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Testimonios

Alba y Cristina, farmacéuticas afectadas por el incendio del edificio okupado: «Esto se veía venir, se denunció muchas veces pero se miró hacia otro lado»

«Era un punto de venta de drogas, con movimiento todo el rato»

La botica 'La Pontina' trasladó medicación conservada en frío y el local se vio afectado parcialmente por el agua. Reabrirán cuando recuperen el suministro de luz pero las profesionales están decididas a dar servicio cuanto antes, aunque sea en otro local

Cristina Cuquejo y Alba García, farmacéuticas y cotitulares de la farmacia 'La Pontina', del edificio contiguo.

Cristina Cuquejo y Alba García, farmacéuticas y cotitulares de la farmacia 'La Pontina', del edificio contiguo. / IÑAKI OSORIO

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Desde enero de 2024, las farmacéuticas Cristina Cuquejo y Alba García son las cotitulares de la botica 'La Pontina', en el número 3 de la calle Vicente Risco, en el barrio ourensano de A Ponte. El local se encuentra en el bajo del edificio contiguo al que resultó arrasado por el fuego este sábado. Las farmacéuticas sufren las consecuencias del suceso. El bajo se encuentra parcialmente afectado por agua, se quedaron sin luz y tuvieron que trasladar la medicación almacenada en la nevera para que no se malograse tras romperse la cadena de frío. El grave incendio en su manzana, afirman, era previsible y podía evitarse.

«Esto se veía venir, el edificio estaba okupado y se denunció en numerosas ocasiones, pero por mirar hacia otro lado ha pasado esto. Afortunadamente no hay desgracias personales, pero materiales, muchas, incluida gente sin negocios», lamenta Cristina. «La situación fue de mucho impacto, querías poner a salvo a la gente, te preguntabas 'qué hago', te preocupaba la situación humana en el edificio», completa Alba. «El estado psicológico por el que se pasa en una situación así no es menor», confirma Cristina sobre la tensa vivencia del sábado.

Rosa Lorenzo, una de las vecinas afectadas por el humo —junto a su madre de 94 años, hospitalizada, y una trabajadora doméstica, que también fue atendida—, no podrá volver a casa antes de 15 días, hasta que se garanticen las condiciones de seguridad en el portal: se registró un derrumbe parcial y parte del forjado es inestable. Rosa es, además, la antigua titular de la farmacia, en la etapa anterior del negocio. La mujer constata la situación que se vivía en el vecindario por culpa del inmueble okupado.

«Llamamos a la Policía cincuenta veces. En verano, como estaban las ventanas abiertas, había muchísimo ruido, era horrible. Discutían entre ellos, uno se quiso hacer el jefe y echaba a los otros», describe. La señora asegura que dio cuenta de lo que sucedía al propietario del inmueble del número 1, el que ha quedado arrasado por las llamas. «Las chicas de la clínica dental presentaron denuncia el mismo día en que fueron conscientes de que había okupas», asegura la farmacéutica Cristina.

El bloque en la confluencia de Vicente Risco y la Avenida das Caldas estaba okupado desde «junio o julio» del año pasado, apunta Rosa. «Entraban y sabían por detrás, por el parque. En la última semana no había mucho movimiento», indica esta residente. «Cuando estaban las ventanas cerradas no había tanto ruido, pero el verano pasado, y hasta octubre o noviembre, fue horroroso», reitera.

«En el barrio hay muchísima delincuencia desde hace tiempo», enlaza Alba. «Esta misma semana, en esta calle robaron y la Policía sugería que podía ser una persona que estaba viviendo aquí. Era un punto de venta de drogas, con movimiento todo el rato», afirma la farmacéutica.

A la espera del restablecimiento de la luz, y de comprobar este domingo por la tarde cómo se encuentra el local —harán una visita controlada junto a los bomberos—, las farmacéuticas recalcaban esta mañana que su afán es dar servicio cuanto antes, máxime tras recibir la información de que la recuperación del suministro eléctrico podría demorarse hasta el jueves. Sopesan retomar la actividad cuanto antes en otro local del barrio. «Somos un servicio esencial y es una cuestión de responsabilidad, la gente tiene que estar atendida», reivindica con vocación Cristina.

Las afectadas, que lideran un equipo de seis profesionales —ellas incluidas— en 'La Pontina', agradecen el diálogo y la colaboración del Colegio de Farmacéuticos de Ourense, así como la respuesta solidaria del vecindario tras el incendio, una emergencia que puso vidas en peligro. «Todo el barrio se volcó y nos ofreció ayuda, así como también la comunidad farmacéutica», valora Alba.

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