Lucha contra el fuego
Ourense pone a prueba su coordinación ante incendios con un simulacro de alerta máxima frente al riesgo de fuegos forestales
El ejercicio simuló una Situación 2 con dos focos críticos en Lobios y Cortegada, incluyendo confinamientos y cortes de vías para probar la respuesta ante fuegos de alta intensidad tras la catástrofe del pasado verano

La sala de control del Centro de Coordinación Operativa durante el simulacro. / Brevebretema
El monte ourensano no espera al verano para prepararse contra su mayor enemigo: el fuego. La provincia se convirtió este jueves en el epicentro de la lucha contra los incendios forestales en Galicia. Con un calor que, pese a ser mayo asemejaba las temperaturas de julio o agosto, Ourense fue escenario de la activación del Plan especial de Protección Civil ante emerxencias por incendios forestais— Peifoga— con un ambicioso simulacro de Situación 2. La misma que vivieron los 92 concellos el pasado verano durante la peor ola de incendios desde que hay registros y la misma que este año se busca evitar.
Para ello, este ejercicio, que se lleva desarrollando en la provincia desde hace una década y que depende de la Consellería de Presidencia de la Xunta, persigue engrasar la maquinaria de coordinación entre todas las administraciones, entrenar los sistemas de comunicación, informar de medidas de autoprotección y testear las tareas asignadas a los distintos grupos operativos, todo ello para garantizar una respuesta «rápida y eficaz» ante incendios que amenazan directamente a la vida y las propiedades de los ciudadanos.
Fuego en Lobios y Cortegada
El simulacro se diseñó para esta ocasión con dos focos críticos en zonas distantes. A las 11.00 horas, las alarmas saltaron de forma simultánea en dos puntos estratégicos de la geografía ourensana: Casal, en el concello de Cortegada, y Riocaldo, en el municipio de Lobios. La elección de estas zonas no fue casual, pese a que cada año varía siempre responde a la necesidad de testar la capacidad de los operativos en territorios con orografías y riesgos distintos, como son en este caso la comarca de A Baixa Limia y el entorno de O Ribeiro.
La declaración de la Situación 2 implica un salto cualitativo en la gestión de la emergencia: el fuego ya no es solo una amenaza ambiental, sino un peligro real para las personas. Por ello, el simulacro incluyó medidas drásticas como el confinamiento de poblaciones, el corte de carreteras y vías de comunicación —incluyendo el ferrocarril para evitar tragedias en los desplazamientos— y el envío masivo de mensajes a través del sistema «Es Alert», que hace vibrar y sonar los teléfonos móviles de los ciudadanos en la zona afectada con instrucciones de autoprotección, como sucedió en las aldeas de O Casal, Abelenda, O Pereiro y A Encoutada, en Cortegada.
La UME entra en escena
Una de las grandes novedades de este ejercicio fue la participación activa, por primera vez en estos simulacros, de la Unidad Militar de Emergencias—UME—. Tras haber acudido a los incendios forestales del pasado verano, este jueves efectivos del BIEM IV con base en León, incluyendo a un teniente coronel, un subteniente y dos capitanes, se desplazaron de nuevo hasta Ourense, pero esta vez en una simulación en la que actuaron como oficiales de enlace desde el Puesto de Mando Avanzado— en Cortegada— y el Centro de Coordinación Operativa—CECOP—.
Con su presencia, el subdelegado del Gobierno en Ourense, Eladio Santos, destacó que el Ejecutivo central mantiene un «compromiso permanente» con la provincia, poniendo a disposición de la comunidad autónoma todos los recursos de titularidad estatal necesarios para proteger a la población y los territorios. Así pues, las unidades de la Guardia Civil de las compañías de Ourense y Celanova, con presencia de oficiales de mando, miembros de Uprona y Seprona, así como cuatro unidades Usecic, dotadas de vehículos especializados, también participaron en un simulacro en el que la coordinación entre administraciones es clave.
Mayor vigilancia
Desde la administración autonómica, el delegado territorial de la Xunta en Ourense, Manuel Pardo, y el director general de Defensa del Monte, Manuel Francisco, supervisaron un operativo que busca adaptarse a la «nueva generación» de incendios. Desde el CECOP sostuvieron que tras la durísima campaña de 2025, la Xunta ha realizado un análisis profundo para orientar sus recursos hacia fuegos «más grandes, imprevisibles y que afectan directamente a núcleos de población».
Así, una de las grandes revelaciones del simulacro ha sido el uso de herramientas tecnológicas que aspiran a que el dispositivo funcione como un «valor de precisión». Entre estas novedades destaca el sistema GEODE y la integración de la Inteligencia Artificial en la red de vigilancia, que este año se refuerza con un 30% más de cámaras, alcanzando las 241 en toda Galicia.
El objetivo es la detección temprana. «Llegar lo antes posible es la clave», manifestó el director general de Defensa del Monte, quien anunció que en los próximos días se lanzará una aplicación gratuita para que cualquier vecino pueda ser los «ojos» del 085.
A través de esta aplicación, la ciudadanía podrá enviar fotos, vídeos o audios en tiempo real, facilitando una respuesta inmediata que puede ser la diferencia entre un conato y un gran incendio forestal.
El recuerdo de los incendios del año pasado sobrevoló todo el ejercicio. Los responsables recordaron que en 2025 se enfrentaron a fuegos de «alta intensidad con vientos cambiantes» que, en muchos momentos, estuvieron «fuera de la capacidad de extinción» debido a la enorme energía acumulada en el monte.
Por ello, este simulacro sirvió para mejorar la interoperabilidad entre cuerpos. Además de los pertenecientes al Ejecutivo Central, participaron técnicos y agentes forestales y medioambientales, la Unidade de Directores de Extinción da Xunta, la Unidade de Investigación de Incendios Forestais—UIFO— y seis motobombas. También efectivos del Grupo de Emergencias Supramunicipales de Ribadavia, Lobios y Muíños; bomberos de la Mancomunidad deTerras de Celanova y de San Cibrao das Viñas y el Grupo de Apoyo Logístico a la Intervención de Cruz Roja; así como, la Policía Nacional.
Más allá de la extinción
Pero para evitar los incendios, las autoridades insistieron en que la verdadera batalla comienza mucho antes de que prenda la primera chispa. Pardo recordó que la Xunta ha reforzado con 25 millones de euros las tareas de prevención y limpieza de las llamadas fajas secundarias —los perímetros de seguridad cercanos a las casas—, pero hizo un llamamiento a la corresponsabilidad ciudadana. «El 99% de las propiedades que rodean las aldeas son de titularidad privada», apuntó para señalar que es deber de los vecinos mantener sus fincas limpias de biomasa y especies prohibidas para crear un escudo natural frente a las llamas.
«Estamos todos en el mismo barco y tenemos que remar en la misma dirección», subrayó el delegado, agradeciendo la labor de los alcaldes y voluntarios que son los primeros en responder ante la contingencia, también durante un simulacro que sirve como ejercicio para replicar «el éxito» del pasado verano, en palabras del delegado territorial, « no haber tenido que lamentar ninguna pérdida de vida humana».
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