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La UD Ourense asciende a Primera RFEF: ¿Cuánto ha cambiado la categoría de bronce desde el último año del CD Ourense?

El conjunto rojillo disputará la próxima temporada en la misma categoría que el extinto CD Ourense, pero con una competición significativamente transformada.

Los jugadores de la UD Ourense, en la celebración del ascenso en la Praza Maior.

Los jugadores de la UD Ourense, en la celebración del ascenso en la Praza Maior. / Brevebretema

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Ourense

Han pasado cuatro días desde que Migui definió a la perfección la segunda contra del descuento en la Fuensanta, pero los ourensanistas siguen viviéndolo como si fuera esa tarde de domingo: la ciudad sigue en la nube que provocó el ascenso de la Unión Deportiva Ourense a Primera RFEF. El conjunto rojillo logró en la final del play-off ante la U.B Conquense una serie de hitos cada uno más histórico que el anterior: es la séptima promoción del club en doce temporadas de historia; la tercera en tan solo cinco cursos; y la segunda consecutiva para un equipo que en 2025 estaba en Tercera RFEF.

Pero más allá de lo meteórico, jugar en esta nueva división supone para muchos de los socios que fundaron este proyecto de fútbol popular culminar el objetivo de su creación: la UDO disputará la próxima temporada en la misma categoría en la que el Club Deportivo Ourense firmó el último curso de la historia. Fue en la 2013-14 cuando la institución extinta finalizó como octavo clasificado del grupo 1 en segunda B, a diez puntos del play-off de ascenso y tras ganar la Copa Federación ese mismo año. Sin embargo, los impagos durante meses a la plantilla provocaron su descenso administrativo a Tercera División, y sumido en deudas, el club se abocó a la liquidación con su renuncia a la plaza el 15 de julio de 2014. Muchas cosas han pasado desde aquella en lo que refiere al fútbol en la ciudad de As Burgas, pero ¿Cuánto ha cambiado la categoría de bronce del fútbol español desde la última vez que tuvo presencia rojilla?

El nombre nos da la primera pista de que la competición que la UDO se encontrará este agosto en su debut poco tiene que ver con la que dejaron sus antepasados. Y es que en 2021, la Real Federación Española decidió poner fin a 44 años de Segunda División B para crear una nueva categoría intermedia, semiprofesional y de mayor nivel competitivo. Fue así como nacieron la Primera y la Segunda RFEF, no sin antes una temporada de reconversión con hasta tres fases de liguilla para reestructurar una categoría en dos, que acabó precisamente con el único descenso de la UDO en su historia —de Tercera a Preferente—.

La diferencia más significativa la encontramos en la confección de los grupos, pues el número de equipos participantes se reduce considerablemente: la categoría de bronce cuenta ahora con la mitad de clubes que en la 2013-14, pues se pasa de cuatro grupos de 20 equipos (con la excepción de uno de 19) a tan solo dos. Eso sí, una división más selectiva va a provocar que la UDO viaje bastante más de lo que lo hizo el último CDO. Por aquel entonces, el grupo 1 solo lo formaban entidades gallegas, asturianas, cántabras y castellano-leonesas —algo muy similar a la reciente temporada de Segunda RFEF—, mientras que los nuevos rojillos deberán competir por todo el norte o el noroeste del país, depende de como se configuren los grupos.

En los cambios de categoría la liga también hay novedades, y se pone ligeramente más complejo para la UDO mantener la categoría. Los pupilos de Borja Fernández deberán esquivar los últimos cinco de los veinte puestos de la tabla si no quieren volver automáticamente a la Segunda RFEF. Sin embargo, esta misma posición les habría dado en la Segunda B una vida extra, ya que los 16º clasificados de los cuatros disputaban entre sí un play-off de permanencia en el que solo se podían salvar dos equipos. En la 2013-14, fue el Caudal de Mieres el que se ganó ese privilegio en el grupo de la UDO, aunque no le sirvió de mucho, pues acabó cayendo ante el Atlético de Madrid B.

Pero donde se encontrará mucha más diferencia es en el ámbito económico, pues aquella Segunda B es tan solo una sombra en cuanto al nivel de profesionalidad que se maneja en Segunda RFEF. En los salarios encontramos los mayores contrastes: En 2013-14, la categoría de bronce aún se regía por un convenio colectivo de 1989 totalmente desfasado, que solo exigía tener cinco jugadores profesionales por club ——, y el sueldo mínimo se especificaba en pesetas. Sin embargo, los mínimos de esta Primera RFEF supondrán un cambio trascendental en la vida de la plantilla, pues la RFEF obliga a firmar 18 licencias profesionales, las cuales percibirán, como mínimo, 25.000 euros brutos anuales. En otras palabras, la gran mayoría del equipo se dedicará exclusivamente al fútbol por primera vez con el conjunto rojillo, algo que varo Fernández, uno de los capitanes de la plantilla, definió como "o soño que todos temos de nenos ao empezar a xogar".

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