Ourense se despierta en Primera: la ciudad vibra con el ascenso de la UD Ourense a la categoría de bronce del fútbol español
La ilusión por el ascenso a Primera Federación contagia las aulas y los patios de los colegios ourensanos, con niños luciendo orgullosos los colores del equipo
Como cada lunes, Ourense volvió a la rutina con una alarma, un café y ojeras, pero este inicio de semana guardaba un ingrediente especial por la mañana: las miles de sonrisas de ourensanistas y algún que otro contagiado por el ambiente eran demasiado grandes como para dejarlas en la tarde anterior. A 670 kilómetros de As Burgas, los goles tardíos de Migui y Hugo Busto cuando el Conquense se lanzaba a un ataque desesperado hacían valer la ventaja que la UD Ourense llevaba del partido de ida en O Couto, lo que certificaba el ascenso de los rojillos a Primera Federación.
Sobre el papel, esta es la séptima promoción del club en tan solo doce años de historia, y la segunda consecutiva tras tres temporadas en Tercera; en la calle el significado va mucho más allá, pues los mayores vieron entre lágrimas como el club fundando por y para sus aficionados alcanzaba la antigua 2ªB de la que el extinto C.D.Ourense nunca debió salir, mientras que los pequeños de la casa ya podrán ver con sus propios ojos ese fútbol de categoría de bronce del que tanto les habrán hablado sus padres y abuelos.
El hecho de tener que celebrarlo el domingo hizo limitar las fiestas hasta las primeras horas de la noche —al menos para la mayoría—, pero al día siguiente la resaca del ascenso seguía bien patente tanto entre los cerca de trescientos ourensanistas que se desplazaron a Cuenta como entre los miles que vivieron el partido en la ciudad de As Burgas.
Se vivió en la plaza de Abastos
La plaza de Abastos de la Alameda era viva protagonista de esta estampa, y su cafetería olía a azul y rojo más allá de cortados y tortillas. Por allí pasaba a primera hora Sergio, que con la misma ilusión que un niño al abrir sus regalos de Navidad, se buscaba entre las fotografías del periódico para rememorar su ledicia. «Mira que non me plantei en Cuenca de milagro, porque meu primo (Noel Cabanas, jugador de la UDO) estaba lesionado, se non alí ía inda que traballara sen durmir», contaba allí. Él es uno de los jóvenes carniceros que acaba de llegar a la plaza para asegurar el relevo generacional, pero hoy la que importaba era su condición de forofo incansable, que bien demostró frente a la pantalla gigante de la Praza Maior el día anterior, en la que fue «unha tarde moi bonita para a cidade, de celebración».
Como muchos otros de su quinta, comenzó a seguir al equipo de su ciudad en el ocaso del CD, y el mayor recuerdo que guarda es el de la temporada 2013/2014, aquella que comenzó con el levantamiento de su segunda Copa Federación pero acabó con el descenso por impagos. Con la rabia en el cuerpo pero el seguimiento intacto, apostó por el proyecto de fútbol popular desde sus inicios en la Tercera Regional, como muestra orgulloso en su carné de los primeros 3000 abonados a la Unión Deportiva, y tras años de lucha ha podido ver este domingo cómo su nueva institución se convierte en digna heredera de su antepasado, creando un profundo arraigamiento en el proceso: "Houbo anos de transición co Club Deportivo, pero ao final estase demostrando que o equipo da cidade é a UD Ourense, e que volvimos ao sitio no que temos que estar en Primeira RFEF".

