Emergencia en la ciudad
Un incendio destruye un edificio okupado en Ourense y los bomberos rescatan a vecinos del bloque contiguo: cinco heridos leves
Los residentes llevaban tiempo alertando de la okupación de la zona. Los bomberos salvaron a cuatro personas en el inmueble colindante. Una señora de 95 años con movilidad reducida, entre los tres trasladados al hospital
Sospechas de intencionalidad: «Toda la estructura estaba totalmente en llamas, no es normal un incendio tan virulento», dicen los bomberos
«Estamos viviendo una época muy mala, en una sociedad descontrolada», lamenta la presidenta vecinal del barrio
Desalojados al menos hasta el lunes los vecinos del bloque de al lado

Javier Fraiz

Un inmueble en la confluencia de la Avenida de As Caldas y la calle Vicente Risco, en el corazón del barrio ourensano de A Ponte, ha quedado destrozado tras un incendio que elevó una gran columna de humo, visible desde toda la ciudad. El edificio tenía problemas de okupas. Un amplio operativo con bomberos, Policía Local, Policía Nacional y 061 atajó la emergencia. Los profesionales de rescate salvaron a cuatro personas del edificio de al lado. En el suceso cinco personas resultaron heridas leves, incluido un bombero, que poco después del susto regresó para trabajar y a arrimar el hombro, colaborando en el operativo. Tres de los afectados de carácter leve fueron trasladados por precaución al CHUO, entre ellos una mujer de 95 años con movilidad reducida.
En el inmueble colindante los moradores fueron evacuados tras los momentos iniciales y peligrosos del fuego, detectado este sábado antes de las 11:00 de la mañana. Grandes llamaradas salían por el primer piso: la imagen, brutal, disparaba el pánico. Decenas de vídeos recorrieron la ciudad a través de las redes sociales y servicios de mensajería telefónica. En algunos se captaban los estallidos y destellos por la destrucción del cuadro eléctrico, agravando la preocupación de los vecinos y testigos. Los bomberos, cuyo parque está a poco más de un minuto, acudieron raudos y rescataron a cuatro vecinos del bloque contiguo, para ponerlos a salvo. Los residentes se encontraban en peligro real. Algunas personas buscaban refugio en los balcones. Por lo menos hasta el lunes, los residentes del bloque de al lado no podrán volver a sus casas, puesto que el inmueble destrozado aún humea y ambas construcciones aledañas tienen la misma escalera de acceso desde la calle. Habrá comprobaciones técnicas.
El 061 acudió con una ambulancia medicalizada y otra asistencial. Numerosos ciudadanos presenciaron los hechos en las calles adyacentes, tras el cordón por razones de seguridad. El inmueble calcinado, con una franquicia de clínica dental en el bajo —la continuidad del establecimiento está por ver—, no tenía actividad residencial legalizada en las plantas superiores. En cambio, había okupas desde hace al menos dos años.
La presidenta vecinal del barrio alertó de la situación varias veces. Los residentes sufrían la presencia e ir y venir de personas, a distintas horas de la noche y el día. Este incendio es el segundo hecho similar en Ourense, tras el que arrasó hace dos semanas la antigua Casa de Baños, en un entorno de propiedad municipal que lleva años degradado.
Investigadores de la Policía Judicial de la comisaría provincial, en el turno de incidencias del fin de semana, comenzaron a recabar pistas y a recoger declaraciones. En los próximos pasos de la fase de pesquisas participará también la Científica.
El riesgo de caída de elementos de la parte superior de la fachada a la calle preocupaba, por el estado de una cornisa desconchada. Los bomberos, sobre las 16.30 h de la tarde, desmontaron un sector que parecía menos seguro. La calle permanece cortada por seguridad. Hay cordón policial desde el entronque de las Caldas con Eulogio Gómez Franqueira, así como justo antes y después de la manzana afectada.
«Denuncié varias veces esta situación. Llegaron a tapiar pero volvieron a romper. Estamos viviendo una época muy mala, en una sociedad descontrolada», lamenta Olga Giráldez, presidenta vecinal del barrio de A Ponte. El inmueble arrasado por las llamas este sábado llevaba más de dos años en una situación de okupación. «He hecho quejas, pero poco importa que tapien si al día siguiente ellos rompen y vuelven a meterse. Lo puse en conocimiento de la autoridad», indica.
