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La ciudad de las maravillas

Gustavo, el joven que hace bailar a las estatuas de Ourense y convierte el Miño en río navegable

Este programador venezolano está detrás de la cuenta en redes ‘Ourense Go’, cuyos vídeos de IA de una ciudad lúdica de teleféricos y tirolinas son ya virales

Gustavo Echenique, el programador creadorde Ourense Go, en la escultura del Alpinche

Gustavo Echenique, el programador creadorde Ourense Go, en la escultura del Alpinche / Iñaki Osorio

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Hay un Ourense real y otro tan bello, por quimérico, que de materializarse convertiría a esta ciudad en el «Ourense de las maravillas». ¿Se imaginan a la estatua de la castañeira de San Lázaro abandonando su piel de bronce para bailar una bachata o un romántico agarradito, con uno de sus convecinos de escultura, Estanislao Reverter, el piloto del Alpinche?

Pues desde hace unos meses, ya existe un Ourense con largas tirolinas instaladas para lanzarse con ellas, de puente a puente; un teleférico que atraviesa las dos orillas fluviales y hasta un río Miño navegable, con competiciones náuticas y motos de agua, y un gran tobogán para lanzarse desde el Puente Romano a una gran piscina flotante en el curso fluvial. Por no hablar de la colorista escultura de la vaca Popi que, cansada de ver solo un paisaje de ladrillo desde su pedestal de la plaza Paz Nóvoa, se pasea por la ciudad buscando horizontes más verdes.

Cuando la IA es divertida

La culpa de estas risas y sueños compartidos la tiene Gustavo Echenique, un joven programador venezolano que aterrizó en Ourense hace apenas seis meses y ha revolucionado las redes sociales con su proyecto «Ourense Go». A través del uso creativo de la inteligencia artificial, Gustavo ha logrado lo que muchos considerarían imposible: dotar de vida a los símbolos más estáticos de la ciudad y proyectar una visión futurista —y a veces surrealista— de la capital de As Burgas. En menos de dos meses, su plataforma sube en número de seguidores, un crecimiento meteórico para un proyecto que nació de la curiosidad y del deseo de mostrar Ourense bajo un prisma diferente.

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La castañeira dándose un baile con el convecino de estatua Estanislao Reverter / G. Echenique

Gustavo, que se define como un «currante» nato, no solo busca el entretenimiento. Su formación como programador y experto en automatizaciones para negocios es la base de una ambición mayor: impulsar el comercio local. Su visión pasa por educar a los establecimientos tradicionales en la implementación de tiendas online y sistemas de citas digitales, rompiendo con el clásico «boca a boca» y el formato de papel para dar el salto a la eficiencia digital.

«La idea es que los comercios locales tengan una ventana donde la gente acceda rápido a sus servicios», explica el creador, quien ya trabaja en integrar catálogos de productos de forma gratuita en su plataforma para darse a conocer.

El proceso técnico detrás de cada vídeo es laborioso. Gustavo parte de fotografías estáticas que él mismo toma por la ciudad. A partir de ahí, redacta guiones, genera secuencias mediante agentes de IA y realiza un montaje meticuloso. En muchos casos, los movimientos de baile que vemos en las figuras de piedra son los del propio Gustavo, quien compagina su faceta tecnológica con su pasión por el baile, la cual cultiva desde los 15 años y que actualmente le sirve de sustento mientras regulariza su situación profesional en España.

A pesar de las advertencias sobre la supuesta negatividad que encontraría al llegar, Gustavo ha decidido ver la ciudad con sus propios ojos y apostar por ella. Su proyecto «Ourense Go» es solo el primer paso de una red que sueña con expandir a otras ciudades como Vigo, Madrid o Barcelona. Por ahora, su mayor recompensa es ver cómo los ourensanos vuelven a soñar con su ciudad, ya sea viendo a la lechera bailar o imaginando teleféricos que sobrevuelan las calles que recorren cada día. El hombre que puso a bailar a las estatuas ha llegado para innovar.

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Tobogán y piscina flotante... en pleno Miño / Cedida

«Mi intención es hacerme millonario, pero no es una cuestión simplemente económica, me llega con un millón de euros», bromea Echenique. «Lo que quiero es dejar algo en Ourense, algo que la gente recuerde. Y si puedo ayudar a los negocios locales a crecer, eso es un plus».

Echenique está trabajando en un proyecto propio que busca ayudar a las empresas en general y a los comercios en particular, para mejorar su presencia en línea y aumentar sus ventas a través del comercio electrónico. Su idea de hacer navegable el río Miño es solo uno de los muchos proyectos que tiene en mente: «Quiero que la gente se sienta orgullosa de Ourense y que vea la ciudad de una manera diferente», destaca.

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