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Santuario de O Couto

Un haz de luz en la noche ourensana

Miles de personas se han sumado a la procesión nocturna de las antorchas, en honor a la Virgen de Fátima, que partió cerca de las 23.00 horas, desde su santuario en el barrio de O couto, para la misa a la catedral

«Tenemos 100 voluntarios colaborando para hacer posible todo esto; algunos se quedan sin vacaciones y viene gente desde el resto de a esta cita procesional España» afirma el párroco

La cabeza de la procesión a su salida en la noche de este miércoles 13 de mayo de su santuario en O Couto

La cabeza de la procesión a su salida en la noche de este miércoles 13 de mayo de su santuario en O Couto / Iñaki Osorio

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«La fe en la Virgen mueve montañas. Es el refugio en tiempos de crisis y para esta procesión nos llega gente de toda España, incluso desde Baleares», explicaba ayer César González, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en el barrio ourensano de O Couto, unas horas antes de una de las demostraciones de fe mariana más multitudinarias de la diócesis.

Y los fieles no fallaron a su pronóstico. Miles de personas partieron a las 22:45 horas de este 13 de mayo desde el santuario de O Couto, para acompañar la imagen de la Virgen de Fátima portando velas encendidas —de ahí el nombre de Procesión de las Antorchas—, en una enorme cola de peregrinos de más de 1,5 kilómetros con destino a la Catedral de Ourense. Una procesión que exigió un ampio dispositivo policial y de Protección Civil, con rutas alternativas, al tener que cortar varias calles desde las 22.00 horas.La seo catedralicia es el lugar en el que se celebra cada año la misa oficiada por el obispo de la diócesis, Leonardo Lemos, con la que se pone fin a nueve días de novenas en el santuario de Fátima.

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Detalle de la marcha procesional con los fieles portando velas / iñaki Osorio

La comitiva, que ronda cada año los 30.000 participantes de todas las edades, tiene fijado su itinerario por las calles Ervedelo, Progreso y Cruz Roja, enfilando el casco viejo hasta la Catedral con la Virgen en una carroza engalanada de flores. Una vez en la seo, durante la la eucaristía miles de fieles siguen cada año la celebración desde el exterior a través de sus transistores, ante la incapacidad del templo para acoger a tan ingente cantidad de personas. Al regreso, muchos de esos devotos acompañan la imagen mariana, cuyas cientos de flores son parte de la ofrenda floral de las madres que se realiza un día antes de la procesión.

«Tenemos más de un centenar de voluntarios; personas que, en algún caso, pidieron sus vacaciones ahora, y las están gastando para organizar todo esto. Si no, sería imposible», afirma César Fernández, el párroco. «Trabajan como descosidos»

Este año, la celebración coincide con el 64º aniversario de la inauguración de la iglesia de Fátima, aunque la imagen de la Virgen estuvo visitando desde años antes los distintos municipios de la provincia, según explica el párroco, mientras se culminaba esa obra que fue el sueño hecho realidad de un párroco, don José, y que se sufragó con la cuestación de entidades y miles de particulares.

Una imagen del mismo autor que la de Cova de Iria

Esa imagen de la Virgen de Fátima, que despierta tanto seguimiento y devoción desde hace tantos años, fue realizada por el artista José Ferreira Thedim (São Mamede de Coronado, Portugal, 1892 - 1971). Es el mismo artesano que hizo la imagen del santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima , localizado en la Cova da Iria (Portugal), que es uno de los centros marianos más importantes del mundo. De hecho, la factura de la imagen de O Couto es similar a la de Portugal, ya que Ferreira Thedim fue también autor de otras imágenes repartidas por iglesias tanto de Portugal como del resto de España.

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César González, párroco de O Couto horas antes de la procesión preparando la imagen mariana / Iñaki Osorio

César Lourido, párroco de O Couto: «Llegamos a tener hasta 50.000 fieles, pero con el Covid, se fueron muchos»

Este miércoles 13 de mayo, que tienen los creyentes como día grande en su calendario, es el de la procesión de Fátima y en la parroquia, ya desde 12 del mediodía, el trabajo era frenético, con un hervidero de personas colaborando para que nada fallase en esa cita multitudinaria. «Tenemos más un centenar de voluntarios; personas que, en algún caso, pidieron sus vacaciones ahora, y las están gastando para organizar todo esto. Si no, sería imposible», afirma César Fernández, el párroco. «Trabajan como descosidos». Afirma que en Fátima «llegamos a congregar hasta 50.000 personas en la procesión; ahora hay algo menos; murió mucha gente en la pandemia», lamenta.

En tiempos de crisis, resulta llamativa esta devoción mariana y, en concreto, por la Virgen de Fátima. «La gente la quiere. Ella es madre y, además, en un mundo con guerras y pobreza, los creyentes nos agarramos a una fe y a una madre que está a las duras y a las maduras». Como ejemplo, menciona a «la gente que llega de toda Galicia, de Madrid, e incluso una familia dijo que vendría desde Baleares para estar en la procesión», afirma el párroco. Para un creyente, no valen las explicaciones científicas: «Es ella, la Virgen, la que consigue todo esto», concluye el sacerdote convencido.

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