Conflicto vecinal
Condenado por destrozar el coche de un hombre al que acusó de la muerte a tiros de sus perros en Valdeorras
La magistrada sentencia al primero por daños, con un móvil de venganza, y no ve pruebas de que el conductor matase a los animales con una escopeta

Edificio judicial de Ourense, sede del Tribunal de Instancia. / IÑAKI OSORIO

Un conflicto entre vecinos de Valdeorras llevó a cuatro personas a juicio —uno no se presentó, pese a que estaba citado—, pero solo un varón es condenado. En una sentencia de la Sección Penal (plaza 2) de Ourense la magistrada condena a un joven de 31 años por destrozar el coche que conducía un hombre al que el ahora condenado culpó de matar a tiros a sus perros, con una escopeta. El presunto maltratador animal, de 71 años, negó los hechos y sale absuelto, así como otras dos personas encausadas por los daños. Cabe recurso de apelación a la Audiencia Provincial.
Según la sentencia, el 16 de diciembre de 2020, el varón de 31 años mantuvo una discusión con el hombre al que consideraba sospechoso de la muerte de sus perros. Con esa idea en la cabeza, el acusado empezó a dar golpes al vehículo que conducía el septuagenario, propiedad de su hijo.
Le reventó las cuatro ruedas, le rompió la luna delantera, el cristal del acompañante, las molduras y un retrovisor. Además, causó rayones en la chapa del automóvil. Los desperfectos costaron 2.589,32 euros. La aseguradora pagó al perjudicado 800,26 euros.
La magistrada concluye que no hay pruebas de que otros dos acusados —un hombre y una mujer— hubieran participado en los daños. La autoridad tampoco ve evidencias contra el septuagenario sospechoso de la muerte de los canes, al que absuelve.
«La prueba practicada en el acto del juicio no nos ha permitido considerar acreditada esta imputación, la cual se ha basado exclusivamente en las manifestaciones» del acusado que resulta ahora condenado por los daños, «no contando su versión con ninguna corroboración periférica» sobre la presunta implicación del septuagenario en la muerte de los animales, expone la jueza. «Los datos objetivos con los que contamos desautorizan esa incriminación», afirma la togada.
El varón de 31 años aseguró en el juicio que vio al septuagenario disparar con la escopeta a los perros, desde unos 200 metros. Según la versión del ahora condenado, se acercó al presunto autor de los tiros y con el fin de evitar que se fuese, interceptó su vehículo. El joven admitió haber causado daños en las ruedas y ventanillas del vehículo, una acción que, según declaró, llevó a cabo para evitar que el sospechoso se marchase.
La magistrada señala que «no se concibe cómo no pudo ser localizada la escopeta» con la que supuestamente el septuagenario efectuó los disparos. «Es evidente» —cree la juzgadora— que el sospechoso no se marchó del lugar con el arma, puesto que le retiraron las llaves del vehículo para evitar que se fuera.
En el supuesto de que el arma hubiese quedado en el coche «necesariamente tendrían que haberla localizado», entiende la juzgadora. Había una cartuchera con capacidad para veinte cartuchos, con cinco de los huecos vacíos. «No es suficiente para considerar acreditado que el acusado hubiese sido el que disparó pues, al margen de que no coinciden los cartuchos que faltan con el número de disparos que se realizaron, el acusado ha reconocido que es cazador y que los tenía en el vehículo desde el fin de semana anterior en que había ido de caza, no dejando también la escopeta en el vehículo, porque de hacerlo, podría ser multado por ello, siendo esa la razón por la cual la escopeta sí estaba en su domicilio», expone la magistrada.
Sobre la hipótesis de que el sospechoso hubiese arrojado el arma en las inmediaciones tras los disparos, la impresión de la autoridad es que tendrían que haberla localizado. El ahora condenado «no dejó de tener a la vista» al septuagenario «en ningún momento desde que, supuestamente, lo vio disparando a sus perros», apunta la juzgadora.
Coincide con la Fiscalía, que no formuló acusación contra este hombre, que sale absuelto. En el juicio, el varón ahora condenado declaró que siempre dijo a la Guardia Civil que el septuagenario había sido el autor de los disparos. «Lo cierto es que, en el atestado, inicialmente les indicó que no había visto quién disparaba a los perros, variando su versión solo» cuando otro acusado «manifestó a los agentes que él sí lo había visto».
Esta incriminación por parte del otro encausado —el que no se presentó a la vista— fue rectificada por él en la fase de instrucción. Uno de los guardias afirmó en el juicio que el único condenado les había dicho que no había visto quién era el autor de la muerte de los perros. Un testigo declaró que ese otro acusado le preguntó a él si había sido quien disparó a los perros. Además, dijo que no vio al septuagenario con una escopeta en los instantes previos a los disparos. La suma de elementos conduce a la jueza a concluir que «no existe dato objetivo alguno» contra el septuagenario.
En cambio, está «plenamente acreditado» que el joven causó los daños en el coche. En el juicio admitió que rompió las ventanillas y pinchó las ruedas del vehículo. Entregó una navaja a los agentes. El septuagenario no pudo observar quién provocaba los desperfectos, así que, por falta de pruebas, los otros dos sospechosos salen absueltos.
El joven dijo que solo pretendía que el acusado de los disparos no se marchase. La juzgadora incide en que el primer varón «reconoció que consiguió hacerse con las llaves, de modo que, con esa acción, ya estaba garantizado que no se iba a poder llevar el vehículo, lo que evidencia que los posteriores daños causados fueron 'gratuitos', respondiendo exclusivamente a un ánimo de venganza».
La togada aplica la atenuante de dilaciones indebidas. El hombre de 31 años es sentenciado a pagar una multa de 750 euros. Además, debe indemnizar con la cantidad de 1.789,06 euros al dueño del vehículo, y con 800,26 euros a la aseguradora.
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