El pasado diciembre, a pocos pasos, en la acera de enfrente, un inmueble de propiedad municipal fue precintado tras el hallazgo del cuerpo sin vida de una persona sin techo. Era un edificio empleado por personas sin hogar y adictas a las drogas. La llegada de la estación intermodal, así como la proximidad de Covadonga, supermercado de los estupefacientes en Ourense —donde la Policía asestó un duro golpe contra el narcotráfico hace casi un año— ha cambiado la situación de la zona, donde han repuntado algunos delitos conexos, como hurtos y robos con fuerza. La comisaría provincial ha intensificado las vigilancias y patrullas en el distrito norte de Ourense, en A Ponte y O Vinteún.
«Yo me enteré del incendio porque estaba en la ducha y se fue la luz», relata un vecino del edificio colindante. Vio humo y rápidamente fue desalojado, con una mascarilla de protección. El señor es uno de los afectados leves por inhalación de humo. Su madre es la vecina con movilidad reducida que fue trasladada en una ambulancia al hospital de Ourense, como medida de prevención.
La situación se volvió alarmante ante las grandes llamaradas que salían del edificio y una columna de humo que inundó las inmediaciones, una señal de alarma visible desde toda la ciudad. Con la rápida combustión, favorecida por la estructura de madera del interior del inmueble, así como por los objetos acumulados, se produjeron colapsos de elementos interiores. Numerosas partículas de ceniza se propagaron por las inmediaciones, aterrizando sobre la calzada y los vehículos estacionados en la vía pública. Residentes de las proximidades optaron por cerrar las ventanas.
Ignacio de Rafael es cabo en el servicio de extinción de incendios del Concello de Ourense. Cuando los profesionales llegaron al lugar del suceso, «nos encontramos con un incendio totalmente desarrollado, roto por las fachadas de las Caldas y Vicente Risco», describe este bombero. El inmueble estaba totalmente en llamas. El mismo portal da servicio a los números 1 y 3 de Vicente Risco. «Tuvimos que hacer cuatro rescates; uno a través del interior y tres a través de la fachada, en primer momento con la escalera», indica de Rafael.
La estructura del número 1 se vino abajo. Para sofocar el fuego, los bomberos intervinieron tanto desde el interior como desde el exterior del edificio. Cuando llegaron más compañeros en labores de refuerzo, la estrategia de extinción se complementó con un ataque con agua desde el parque de la alameda de A Ponte, la parte trasera del edificio, donde según vecinos y fuentes policiales accedían las personas okupas y quienes merodeaban el lugar para actividades ligadas presuntamente a las drogas.
«Toda la estructura era de madera y estaba totalmente en llamas, algo particularmente curioso», observa el cabo. «No es muy normal encontrarnos con este tipo de incendio tan virulento. No tenemos indicios pero era especialmente virulento», constata de Rafael. «Nosotros estamos a escaso minuto del lugar y las primeras llamadas ya indicaban que el fuego estaba desarrollado, por lo tanto...», relataba el profesional a pie de suceso.
La emergencia dejó el edificio colindante sin suministro eléctrico. La escalera de acceso al portal, reformada con hormigón, está en buen estado. Profesionales del servicio de bomberos utilizaron una cámara térmica para buscar puntos calientes, medir gases y evaluar la situación en el número 3, el edificio contiguo al del suceso. Su estructura de hormigón ha valido de escudo contra las llamas y las altísimas temperaturas causadas por este voraz incendio, un calor que se apreciaba a decenas de metros de distancia, desde la calle.
En este segundo suceso similar, tras la destrucción de la antigua Casa de Baños, el 15 de mayo, los bomberos ven similutudes. «A nivel técnico fue exactamente igual: un incendio totalmente desarrollado y una estructura de madera que colapsa. Por el desarrollo del incendio, no hay un solo punto de inicio y toda la estructura, grande y amplia, con dos fachadas, está totalmente en llamas cuando llegamos», describe el cabo.
Con cautela, el profesional no se pronuncia sobre si el fuego pudo ser provocado con algún compuesto acelerante. «No lo sabemos, eso lo valorará seguramente la Policía Científica».
Según explica el jefe de servicio, César Pichel, los bomberos plantearán cuáles son las medidas urgentes en el inmueble consumido por el fuego. Es probable la declaración urbanística de ruina. Los profesionales de extinción tendrán que acudir en varias ocasiones para seguir refrescando el interior del bloque, con agua y espuma, porque siguen humeando los rescoldos. El servicio de limpieza urbana, Ecourense, se encargará de retirar residuos de la calle.
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