Chatear en IA con un afilador o ver encaje de bolillos en realidad virtual: el proyecto europeo con el que el CIFP A Carballeira se condecora como mejor de España
El centro educativo de Ourense ha sido premiado con el galardón nacional eTwinning 2026 por su proyecto de colaboración europea sobre oficios tradicionales

David Alján
¿Que tienen en común un afilador de Nogueira de Ramuín, un artesano de Turquía que hace döner kebabs y un panadero francés? Que los tres ejercen oficios tradicionales, y que han dado pie a que el CIFP A Carballeira-Marcos Valcárcel se acabe de coronar como el mejor de toda España: el centro educativo de Ourense ha sido galadornado con el Premio Nacional eTwinning 2026, una condecoración que emite el Ministerio de Educación a los mejores proyectos de colaboración europea. Solo se concede un galardón por cada etapa educativa, y el colegio de la ciudad de As Burgas fue el agraciado en la categoría de FP por el proyecto «Traditional Jobs and Cultural Heritage: Sustainability as a Bridge Connecting the Past and Future», llevado a cabo junto a centros de Francia, Grecia o Turquía.
La iniciativa, como indica su nombre en inglés, pretendía trabajar alrededor del legado cultural que dejan los oficios tradicionales, y cómo su sostenibilidad conectan las prácticas del pasado con las del futuro. Fue idea de Nuria Regina Fortes Pintos, la profesora que coordina el proyecto: «Como participamos no plan Proxecta, que pretende internacionalizar o centro, elaboramos un proxecto eTwinning, deseñado para fomentar os valores europeos coa colaboración entre centros de diferentes países. Ti ideas unha temática, ofreces o proxecto e distintos socios ofrécense a colaborar», explica sobre el proceso. A su llamada acudieron el Lyceé Leonard de Vinci, un centro de FP situado a las afueras de París; el Anadolu Silesi de la ciudad Bursa, la tercera más grande de Turquía; y un centro de Grecia, aunque también colaboró el IES Pazo da Mercé de As Neves.
Colaboración con Francia, Turquía y Grecia
Una vez decidida la temática, cada país se puso a analizar los oficios tradicionales de su zona, estudiando si eran sostenibles, si había equidad de género o si a día de hoy seguía siendo viable dedicarase a dicha profesión. Afiladores, palilleiras o luthiers de gaitas y panderetas por parte de Galicia convergieron con maestros del vino y las boulangerie del país galo, mientras que Turquía aportó el oficio del donercilik (los trabajadores del döner kebab) o el arte de azulejos y cerámica esmaltada, llamado çinicilik. Con ellos, los alumnos elaboraron pósters interactivos con vídeos, y plantearon una serie de preguntas a los alumnos de los otros centros para comprobar si habían entendido la profesión.
Dichos pósters se compilaron en una revista digital, pero la proyección del proyecto no quedó ahí. Con colaboración desde el apartado tecnológico, diseñaron una experiencia de realidad virtual que se disfruta con gafas VR y un mando de videjuegos profesional, con el que se maneja un personaje customizable que recorre las paredes de un museo a la orilla del mar donde aparecen expuestos los diferentes oficios analizados. Por otra parte, se hizo uso de la IA integrada para desarrollar una aplicación que proporciona datos históricos de la profesión según el año que se busque. Y completa la oferta multimedia un chatbot programado en inglés para poder mantener una conversación con representaciones de estos artesanos europeos.
Crear lazos a través de las pantallas
Por parte del centro ourensano, estuvieron involucrados alumnos de los ciclos superiores de Química e Saúde Ambiental y el módulo de Programación del grado Desenvolvemento de Aplicacións Web, todos conectados por el departamento de Itinerario Profesional para a Empregabilidade (el antiguo FOL, del que Fortes es profesora).
Durante el proyecto, del que fueron partícipes activos, tuvieron diversos encuentros virtuales con los estudiantes del resto de países, algo que lo hizo una experiencia disfrutable: «Tiveron outras perspectivas sobre o patrimonio cultural, viron como no resto do mundo valoran as profesións. Ademais, como eramos centros de diferentes niveis educativos, puideron compartir máis experiencias, e sobre todo, tiveron que facelo en inglés como lingua vehicular, pasou de ser unha petición do profesor en clase a ser necesario para comunicarse», explica la profesora.
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