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El histórico ascenso de la Unión Deportiva Ourense a Primera RFEF garantiza un sueldo mínimo de 25.000 euros para 18 jugadores

Jugadores de la UDO compaginaban estudios y trabajos diurnos con el fútbol, y ahora podrán dedicarse plenamente a su pasión

Varo Fernández, durante la celebración de este martes.

Varo Fernández, durante la celebración de este martes. / Brevebretema

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Ourense

La de este lunes ha sido la primera noche que los jugadores de la UDO han podido pasar bajo techo ourensano. La organización del club les había organizado el viaje de vuelta desde Cuenca con una parada en Madrid para que "descansaran" después del partido —les sale una risa tonta al decirlo, pues a juzgar por los vídeos subidos a las redes del equipo, las horas de sueño no fueron precisamente—. Casi 24 horas después de conquistar el estadio de La Fuensanta, regresaban a As Burgas para recargar pilas, reecontrarse con las familias y digerir todo lo acontecido en tan poco tiempo.

Todos siguen en la "nube"

Pero ni la más larga escalera va a conseguir que los rojillos bajen de la nube en la que se encuentran desde este domingo: la emoción por el histórico ascenso a Primera RFEF es, como cuenta Varo Fernández —uno de los capitanes de la plantilla— tan grande que "creo que aínda non temos asimilado o que acabamos de facer, estamos contentos todos pero non somos conscientes da magnitude do que conseguimos". No es para menos, pues el que es el séptimo ascenso en la corta historia del club —y el tercero en cinco temporadas— se ha conseguido con uno de los presupuesto más bajos de la categoría, y sobre todo, culmina el objetivo con el que nació el proyecto de fútbol popular: devolver al equipo de la ciudad a donde se merece, esa "maldita Segunda B", ahora reconvertida.

Más allá de la intachable parte emocional, una nueva categoría conlleva nuevos presupuestos y nuevas normativas. Entre ellas, las referentes a salarios, que implican directamente que la vida laboral de los jugadores ourensanistas no volverá a ser la misma: la gran mayoría de la plantilla podrá jugar al fútbol profesionalmente, y en muchos casos será la primera vez que tengan esta oportunidad. Concretamente, las bases de la RFEF dictamina que 18 de los rojillos que jueguen en primera deberán tener una licencia profesional, y según una resolución de Trabajo publicada en el BOE, estos deberán tener un sueldo de, como mínimo, 25.000 euros brutos anuales.

Cumplir el sueño de todo niño

Esa será las cartas base con las que jugará la UDO, pero no se debe descartar la necesidad de invertir aún más en este aspecto. "Está claro que nesta categoría, e ao haber ese soldo mínimo, teste que dedicar exclusivamente ao fútbol, é practicamente imposible competir nunha división así mentres traballas", afirma Varo, que ve este contexto como "unha maior presión" para el club, pero un sueño a vivir despierto para los deportistas: "Está claro que che cambia a vida no sentido de poder adicarche ao que che gusta, e ao final é o soño que calquera de nós tiñamos de nenos cando comezamos a xogar", explica.

La frase tiene más sentido si cabe al descubrir que ninguno de los jugadores en plantilla se dedicaba exclusivamente al fútbol esta temporada. Es cierto que, dada la gran juventud de la plantilla (solo 9 de los 23 superan los 25 años), la mayoría dedicaba su tiempo a estudiar una carrera o preparar oposiciones, pero otros tantos compaginaban el reto de la UDO con un trabajo "de día". Es el caso de Viti Nieves, que se dedica al entrenamiento personal, o el propio Varo, que adiestra a equipos de niños en O Pereiro de Aguiar. Sin embargo, Fernández aclara que, en las últimas temporadas, todos han hecho esfuerzos por tener la máxima profesionalidad posible: "Todos los ratos libres que teníamos, íbamos al gimnasio, cuidábamos la alimentación... todo lo que hacíamos fuera del fútbol era para subsistir, y hacer lo necesario para conseguir este objetivo", cuenta.

Celebración de la UDO en la Praza Maior

Tanto Varo como el resto de jugadores pusieron ayer el broche de oro al sueño del ascenso con la celebración conjunta, al fin, de equipo y afición. Una ruda con bus descapotable llevó a la plantilla a sus recibimientos oficiales en Deputación y Concello, que les tenía preparado en la Praza Maior un escenario desde el que dirigirse a los miles de ourensanistas que no se quisieron perder la cita. Tras infinitos cantos y bailes, la celebración acabó en la mítica fuente de Concepción Arenal.

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