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Educación

Ourense se une a la reivindicación de las educadoras de 0 a 3 años por mejores condiciones laborales

Más de un centenar de profesionales de la etapa educativa a lo largo de toda la provincia se concentraron ante la Subdelegación de Gobierno para reclamar mejoras laborales por la falta de personal y «las ratios insostenibles»

Las educadoras se concentraron cortando el tráfico ante la Subdelegación de Gobierno para reivindicar mejoras laborales

Las educadoras se concentraron cortando el tráfico ante la Subdelegación de Gobierno para reivindicar mejoras laborales / Iñaki Osorio

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Ourense

El centro de Ourense vivió este jueves una jornada de protesta que, a las puertas de la Subdelegación del Gobierno, logró visibilizar un conflicto que hasta ahora permanecía intramuros en las escuelas infantiles y las casas nido. Más de un centenar de profesionales, unidas por primera vez en una movilización coordinada en toda España, tiñeron de amarillo la unión de la rúa Parque de San Lázaro con Curros Enríquez, cortando la circulación y haciendo oír su malestar con un estruendo de pitos, trompetas y consignas que resonaron en todo el entorno.

Bajo el lema principal «Dignidade 0-3» las educadoras —porque es un sector ampliamente femenino— reclamaron un cambio radical en el modelo educativo para la etapa «más sensible de la vida».

«Queremos poder dar una educación de calidad y que nos consideren personal educativo; no somos guardadoras de objetos, sino educadoras de personas», clamó Rita Doallo, portavoz de las casas nido, que también están «en loita». De hecho, la movilización tuvo un eco especial en la provincia debido a que Ourense es, junto a Lugo, el territorio con mayor implantación de las casas nido. De las aproximadamente 100 que funcionan en toda Galicia, «alrededor de 50 se encuentran en municipios ourensanos de menos de 5.000 habitantes». Sin embargo, «lo que la administración vende como un modelo de éxito» para el rural es, según las manifestantes, «un foco de precariedad laboral».

Doallo puso voz a las responsables de estas casas nido asegurando que operan bajo el modelo de «falsas autónomas». «Mientras las trabajadoras contratadas en escuelas infantiles perciben salarios básicos que rondan los 1.000 euros, las profesionales de las casas nido ni siquiera alcanzan ese mínimo».

«Abusan de este modelo para quitar derechos y tener trabajadoras precarizadas», lamentó la portavoz, subrayando que incluso se les denegó el derecho a huelga por no ser consideradas personal convocado, a pesar de cuidar a niños a cargo de la Xunta de Galicia

Las demandas

El ruido de los silbatos en San Lázaro no solo pedía mejores sueldos, las escuelas infantiles y las casa nido reclaman juntas seguridad para los menores. Las educadoras califican las ratios actuales de «insostenibles e imposibles».

En las escuelas infantiles, una sola persona puede llegar a tener a su cargo a 8 bebés de cero años, 13 niños de un año, o hasta 20 niños en el tramo de 2 a 3 años. En las casas nido el número se limita a cinco niños, pero es una única educadora la que se enfrenta a las tareas. Esta falta de una «pareja educativa» es lo que el colectivo denomina como una situación de «maltrato profesional» involuntario.

«La foto de la administración es muy bonita, hablan de vocación y la hay, pero la realidad es que cuando estás atendiendo a uno y hay ocho llorando, o uno que se ha manchado y otro que intenta escaparse por la puerta, los niños no están realmente bien atendidos», explicaron con crudeza durante la concentración.

Las profesionales exigen que se deje de «tapar» esta realidad y se invierta en personal suficiente para garantizar un cuidado digno. «Máis persoal é o esencial», «Galicia, escoita, Infantil está en loita», fueron algunos de los cánticos tras las pancartas que pedían «dignidad» para las profesionales tanto de las escuelas infantiles como de las casa nido porque «trabajamos con el material más importante: los niños y niñas de 0 a 3 años que pasan hasta ocho horas diarias en instituciones en su etapa más vulnerable, cuando más necesitarían el vínculo familiar», recuerdan.

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