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Delito de lesiones

Entra en una casa de Ourense desmontando una ventana y acaba enfrentándose a 15 meses de cárcel por la fractura de cadera de su suegra

La procesada, que niega haber golpeado a la anciana, sostiene que vivía en la vivienda y que solo quería ir a dormir | Fiscalía mantiene que empujó a la señora durante una disputa familiar con su hija

La acusada defendiendo su inocencia en el Penal 2 de Ourense

La acusada defendiendo su inocencia en el Penal 2 de Ourense / FDV

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El banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 2 de Ourense sentó ayer a una mujer como protagonista de un episodio familiar que mezcla allanamiento, desavenencias y unas lesiones que llevaron a su suegra a estar ingresada en el hospital y a ella a enfrentarse a un mínimo de 15 meses de prisión.

Los hechos, ocurridos en una noche de enero de 2023, se desencadenaron cuando la procesada decidió acceder a la que consideraba su vivienda de una forma poco ortodoxa: desmontando una ventana tras encontrarse con la cerradura cambiada. Lo que comenzó como una disputa por el control del domicilio acabó con la suegra de la acusada, una mujer de 74 años, en el hospital con una fractura de cadera y una intervención de artroplastia total.

«Entraba así muchas veces»

La mujer no negó haber entrado por la ventana, situada en el cuarto de baño del domicilio, en concreto, sobre la bañera. A más de 2 metros del suelo desde el exterior. «Puse las bombonas, el carretillo y puse una tabla... quité la ventana como muchas veces, la bajé y yo entré», relató ante la jueza, justificando que en el pasado ya había usado este método «muchas veces» cuando su marido, «con problemas de alcoholismo», dejaba las llaves puestas por dentro.

La situación era distinta ese día porque su marido para la fecha de los hechos ya había fallecido, sin embargo, en el interior de la vivienda se encontraba la hija en común y la abuela de la joven, suegra de la acusada.

La cuestión de fondo es que las dos mujeres consideran que la procesada no tenía derecho a estar en el domicilio en el que ya no residía, mientras que ella defiende que vivía allí, lo que sucede es que «procuraba no coincidir con mi hija» porque «tenían problemas» y ella— según la versión de la denunciada— «por consejo de su abogado cambió la cerradura» .

Ese cambio no le impidió a la mujer acceder a la vivienda y toparse de frente con su hija que, teléfono en mano, grabó la escena mientras la alertaba de que al día siguiente estaría denunciada por allanamiento ante la Guardia Civil.

Ese fue el motivo de la disputa que llevó a las lesiones. La progenitora le retiró el dispositivo móvil con la intención de parar la filmación, «¿quién es ella para grabarme?», cuestionó en la Sala. El teléfono se lo pasó por la ventana que había utilizado como puerta de entrada a una cuarta persona: un sobrino.

Ese fue el desencadenante, madre e hija discutieron y forcejearon por el terminal en el cuarto de baño, un escenario que ambas coincidieron en describir como «largo», pero «muy estrecho» tanto que «no cabían dos personas a la vez» y menos tres. Las que había ese día, porque, alertada por la situación, también accedió al habitáculo la suegra, que se quedó rezagada entre el marco de la puerta y una lavadora y se convirtió en la víctima.

El golpe

«Con el nerviosismo me empujó, me di contra la lavadora y con la cabeza contra un mueble que está encima y que me hizo un moratón en el cuello», contó la anciana quien explicó que el golpe fue tan fuerte que, aunque inicialmente pudo caminar apoyándose en las paredes y solo impulsada porque «escuchaba gritar a mi nieta ‘auxilio, auxilio’ y yo pensaba ‘¡Ay, Dios mío!’», acabó desplomándose en el exterior «al faltarme la pared para agarrarme». Una caída que describió «como si fuese un torrón».

Desde el suelo gritó «muy dolorida» y sus alaridos llamaron la atención de un vecino quien ya se encontraba ante la casa por otros gritos: los de hija y madre que seguían en pleno forcejeo por el dispositivo móvil y la grabación de la entrada al domicilio.

«Escuché gritos de ‘auxilio, auxilio’ de la niña y salí y ya las vi. La madre con el teléfono y ella llorando, reclamando que era suyo», narró en el Juzgado. Fue con esa secuencia de fondo con la que también escuchó a la señora, a la que quiso levantar porque «era de noche y hacía frío, pero ella solo se quejaba y pedía que la dejasen».

Finalmente, llegó la ambulancia y la señora pasó una larga temporada en el hospital, donde tuvo que ser operada de la cadera quedándole importantes secuelas, «un pie dormido» que reduce su movilidad y «un gran bajón» de la vitalidad que tenía.

Así pues, el debate se centra en si el golpe contra la lavadora existió y, de ser así, si realmente esa fue la causa de la fractura de cadera. La acusada lo niega y su sobrino avala su relato. Él no vio lo que sucedió en el interior de la casa, pero sí fuera: «a ver, no me hace gracia el daño, pero la caída fue graciosa, porque intentó saltar una valla y se cayó», dijo ante la Fiscal quien le valoró con sorpresa «su memoria selectiva» para recordar ese dato y nada más.

Un dato que, además, no coincide con el de ningún otro testigo: abuela, nieta y vecino trasladaron que la valla, si bien forma parte del jardín, no se encontraba bloqueando la salida desde el interior esa noche.

Clave forense

Sobre la lesión fue llamada a declarar una perito forense, quien arrojó luz sobre cómo una mujer con una fractura de cadera pudo caminar varios metros antes de caer. La experta explicó que en personas de avanzada edad es común que un «traumatismo de muy baja energía», como un choque contra un electrodoméstico o un mueble, inicie una fractura que no se completa en el acto.

«Es posible porque además este tipo de fractura se podría haber producido un inicio de fractura con el traumatismo iniciado contra la lavadora... y luego al seguir caminando que esa fractura fuera a más y acabara por caer», detalló la forense.

Así las cosas, la defensa sostiene que las lesiones pudieron ser causadas por la caída en el jardín, sin quedar acreditado el golpe previo, por lo que pide la libre absolución. Mientras que Fiscalía y la acusación particular ven probado el golpe.

El Ministerio Público solicita 15 meses de prisión para la mujer y que indemnice a la víctima con 4.800 euros y al Sergas con 15.000 euros. Por su parte, la acusación eleva la petición: solicita tres años de prisión por las lesiones a la señora, a la que pide que indemnice con 27.000 euros, y 6 meses de cárcel por las lesiones a la joven durante el forcejeo. A mayores solicita que la indemnice con 500 euros.

El juicio quedó visto para sentencia tras un turno de última palabra en el que la acusada mantuvo que solo quería entrar a su casa a dormir y aseguró que nunca agredió a su suegra.

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