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Educación

El colegio de Ourense donde los libros tienen voz propia: alumnos del CEIP Manuel Sueiro crean audiolibros con códigos QR

El centro ourensano del barrio de As Lagoas convierte su biblioteca en un proyecto de lectura inclusiva: los estudiantes de quinto y sexto curso graban los libros del colegio en un estudio de radio escolar para aquellos niños con dificultades de comprensión lectora

Los mayores les leen libros a los pequeños: la iniciativa de un colegio de Ourense para fomentar la lectura

Iñaki Osorio / Lucila González / Edgar Melchor

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En las estanterías de la biblioteca del CEIP Plurilingüe Manuel Sueiro el silencio es un concepto obsoleto. En este espacio escolar los libros no solo se abren; se escuchan. A través de un sistema de códigos QR adheridos a las cubiertas, que están diseñando los profesores, los alumnos de educación infantil y aquellos con necesidades específicas podrán acceder a la narración de las historias grabadas por sus propios compañeros. Una herramienta tecnológica para hacer del colegio del barrio de As Lagoas un lugar aún más inclusivo.

Ese es el propósito de la iniciativa al frente de la cual se sitúa el director, José Manuel Rego, quien para explicar los orígenes de la misma se remonta al año posterior a la pandemia: 2021, porque la historia de este proyecto no empezó con un decreto pedagógico, sino en un aula de quinto de Primaria hace cinco años.

«Yo era por aquel entonces el tutor de un aula de quinto de Primaria donde había un alumno con Trastorno del Espectro AutistaTEA—. Él encontraba una barrera infranqueable en nuestra hora de leer al no tener acceso convencional a la lectura y fueron sus propios compañeros los que, lejos de aceptar la situación, llegaron con ideas creativas», cuenta un lustro más tarde. Aquellos estudiantes que ahora ya son alumnos de distintos institutos de la ciudad propusieron «grabar las voces de los libros que utilizaba el resto del grupo, para que su amigo pudiera escucharlos y seguir el ritmo de la clase. Fue una demanda que partió del aula», recuerda Rego.

En aquellos inicios, el proceso fue complejo; utilizaron los libros de lectura largos, por lo que organizaban las grabaciones por capítulos, pero «llevaba mucho tiempo y esfuerzo». Ahora, el proceso ha cambiado. Aquel fue el proyecto piloto de un aula que solo quería ayudar a su compañero; esta primavera, por primera vez, el centro convirtió aquella idea en una actividad que ha evolucionado técnica y pedagógicamente para llegar a todo el colegio.

Voces jóvenes para saltar barreras

«Lo hicimos aquella vez para aquel estudiante en concreto, pero ahora es la primera vez que lo hemos planteado como una actividad del centro en la que los alumnos de 5.º y 6.º de Primaria emplean nuestro pequeño estudio de radio para completar un catálogo de audiolibros que nace en las estanterías de la biblioteca, donde una vez que ellos terminen en el Manuel Sueiro seguirán sus voces», resume el director.

Precisamente, el pequeño estudio de radio consiste en una mesa de mezclas, unos cascos y un par de micrófonos. Todo lo que necesitan los locutores que antes de ponerse en escena acuden a la biblioteca escolar a elegir cuál será la pieza que lleve su voz. Tienen una única condición: los profesores tienen que haber dado el visto bueno y no pueden ser libros que superen una extensión de 15-20 páginas, para mantener la atención de los oyentes, pero también para facilitar la producción.

Por el momento, el catálogo llega hasta los 18 audiolibros, aunque aún no han sido transformados en los códigos que vestirán las tapas de los libros. Es la tarea pendiente para que los escolares puedan llevarse las voces a casa, porque el objetivo final es «la autonomía en la lectura». Algo que será posible ya que «gracias a estos códigos QR los niños de 3, 4 y 5 años, así como los de los primeros cursos de Primaria y los niños sin acceso a la comprensión de la lectura podrán llevarse el libro físico y disfrutar de las historias de forma independiente, escuchando la voz de sus compañeros mayores a través de un dispositivo móvil sin depender de la disponibilidad de un adulto», sostiene Rego.

Algunas de esas voces serán las de Caleb Salgado, Romil Bielov, Hamed Konaté y Alén Álvarez, cuatro estudiantes de quinto de Primaria que ensalzan su amor por la radio: «en el cole hacemos entrevistas para el programa del centro— Radio na escola— y es muy guay, pero nunca habíamos grabado libros y también mola», dicen los pequeños para los que su parte favorita es que «si ponen un código va a sonar con nuestras voces», algo que definen como «una pasada». Las rabietas de mofeta, Mis amigos se han dormido, No abras este libro y O porco farruco, son las elecciones de este grupo de amigos para colarse en los domicilios de sus compañeros.

Algunos de los participantes en la actividad «Cóntame un conto», que sacó la biblioteca al patio

Algunos de los participantes en la actividad «Cóntame un conto», que sacó la biblioteca al patio / Iñaki Osorio

Cóntame un conto

Esta cultura de la voz compartida para acercar la lectura tiene también su expresión física y presencial en otra actividad, «Cóntame un conto», una jornada de apadrinamiento lector que involucra a la totalidad del centro: 136 niños matriculados. En esta sesión la biblioteca escolar se traslada al patio del recreo, donde cerca de 70 alumnos de los cursos entre tercero y sexto de Primaria ejercen de padrinos de otros 70 compañeros de infantil y primer ciclo de Primaria.

Esta actividad no es nueva, pero sí importante. Así lo explica la profesora de Audición y Lenguaje y PT, María Pereira, quien señala que la logística es minuciosa: el equipo de biblioteca selecciona los cuentos y el profesorado organiza los emparejamientos buscando el equilibrio emocional. «Si un niño es más movido, intentamos que le lea uno más tranquilo», detalla Pereira, quien subraya que los pequeños muestran una atención mucho mayor cuando el narrador es un compañero que cuando es un docente.

El éxito de este modelo recae en el compromiso de alumnas como María, de cuarto de Primaria, o Valeria, de tercero. La primera fue emparejada con niños de infantil, «con Emma y con Abraham», cuenta antes de explicar con precisión su proceso de selección a la hora de elegir qué narrar: «elegí un libro con poco texto y miré mucho los dibujos para ver si a los pequeños les iba a gustar» . Su elección final fue el título Gatos, gatos e máis gatos.

Por su parte, Valeria ejemplifica el dinamismo y la intuición. Durante la jornada, no dudó en intercambiar su libro con un compañero de cuarto curso porque le pareció que otra historia, como A dragoa á que non lle gustaba o lume, resultaría mucho más interesante para los niños de infantil a los que estaba apadrinando. «Intercambiamos el libro como cromos, para que fuera más interesante», relata con naturalidad, demostrando que para los alumnos del CEIP Manuel Sueiro la lectura es un acto de generosidad y una herramienta para construir comunidad.

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