La Praza Maior de Ourense, repleta de aficionados del equipo más representativo de la ciudad. / UD Ourense
El ourensanismo también llega a las aulas
La ilusión ourensanista se hizo presente en bares, oficinas... y también en las aulas. Allí había sueño en las caras, pero también orgullo en el pecho. En algunos casos, literalmente, pues muchos niños tenían claro que la mochila podía esperar, pero la camiseta de la UDO no, como en el IES de As Lagoas, en el que hasta seis alumnos y alumnas portaban orgullosos los colores de su equipo. Entre ellos estaban Sofía, Dani y Roque, de 3º y 2º de la ESO, que curiosamente vivieron el partido de una forma diferente cada uno: desde un bar, por la televisión en la aldea en la que pasa los 'findes' y escuchándolo por la radio de vuelta desde Santander, pero los tres con la misma emoción. «Os dous goles foron moi bos, a UDO competiu xenial e aguantaron ata o final», analizan sobre el partido.
En ellos queda claro que el ourensanismo viene principalmente de familia, pues tanto Sofía como Roque visten hoy de rojo porque se los inculcó su padre, y los dos chicos juegan en las categorías inferiores del ya consagrado equipo de la ciudad. De él solo tienen recuerdos, aunque humildes, positivos, pues dos de ellos comenzaron a frecuentar el O Couto al que ahora van «cada vez que podemos» cuando se logró el ascenso a Preferente, el cuarto consecutivo desde su fundación, y desde entonces han podido llevar orgullosos su camiseta al colegio en tres hazañas más. Roque, el tercero en discordia, directamente no se acuerda de la primera vez que pisó césped ourensanista: su pasión viene casi desde la cuna, pues su padre jugó en el extinto CD.
A los trabajadores y a los adolescentes se les unieron los más pequeños, los de primaria. En el CEIP O Couto, como no podía ser de otra manera en el barrio que da nombre al estadio, una marea de cativada ourensanista decidía que este lunes en el recreo no mandaba ni el Madrid ni el Barcelona. Eran los alumnos de Primaria, Raúl, Antón, Leo, Álex y Carla, que todos juegan o han jugado en la UDO, y en sus filas han llegado a representar a la selección gallega. Su afición al fútbol es tal, que varios de ellos tuvieron que seguir el duelo contra el Conquense desde el banquillo mientras ellos jugaban su propio partido. Su ilusión es doble, pues ven como los mayores llegan a las categorías en las que sueñan con jugar, y comparten con sus familias una ilusión que no se sabe definir con palabras, pero sí con sentimientos: «É o equipo do barrio, e a min, non sei ben o que, pero transmíteme algo», explica Carla.
Y es que el ascenso de la UDO lo vivieron y lo sufrieron por igual hasta quienes estaban a distancia. Con los miniourensanistas de O Couto estaba Elena, conserje del centro, que se encontraba en Toledo cuando se disputaba el partido, pero su hijo, que casi desde que nació ha tenido siempre su abono y camiseta gracias a su padrino, fue uno de los que viajó hasta Cuenca: "No o vin pola tele, pero todo o rato me mandaba vídeos e tamén o vía polas redes", recuerda. Aunque, como cuenta, para ella la UDO "nunca foi unha prioridade", el sentimiento y la comunidad que ha ido evolucionando durante los últimos años —se comprobó en el partido de ida en O Couto, donde los más de 5.100 aficionados presentes marcaron un récord de asistencia—, le ha hecho "valorar tamén como túa esa satisfacción. Eu recordo outro Ourense, o que desapareceu, e volver ver aos xogadores con esas ganas, e ser capaces de voltar... é moita emoción", expresa.
Celebración el martes en la Praza Maior
Más allá de las muestras de orgullo en la ciudad de As Burgas, ayer fue un día de descanso en cuanto a celebraciones. No es para menos: la comitiva que animó en Cuenca regresó a Ourense a las 6 de la madrugada, los jugadores no llegaron hasta el día siguiente, y era momento de pasar las celebraciones con sus familias. Eso sí, este martes se pondrá el broche de oro a la gesta: el concello de Ourense convoca a toda la ciudadanía a un recibimiento público de jugadores, entrenador, equipo técnico y directiva. Será a las 20.30 horas en la Praza Maior, en el mismo lugar en el que, 48 horas antes, una ciudad entera gritó, animó —y una parte lloró—por volver a donde se merece
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