante, faltándole al respeto y dirigiéndose a él con expresiones intimidatorias, obligándolo a cambiar sus rutinas. Perseguía a su exnovio en coche para atemorizarlo y lo esperó a la salida del trabajo en compañía de otro hombre. El perjudicado se veía obligado a marcharse de los sitios en los que aparecía la mujer, así como a salir de su trabajo por la puerta de atrás, donde su pareja actual lo esperaba en el vehículo. Hacía lo posible para no encontrarse con la denunciada.

La situación llegó a tal extremo que, en una ocasión, el hombre pidió auxilio en la calle porque la denunciada lo seguía con el vehículo, arrancaba violentamente y se encaminaba a él con el coche, con acelerones, frenazos y paradas cerca, circulando con idas y venidas, dando vueltas sin rumbo fijo, «con la única finalidad de causar temor e impedir al denunciante su libre tránsito por la calle», constata la sentencia.

El comportamiento de la condenada incluía visitas al trabajo del varón para preguntar por él, así como llamadas a amigos comunes para hablar del perjudicado. A los allegados les repetía las mismas expresiones intimidatorias. «Pese a las advertencias de los chicos, insistía en que le daba igual si los hechos denunciados no eran ciertos», dice la resolución sobre las amenazas con denuncias que causaron desasosiego y temor al afectado.

«Le daba igual» acusar falsamente

La Sección Civil y de Instrucción (plaza 1) del Tribunal de Instancia de Verín condenó a la mujer por un delito leve de amenazas y un delito leve de coacciones, a la pena de 360 euros por cada infracción, un total de 720. Además, la autoridad judicial concedió al denunciante una medida de alejamiento, para su protección. La mujer tiene prohibido comunicarse con su exnovio por cualquier medio, así como aproximarse a menos de 100 metros durante tres meses. En caso de incumplimiento incurrirá en un delito de quebrantamiento de condena.

En el juicio, los testigos ratificaron la versión del denunciante. La pareja del perjudicado pudo escuchar la llamada amenazante que hizo la denunciada. La testigo intervino diciéndole a la autora que era mentira que el hombre la maltratase, «a lo que la denunciada le respondió que le daba igual», refleja la sentencia.

Dos varones, amigos de ambas partes, también corroboraron la versión del perjudicado y constataron que la mujer «pretendía denunciarlo por hechos que ella misma reconocía que eran falsos», porque «estaba muy enfadada y no asumía la ruptura de la pareja», indica la resolución.

Otra persona que intervino como testigo vio al varón pedir auxilio, «verdaderamente atemorizado» porque la denunciada «arrancaba violentamente con el vehículo» circulando cerca de él a base de frenazos y acelerones.

«La denunciada no compareció al acto de la vista pese a estar citada en legal forma, mostrando escaso interés en ofrecer una versión de los hechos objeto de enjuiciamiento», establece la condena dictada en Verín por una «prueba de cargo suficiente».

La abogada de la denunciada presentó recurso de apelación para solicitar la absolución, pero la Audiencia Provincial ratifica la condena, dictada «con criterios racionales y lógicos», en base a una «prueba de cargo de concluyente e inequívoco significado incriminatorio, impecablemente analizada». Tras esta resolución de la magistrada María de los Ángeles Lamas ya no caben recursos.

Frente a las alegaciones de la abogada, la togada que ha resuelto la apelación indica que «la denunciada no se limitó a exigir al denunciante la cantidad de 50.000 euros para abandonar la casa, sino que le dijo que, si no lo hacía, lo iba a denunciar por violencia de género y por atentar contra la libertad sexual de su hija, que acabaría en la cárcel, que le iba a pasar por encima con el coche, y que tenía un primo con el que iba a hablar para que le diese una paliza», recuerda la Audiencia.

Este comportamiento es delictivo. «Mientras la simple exigencia de esa cantidad para abandonar la casa sería una conducta atípica, todo aquel repertorio de conminaciones —quemar la casa, denuncias por violencia de género y por atentar contra la libertad sexual de su hija, pasar por encima con el coche, y aviso a un primo para darle una paliza— integran el delito leve de amenazas», razona la magistrada.

Sobre los dos amigos que declararon en el juicio, la togada resalta que la denunciada, «sin cortapisa alguna, les manifestó a cada uno de los testigos que si el denunciante no le daba 50.000 euros por abandonar la casa lo denunciaría por hechos que ella misma reconocía que eran falsos». Lamas también declara probado el delito leve de coacciones, corroborado por los testigos.

Las expresiones amenazantes, en un contexto de ruptura de pareja, son «objetivamente suficientes por sí solas para integrar el delito leve de amenazas, al margen del temor o desasosiego del ofendido que además tuvo lugar en el supuesto enjuiciado», añade la jueza.

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