Estudiante keniata llega a un pueblo de Ourense para revitalizar el rural con un 'hub' de innovación
La llegada de Jael Jerop a San Xoán de Río forma parte de una iniciativa pionera para dinamizar la economía y la vida en el campo

David Alján
En un Máster de Emprendimiento de una de las diez mejores universidades de España, la tónica es que sus alumnos realicen prácticas en grandes edificios o entornos de lujo, buscándose por cuenta propia un rincón en una gran ciudad. El panorama que una de ellas vivió para llegar a su pasantía fue bastante diferente, pues el alcalde del concello en el que ahora trabaja condujo durante dos horas en total para ir a recogerla a la estación, y el ayuntamiento le cede una vivienda que los propios vecinos prepararon para su bienvenida. Aunque parezca imposible, este contexto es seguramente de lo menos singular de una historia que todo lo que tiene de curiosa, lo tiene también de ejemplar: esta estudiante proveniente de Kenia ha llegado a un municipio ourensano de unos 550 habitantes para comenzar a trabajar en un 'hub' de innovación económica, nacido después de una experiencia pionera que demuestra que, con la cercanía por bandera y escuchando a todos los sectores, se pueden hacer grandes y modernas cosas para revitalizar el rural.
De Bilbao al rural ourensano en menos de un mes
La protagonista de este relato se llama Jael Jerop, y es estudiante del Máster de Emprendimiento e Innovación Abierta de la prestigiosa Universidad de Mondragón (País Vasco). Allí llegó el pasado octubre desde la ciudad de Eldoret, la cuna de los maratonianos en Kenia, para ampliar su conocimiento sobre negocios y conectar con gente de todo el mundo, algo que había iniciado ya entre 2013 y 2017 cuando se fue a San Luis Potosí (México) —donde comenzó a aprender el español mexicano con el que ahora se defiende con confianza— para realizar su licenciatura en Administración y Finanzas. Sumergida en el trabajo en equipo «desde el primer día» en Mondragón, comenzó realizando proyectos sobre absentismo laboral, y a los pocos meses conoció a la emprendedora Natalia Andrea Romero, con la que empezó a trabajar en la idea de un 'hub' o laboratorio de innovación económica para implementar en un pueblo que lo aceptara. Esa oportunidad llegó a mediados de abril en San Xoán de Río, y menos de un mes después, Jael hizo las maletas para realizar allí sus prácticas universitarias aún teniendo diversas opciones cerca: «Tenía ofertas para hacerlas en Bilbao, pero el reto de implantar el hub le pareció un desafío muy grande donde podía aportar mucho más, por eso se animó. Es una valiente», explica Natalia Andrea.
Nodo Hub es el nombre del proyecto que explica la llegada de Jael a San Xoán de Río, y consiste en crear un laboratorio de innovación económica capaz de conectar el conocimiento de negocio con la experiencia real de quienes llevan toda la vida trabajando el territorio. La idea, impulsada por Natalia Andrea Romero, busca convertir el entorno rural en un modelo de «innovación regenerativa», pero llevándolo a cuestiones tan concretas como ayudar a un agricultor a aumentar su productividad, estudiar si puede incorporar tecnología para mejorar su rendimiento o crear una plataforma en la que los productores locales puedan venderse de forma conjunta mediante paquetes o canastas degustación. Para ello, se plantea reformar el actual albergue juvenil, hoy infrautilizado, e instalar allí espacios de formación, huertas comunitarias, herramientas Agrotech o incluso soluciones como biogás doméstico y puntos de carga solar. Eso sí, Natalia insiste en que la clave no está en llegar con una idea cerrada desde fuera, sino en adaptarla a la realidad del pueblo: «Nosotros podemos tener más conocimiento a nivel negocio, pero es esencial conocer el potencial que hay, saber cómo han trabajado hasta ahora, qué les ha funcionado, qué no... Se trata de crecer juntos, no de imponer absolutamente nada».
A falta de que Natalia llegue al concello trivés el próximo junio, el papel de Jael en San Xoán de Río es una especie de allanamiento del terreno para poder comenzar a trabajar una vez el equipo esté completo. Cada día de lunes a viernes, Jael se desplaza hasta la residencia o diferentes parroquias para conocer a los vecinos y los productores locales con el objetivo de hacer un «diagnóstico territorial», es decir, conocer los retos y problemáticas que enfrentan. Después, llega a la casa consistorial —su nuevo espacio de trabajo— para realizar diversos informes, e idear con Natalia las posibles soluciones: «La idea es establecer un primer periodo de apoyo financiero de aproximadamente tres meses para testar iniciativas, seguido de otros tres meses de pilotaje. El objetivo es que, tras este proceso, el HUB y los proyectos que surjan puedan avanzar hacia un modelo sostenible y autosuficiente», explica Jerop.
Un San Xoán similar a Kenia
En medio de la entrevista, la inmensa galería que lleva recopilada en menos de una semana de trabajo es claro indicativo de que los vecinos rieses han recibido con los brazos abiertos la intención de Jael. La llevan a conocer las calles de Quiroga, la sumergen en esas entrañables conversaciones en las que una historia de ayer hila con otra de la infancia —con el gallego que la kenieta intenta entender poco a poco— y, en general, la hacen sentir en casa a la par que le permiten desarrollar su trabajo: «Me siento muy acogida, me gusta conocer los retos que tiene la gente, y así es mucho más fácil conocer la cultura que pasando todo el día en una oficina», cuenta Jerop. El ambiente es muy diferente al que vive en Bilbao, pero curiosamente, San Xoán de Río guarda para ella muy pocas diferencias con su ciudad natal en Kenia, pues proviene «de una zona de valle, en la que llueve todo el año y practicamos mucha agricultura, más de la que se hace aquí, porque se está perdiendo. De hecho, cuando platico con los vecinos sobre algunas de las cosas que hacemos en el campo en Kenia, me cuentan que también se hacían aquí», detalla ilusionada. También hay similitudes en lo paisajístico, tantas que «a veces mando fotos a mi familia y me preguntan '¿Ah, estás en Kenia?'», cuenta entre risas.
Pero, ¿cómo ha acabado un proyecto pensado en Bilbao en la comarca de Trives? Para encontrar la respuesta hay que remontarse al fin de semana del 11 de abril, cuando se celebró en San Xoán de Río el Impact Social Campus, un encuentro en el que 100 inversores, emprendedores y universitarios que pasaron tres días en el corazón del interior ourensano. Pero quien se lo imagine como un retiro en el rural, está muy equivocado: el evento se basaba en que estos expertos tuvieran encuentros reales con los vecinos, pasaran el día con ellos —sin móviles, terminantemente prohibidos— y acabaran proponiendo soluciones a los retos que se les planteara. El resultado fue un éxito que ni José Miguel Pérez Blecua, alcalde de San Xoán de Río, y promotor del evento se esperaba: «Xente de San Xoán de Río subindo ata a estación de Manzaneda, onde se celebraban as xornadas técnicas, co mal que está a estrada ata alí, só para darse apertas con xente que coñecera do día anterior, era unha cousa impresionante. Ao final, os nosos veciños están acostumados a que a xente das cidades sexa moi individualista, pero estes que viñan facíano para botar unha man. O pobo creu nestas persoas e estas persoas creron no pobo, creáronse vínculos que eu nunca vira», explica.
Una de esas emprendedoras que participaron fue la argentina Natalia Andrea Romero, que llegó a Trives desde Bilbao con su marido Facundo y sus hijos Salomón y Amelie, que quedaron enamorados del lugar: «Al segundo día los pequeños nos miraron como diciendo 'queremos vivir acá'», y Romero tuvo claro que les quería dar esa oportunidad de vida. Nada más volver decidió iniciar los trámites para implementar el 'hub' que diseñaba desde hace tiempo en el rural ourensano, y el 25 de junio toda la familia estará en Río: «Eso significa 4 nuevos vecinos, 2 nuevos niños para el colegio de Trives —ya están matriculados—, un nuevo médico —Facundo está especializado en radiología—, una casa que vuelve a tener vida y una nueva empresa que apuesta por el territorio», celebraba Blecua en redes sociales al conocer la noticia.
El proceso para traer a Jael tuvo también su parte de anécdota. Aunque la keniata aceptó al momento, a la hora de presentarles el proyecto a la universidad para que lo aceptaran surgieron las dudas sobre qué iba a hacer allí y por qué en Galicia, así que el propio alcalde tuvo que reunirse con los profesores del máster para explicarles la iniciativa. Otra curiosidad que sale de la situación: Chemi —como llaman cariñosamente al regidor— no se enteró de la intención de hacer las prácticas hasta que ya estaba decidido, pues fueron las propias vecinas las que se quedaron con el número de Natalia y le ayudaron en todo el proceso para concretarlo.
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