Carrusel plenario en Ourense
Jácome pierde la cuestión de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos del Concello y la oposición tiene un mes de plazo para decidir si presenta una moción de censura
PP, PSOE y BNG tumbaron el documento presupuestario para 2026 y el alcalde convocó ese segundo pleno, en el que le negaron de nuevo su apoyo
El regidor tiene otra baza: la cuestión de confianza prevé que si la oposición que suspendió la gestión no presenta una moción de censura antes de un mes (antes del 22 de junio) el presupuesto se aprobará de forma automática

Ediles de DO y PSOE votan juntos la celebración del pleno de cuestión de confianza / Brevebretema
Los grupos de la oposición en el Concello de Ourense (PP, PSOE y BNG) bloquearon ayer en sendos plenos extraordinarios la aprobación del proyecto de presupuestos municipales para 2026, que asciende a 127,8 millones de euros. Las cuentas fueron presentadas por el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, pero la oposición las rechazó al entender que no habían sido negociadas y que carecían de informes de obligatorio cumplimiento como el de Intervención.
Era un desenlace previsto y el alcalde se vio obligado a activar el plan b. De este modo, tras un descanso, a las 12.30 horas convocó un segundo pleno extraordinario y urgente para someterse voluntariamente a una cuestión de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos.
Dos penaltis plenarios fallidos, en teoría, para Jácome, pues todos los concejales de los grupos de la oposición le negaron nuevamente esa confianza a su gestión con un «no» que, en base al reglamento, fueron lanzando uno a uno de viva voz.
Este procedimiento excepcional y lícito de la cuestión de confianza, recogido en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), es una especie de «truco o trato» que fuerza a la oposición a elegir entre dos opciones: permitir la aprobación de los presupuestos cuando el gobierno está en minoría, o presentar una moción de censura. Esto último se perfila muy improbable debido a la fuerte polarización que vive la corporación de Ourense. Ahí entra ese «truco» amparado por ley, pues la oposición tiene ahora un plazo máximo de 30 días para presentarle una moción de censura al alcalde —algo que no se prevé—, con lo cual, pasado un mes, los presupuestos de Jácome quedarán aprobados de forma automática.
«Una comedia en dos actos»
Fue el desenlace de una jornada de carrusel plenario que el portavoz del BNG, Luis Seara, calificaría como «una comedia en dos actos», pues pese al aparente doble fracaso plenario del alcalde, no hay posibilidad alguna de moción de censura en el Concello de Ourense.
El carrusel de plenos por vía de urgencia que se vivió ayer se debía a que expiraba el plazo para aprobar las cuentas de acuerdo con la Ley Electoral, que ya marca la cuenta atrás para los próximos comicios municipales de 2027. Al realizarse la convocatoria del pleno de la cuestión de confianza este viernes, como ya ha hecho el alcalde, el plazo no caduca aunque la oposición vote en contra, por lo que el debate sobre la confianza podría celebrarse cualquier otro día.
Críticas al PSOE
La disensión no solo enfrentó al gobierno local con la oposición, sino que también provocó una refriega dialéctica y división de posturas entre los propios grupos de la oposición. El PP y el BNG votaron en contra de la celebración del pleno de presupuestos, manteniendo que un expediente irregular no debería ser ni debatido, sino retirado para un estudio más profundo.
Por su parte, el PSOE votó a favor del debate plenario. Los socialistas justificaron que, aunque no respaldaban el documento presupuestario e iban a votar en contra, facilitaban el desarrollo de la sesión por interés público para la ciudadanía.
La concejala de Hacienda, Tamara Silva, defendió la validez y el impacto del documento económico presentado, asegurando que «nuestro proyecto responde a necesidades reales, optimización de recursos y continúa apostando por la modernización» a través de partidas específicas para el nuevo contrato de autobuses, obras, movilidad vertical, el nuevo servicio de limpieza, nuevos contenedores, convenios con entidades, inversiones en cementerios y más zonas verdes.
La titular de Hacienda concluyó de forma tajante señalando que este plan económico, en términos globales, «beneficia a la ciudad» y actualiza de manera definitiva los servicios esenciales. Asimismo, Silva desmintió las cifras de endeudamiento de más de 40 millones de euros que manejan los grupos de la oposición con respecto a las empresas concesionarias que prestan servicios para la institución municipal en la capital ourensana, y señaló que ya se habían negociado muchos pagos.
«Esperpento»
Por su parte, el portavoz municipal del BNG, Luis Seara, calificó de «esperpento» la convocatoria de la sesión extraordinaria en un día festivo para el Concello, Santa Rita, su patrona. «No vamos a legitimar un pleno que no debía celebrarse porque el expediente está incompleto. Carece de informe del interventor, que es preceptivo y obligatorio por ley», denunció el líder nacionalista. Seara recordó que tanto el secretario del pleno como la asesoría jurídica avalan que el documento presupuestario debe ir debidamente informado por el interventor.
La portavoz del PSOE, María Fernández, justificó la conveniencia de debatir el documento, aunque reconoció que el informe de Intervención es un elemento «esencial para darle seguridad jurídica» y advirtió de que, si se aprueba el presupuesto bajo estas condiciones, materialmente no se va a poder aplicar. En el análisis del contenido, la portavoz socialista fue muy dura al afirmar que las cuentas únicamente reflejan «los objetivos políticos de un gobierno que maneja un presupuesto de 130 millones de euros para solventar deudas y llegar más holgado a las elecciones».
Por su parte, la portavoz del Partido Popular, Ana Méndez, dirigió sus críticas más duras hacia la estrategia del PSOE, calificando de «ejercicio de malabarismo el que hizo el PSOE para justificar el debate de unos presupuestos cuando faltan informes preceptivos fundamentales».
Añadió que «esto estalla por todos los lados», ya que intentan cerrar unas cuentas sin saber cómo se cerraron las de 2025, lo que calificó como una «anomalía jurídica y administrativa». La concejala del PP afeó al ejecutivo que forzase este pleno extraordinario cuando «podrían trabajar con el presupuesto prorrogado de 2025 sin problema» y acusó al alcalde de aplicar el «oscurantismo» y de seguir escondiendo deudas municipales por 14,8 millones de euros solo en la cuenta de acreedores 413. Sostuvo que este presupuesto no persigue el interés general de Ourense, sino que «solo es la herramienta electoral del alcalde».
Jácome tuvo para todos, pero centró sus críticas de ayer en la portavoz popular: «Señora Ana Méndez, si no tiene sentido entrar en el fondo de los presupuestos porque faltan informes, ¿por qué presentó 11 enmiendas a los mismos?». Añadió que, al menos, «el BNG fue coherente». Finalmente, el alcalde aseguró que había un acuerdo previo con Ana Méndez, del que asegura tener testigos, para celebrar ese pleno de presupuestos el lunes, pero denunció que la concejala «me cambió el calendario y negó luego que hubiera alcanzado un pacto conmigo».
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