Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un giro en la vida para ser feliz

María y Miguel, una sanitaria y un abogado reconvertido en jardinero que ahora venden en el rianxo sus arándanos eco con DNI de Ourense

El letrado dejó la toga para cultivar su felicidad, y hace 7 años plantaron este fruto en una finca que alquilaron al Obispado en Taboadela

El terreno produce ya 3.000 kilos de este superalimento salutífero y con propiedades antioxidantes y lo venden en varios mercados y ahora los viernes y sábados, mientras dure la cosecha, estarán en la plaza de abastos de As Burgas

María en la finca de Pazo de Soutomaior, en Taboadela Ourense donde plantaron 3.000 plantas de arándanos

María en la finca de Pazo de Soutomaior, en Taboadela Ourense donde plantaron 3.000 plantas de arándanos / Brevebretema

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ourense

María es sanitaria y trabaja en el área de salud mental del Sergas en Ourense. Miguel, su marido, es un abogado que un día decidió dar un giro a su vida para dedicarse al paisajismo y a la jardinería. Hace siete años decidieron alquilar un gran terreno de una hectárea al Obispado en el Pazo de Soutomaior, en Taboadela (Ourense), y plantaron arándanos, un producto que en los últimos años ha demostrado adaptarse fácilmente al clima gallego, debido en parte al cambio climático.

Ahora su pasión se ha convertido en un ingreso añadido para la economía familiar, gracias a la producción de 3.000 kilos de este fruto con calidad eco, que María ya vende de forma directa en ferias. Pero, además, hoy se incorpora como vendedora de fin de semana a la zona del Rianxo de la Plaza de Abastos de Ourense. «Venderemos nuestro producto de forma directa los viernes y sábados durante los meses de junio y julio, lo que dure la producción», explica María sobre su estreno en la plaza ourensana.

ourense

Aspecto de una de las variedades que cultivan en Taboadela, Ourense / Brevebretema

«Hay que proteger la salud mental, saber cortar cuando ves que algo no te hace bien e intentar ser feliz con lo que haces, buscando otras opciones», explica María. Ella y su marido son expertos en reinventarse y dejarse llevar por el corazón. Durante la semana es imposible, de hecho, contactar con Miguel porque el abogado, «que es el que más sabe en esta materia y le encanta el huerto, no para de trabajar; tiene muchísima demanda como jardinero», indica María.

En el pequeño núcleo de Soutomaior —un pueblo que fue famoso hace años porque uno de sus vecinos, un emigrante retornado, invertía cada año fuertes cantidades de dinero para traer conciertos como los de Isabel Pantoja o David Bustamante, en los que llegaba a gastar hasta 150.000 euros por edición— lo que florece ahora son los arándanos de María y Miguel. «Y además en dos variedades estupendas: la Aurora, de color azulado, y la Duke», explica.

ourense

Miguel en la finca de Pazos de Soutomaior donde tienen la plantación / Cedida

La primera de ellas «tiene además unas grandes propiedades antioxidantes. Nos gusta saber que lo que vendemos se puede comer incluso sin lavar; la tierra y el fruto están analizados, no hay ningún pesticida ni fertilizante y los recogemos con guantes», explica.

A María la alegra ver cómo «está habiendo un gran auge en el consumo, porque incluso están llegando mucho a los centros escolares; les gusta mucho su sabor a los niños y los llevan a muchos colegios que celebran el Día de la Fruta, porque no tienen que pelarlos, son limpios y fáciles de ingerir. Es importante que aprendan a comer bien y sano desde pequeños», corrobora.

Cierto es que ha habido una gran explosión de producción de arándanos al amparo de esa climatología favorable, pero «siguen teniendo mercado. Además, hemos empezado a mezclar este cultivo con otros frutos como el kiwi, aunque hemos plantado pocos, ya que conseguir que empiecen a producir lleva su tiempo», indican.

ourense

En la plantación recogiendo el fruto / cedida

Miguel es un hombre al que ahora es difícil encontrar porque le llueven los contratos para mejorar o mantener jardines. Su prioridad era «ser autónomo y tener un trabajo al aire libre». Estos minúsculos frutos azulados, de los que hay innumerables variedades, se han incluido en la dieta galaica. Considerados superalimentos, ayudan a mejorar la salud cardiovascular, proteger el sistema nervioso, reforzar el sistema inmunológico y combatir el envejecimiento celular. «Uno de los puntos donde tenemos demanda es para pacientes oncológicos, precisamente por esas propiedades», apunta María.

Mientras Miguel sigue arando y sembrando sus sueños, María, socia y cómplice de sueños compartidos, no solo venderá sus arándanos con DNI ourensano en el Rianxo los viernes y sábados, sino que ya lo hace también en el mercado de Celanova los jueves. Ahora el objetivo es esta plaza ourensana y una zona del Rianxo que, pese al abandono por parte de las instituciones, gana los fines de semana una nueva vendedora.

Aunque sea una venta estacional ligada a la producción de arándanos de Soutomaior, su presencia compensará la marcha de las tradicionales señoras del Rianxo, la mayoría retiradas por su avanzada edad, en una plaza que reclama su sitio y su potencial como expendedora de productos de kilómetro cero: los mejores y los que dejan los beneficios en la propia provincia en la que se generan, y no a miles de kilómetros en manos de una multinacional.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents