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Asalto de mayo de 2019

La causa por un atraco con pistola a dos nonagenarios en Boborás alcanza a un acusado que estuvo seis años prófugo de la justicia en Países Bajos

Tres implicados aceptaron en 2021 una condena, cuando el cuarto estaba huido en Holanda. Fue capturado por una orden internacional de detención y ahora se enfrenta a 5 años de cárcel. Está en prisión desde diciembre e intenta su excarcelación

En mayo de 2021, tres implicados aceptaron una condena por conformidad. El actual acusado estaba prófugo.

En mayo de 2021, tres implicados aceptaron una condena por conformidad. El actual acusado estaba prófugo. / MIGUEL VILLAR / POOL

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

El matrimonio de nonagenarios que sufrió en 2019 un robo con violencia, tras ser intimidados con una pistola y un cuchillo por dos asaltantes en su domicilio de Pazos de Arenteiro, en el municipio ourensano de Boborás, ya ha fallecido. Los tiempos de la justicia siguen otro ritmo. En mayo de 2021, tres de los cuatro implicados en los hechos aceptaron penas de cárcel: entre 3 años y 4 años y 4 meses de prisión. Los condenados en aquel momento fueron los dos hombres que entraron en la casa para perpetrar el atraco –se llevaron dinero y joyas, tras amenazar al varón con que le cortarían un dedo–, así como una mujer que participó en la selección de la vivienda y en las tareas de vigilancia. El cuarto acusado —pareja de la mujer y presunto implicado en las labores de preparación del delito— no pudo ser juzgado entonces, porque se encontraba huido de la justicia. Permanecía en busca y captura, tras una orden europea de detención dictada en octubre de 2019. Hace unos meses, el prófugo fue capturado en Países Bajos, donde residía. Terminaban así seis años de impunidad.

El encausado está en prisión provisional desde el 23 de diciembre de 2025. Se encuentra en el centro penitenciario de Soto del Real (Madrid), desde donde compareció este miércoles por videoconferencia, junto a su defensa. Esta parte pide la excarcelación —propone medidas cautelares menos restrictivas, como la retirada de pasaporte— y alega motivos de arraigo familiar que descartarían una nueva huida de la acción de la justicia. A la vista del evidente riesgo de fuga, consumado en la ocasión anterior, la Fiscalía y la acusación particular se oponen a la puesta en libertad. La celebración del juicio, además, no tardará. La Audiencia Provincial de Ourense dictará un auto tras la vista de este miércoles.

El ministerio público y la representación legal de los herederos de las víctimas ya han presentado los escritos de calificación contra el encausado. Ambas acusaciones solicitan una condena de 5 años de cárcel. Además, la Fiscalía pretende que, tras el cumplimiento de dos terceras partes de la reclusión, el acusado sea expulsado de España y no pueda regresar antes de un lustro. El sospechoso, de 32 años, tiene doble nacionalidad, española y dominicana, su país de nacimiento. Constaba contra él una orden de expulsión del país durante tres años, una resolución dictada un mes después del delito de Boborás. La medida no llegó a ejecutarse y ha caducado, concreta el ministerio público.

Encañonaron y ataron a la cuidadora

Del atraco con pistola a los dos nonagenarios de Boborás también resultó víctima de la intimidación la cuidadora de los ancianos, que estaba en la casa y fue encañonada y atada. Cuatro personas participaron en los hechos: el actual encausado y su pareja, así como otros dos varones, los que entraron en el domicilio para robar. Las tres últimas personas fueron condenadas en 2021.

El implicado pendiente de juicio, J., inició presuntamente los actos preparatorios del atraco junto a su pareja. El asalto fue perpetrado el 18 de mayo de 2019. Según la Fiscalía, el acusado y la mujer seleccionaron la vivienda objetivo del robo, un domicilio donde había trabajado la madre del acusado como empleada de hogar. La pareja buscó a dos personas más para que perpetraran el asalto y comenzó con las labores de vigilancia en el domicilio de las víctimas en Pazos de Arenteiro.

Según el ministerio público, el encausado y su novia acudieron días antes de los hechos al entorno de la vivienda, para vigilar y controlar los horarios y rutinas de los propietarios. El asalto tuvo lugar el 18 de mayo de 2019, a mediodía. Los dos delincuentes que entraron ocultaban sus rostros con un pasamontañas y una braga. Portaban un cuchillo y una pistola.

A punta de pistola y con amenazas

Tras acceder al salón de la casa, los dos delincuentes colocaron una pistola en la cabeza a la cuidadora, le exigieron que se tirase al suelo y le ataron las manos detrás de la espalda, con unas bridas. A continuación, los ladrones condujeron a la habitación al matrimonio de nonagenarios.

Tras inspeccionar la casa, los dos individuos se dirigieron a la mujer mayor y también la encañonaron, con afán de atemorizarla. Le preguntaron por la llave de la caja fuerte y el número PIN de una tarjeta bancaria que habían localizado en la casa. Uno de los asaltantes esgrimió un cuchillo, cogió la mano del señor y amenazó con cortarle un dedo, incluso con cortarle el cuello si no les facilitaban la información que les pedían.

Los delincuentes no consiguieron las llaves de la caja fuerte, pero arrancaron a la mujer una cadena y unos anillos. También se apropiaron de un sobre con 1.500 euros. Después, los dos condenados trasladaron a las víctimas a otro cuarto de la vivienda, donde maniataron a la cuidadora y la mujer mayor. Tras revolver el resto de la casa se marcharon del domicilio, llevándose una lata de refresco que había en la nevera.

Escondidos en el monte

Los dos autores materiales salieron huyendo al lugar donde habían dejado el coche. Allí los esperaba el implicado pendiente de juicio y la mujer ya condenada. Al percatarse de que las víctimas habían dado la voz de alarma, y de que los vecinos estaban buscando a los asaltantes, la pareja se marchó. Los dos atracadores que entraron en la casa fueron descubiertos por los vecinos, cuando estaban escondidos en el monte. Uno logró escapar en ese momento. El otro fue detenido in situ por la Guardia Civil.

A escasos metros de su escondite dejaron bridas, guantes, un gorro, un destornillador y la lata de refresco que cogieron en la vivienda. En una nueva inspección de la zona, semanas después, se localizó la pistola empleada en el atraco, un arma simulada.

El Tribunal de Instancia de O Carballiño (plaza 1) ratificó el 30 de diciembre de 2025 la prisión provisional dictada una semana antes por un órgano judicial de Madrid, tras la captura del prófugo en Países Bajos y su entrega a España. La Audiencia Provincial decide ahora si lo mantiene en la cárcel.

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