Pleito civil
Un poeta demanda a una expareja y dice que fue cancelado en eventos culturales tras ser acusado por ella de agresor machista y neonazi
La mujer no lo denunció, pero hizo publicaciones en redes sociales: «A miña intención era contar a miña historia, porque o necesitaba, e por se podía servir de axuda a outras persoas»
El hombre solicita 20.000 euros de indemnización porque cree vulnerado su honor
El movimiento feminista se movilizó a la puerta del juzgado para apoyar a la mujer, que se sintió «infravalorada» por él y víctima de «luz de gas»

El juicio se celebró ayer en la sección civil del tribunal de instancia de Ourense. / IÑAKI OSORIO

Fueron pareja unos meses, rompieron en diciembre de 2014 y, casi doce años después, una magistrada civilista de Ourense resolverá si la mujer vulneró el honor del hombre, por unas publicaciones en redes sociales a partir de 2015, y otros supuestos comportamientos que han empujado al varón a demandar, tras ser señalado como supuesto maltratador y neonazi por ella, que nunca llegó a denunciarlo en la vía penal. El abogado del demandante solicita una indemnización de 20.000 euros. El hombre, poeta, asegura que fue cancelado en festivales y eventos remunerados, a consecuencia, según él, de las acusaciones de su expareja y de la opinión generada en ámbitos socioculturales. Ella admite los comentarios, pero matiza que «case non teño seguidores, non houbo 'me gustas' nin foron reposteados». Sobre la cuestión de fondo, la mujer sostiene que fue víctima de malos tratos y que contactó con otras antiguas parejas del varón que le confirmaron, según ella, que padecieron una situación similar.
«A miña intención era contar a miña propia historia, porque o necesitaba, e por se podía servir de axuda a outras persoas que viñeran detrás», declaró la mujer en el juicio. Según su versión, sigue a tratamiento a consecuencia de esta relación. Ella se sintió «aldraxada» por él, «infravalorada» y víctima de «luz de gas». No lo denunció pero estuvo en proceso con abogados. Entre problemas de salud mental y también económicos, para poder costear un procedimiento, finalmente no lo hizo.
El varón rechaza categóricamente las acusaciones. «En absoluto» la maltrató, dijo a preguntas de la fiscal. Alega que tras la ruptura ella quería volver, le envió varios mensajes afectivos y él llegó a sentirse «acosado». Según su versión «nunca houbo ningunha demanda penal, nin probas», incidió. «Ela buscou en todo momento apoio público contra min acusándome de agresor machista. Nunca con probas, falaba de cousas que non tiña sentido», añadió. El varón sostiene que la intención de la mujer era «facerme mal e destrozarme a vida». Citó más ejemplos de la presunta difamación de la que él se siente víctima, como ser señalado como pederasta.
En los noventa tuvo una etapa como militar, confirma el varón, pero rechaza las acusaciones de neonazi por parte de su expareja. «Son dunha ideoloxía totalmente contraria ao racismo, a ultradereita e o machismo», defiende.
«Desmellorume a saúde, estaba pensando sempre en cal sería a seguinte burrada que publicaría sobre min», dijo. «Pasaron de chamarme moitas veces de moitos eventos e festivais a non chamarme de ningún», sostiene. Según sus palabras, padeció perjuicios «a nivel de imaxe e prestixio».
Este jueves, día del juicio, varias personas secundaron una convocatoria de la Marcha Mundial das Mulleres, a las puertas del edificio judicial de Ourense, para mostrar su apoyo a la mujer. Él dijo en la sala que fue la diana de gritos de las manifestantes y reprochó que su nombre y apellido hayan salido en comunicados. «É inadmisíbel que o agresor pretenda victimizarse e empregar a xustiza para facelo», opina el colectivo feminista.
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