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Un museo fallido

El concurso para adjudicar el derribo del Centro de Parque Naturales de Ourense, pondrá fin a 13 años de feísmo en las riberas del Miño

El edificio, promovido desde el Gobierno central. quedó parado e inacabado desde 2013,tras invertir 3 millones de euros, de los 8,3 que iba costar el proyecto

La ley cambió y ese terreno ribereño, está ahora en una zona declarada inundable

Estado que presenta el edificio,con su estructura inacabada

Estado que presenta el edificio,con su estructura inacabada / INAKI OSORIO

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Después de 13 años como buque insignia del feísmo urbanístico, la demolición del esqueleto del fallido Centro de Interpretación de Parques Naturales de Ourense es ya un hecho y será derribado de forma inminente, dejando libre la parcela en la que se ubica, en la orilla derecha del río Miño.

El Concello de Ourense acaba de sacar a concurso el proyecto de demolición con un precio de salida de 635.000 euros, haciendo uso de la partida presupuestaria que le concedió el Gobierno central para tal fin. Es el punto final a uno de los «tropezones» de gestión más sonoros de la ciudad, pues la obra dejó de construirse en 2013, cuando se habían invertido ya 3 de los 8 millones de euros previstos (incluida la previsión de ayudas europeas). El proyecto se había ubicado en Ourense partiendo de que esta provincia atesora tres de los seis parques naturales de Galicia.

Ha habido anuncios de la inminente demolición de este centro desde hace más de cinco años, pero es ahora cuando se ha puesto en marcha el cronómetro, al publicar la licitación el Concello el pasado día 23. Lo cierto es que la historia de este espacio acumula lustros de desatino.

Comenzó a construirse en su momento gracias a una conjunción crucial: la coincidencia del PSOE en las distintas instituciones. Pachi Vázquez era el conselleiro de Medio Ambiente, mientras que otra ourensana, Elena Espinosa, ocupaba el Ministerio de Medio Ambiente. El ministerio apoyó un proyecto que iba destinado a un ayuntamiento gobernado por los socialistas y que contaba, además, con el beneplácito de una Xunta también socialista.

El castillo de naipes se fue viniendo abajo con los cambios de gobierno. En 2013 esa obra —ya con un gasto previsto de 8 millones de euros que ahora costaría más del doble— quedó completamente parada con 3 millones ya invertidos. Desde entonces, el armazón se convirtió en un lugar de pintadas y marginalidad, a pesar de estar situado en un enclave ribereño estratégico, colindante a la Nacional 120 y entre dos grandes instalaciones termales: el centro termal de Outariz y las termas de O Muíño o A Chavasqueira, con las que podría conectarse incluso a pie.

Sin embargo, en 2012, con casi 3 millones ya comprometidos en la obra, esta se paralizó y así sigue hasta la actualidad. Todo se desmoronó porque, entre otras razones, en aquel momento Pachi Vázquez, promotor de la idea, pasó a ser solo secretario xeral del PSdeG, y a Espinosa le faltaban días para dejar el ministerio. La inversión total prevista, con ayuda de la UE, ascendía a 8,3 millones de euros y contaba con un plazo de 35 meses de ejecución.

En 2021, el que había sido alcalde de Ourense hasta 2019 y en ese momento era senador del PP, Jesús Vázquez, realizó una intervención en la Cámara Alta para solicitar que ese amplio terreno se cediera a la ciudad. Su objetivo era que se le pudieran dar usos de tipo termal dada su excelente ubicación.

Un terreno inundable

En todo caso, no fue hasta un tiempo después cuando se conoció el verdadero problema por el cual cualquier proyecto de aprovechamiento de ese terreno ribereño, pese a su buena localización, difícilmente va a poder conseguir apoyo legal.

El suelo en el que se ubica este esqueleto, por su proximidad al río Miño, es "incompatible" con lo que establece el Plan Hidrológico de la cuenca en vigor, dado que actualmente se encuentra clasificado como zona inundable. La posibilidad de levantar en el lugar cualquier otra iniciativa termal tendría que ser seriamente debatida y, previsiblemente, no conseguiría el visto bueno del organismo de cuenca (Confederación Hidrográfica).

Ahora mismo, esta ubicación en zona inundable —aunque se encuentra en una cota más baja— supondría una situación similar a la de las termas públicas de A Chavasqueira. Su localización obliga a mantenerlas cerradas varios meses al año por las crecidas del río, lo que genera además un gasto añadido para el Concello de Ourense en la reparación de todos los sistemas de captación de agua antes de poder reabrirse al público.

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