Ourense se moviliza en el Día del Trabajador por salarios justos y vivienda digna
Los sindicatos CIG, CGT, CC OO y UGT salen a la calle en la ciudad para denunciar el empobrecimiento, la precariedad y exigir políticas sociales que prioricen a los trabajadores
Las ramas de xesta que asomaban por los parabrisas traseros de decenas de coches recordaban al despistado que el de este viernes no era un festivo cualquiera. El largo fin de semana y las buenas temperaturas que se registraron por la provincia invitaban a hacer planes fuera, pero cientos de ourensanos no se quisieron olvidar de que el motivo por el cual hoy no trabajarían era el mismo por el que debían tomar las calles: las reivindicaciones por el Día Internacional del Trabajador se hicieron patentes en la ciudad de As Burgas.
Multitud de sindicatos y movimientos recorrieron las calles del centro urbano en hasta tres manifestaciones diferentes, en las que, aunque con consignas concretas diversas, las ideas clave eran unísonas: conseguir unos salarios justos para todas las clases, tener derecho a una vivienda digna y asequible y erradicar los conflictos bélicos que marcan la actualidad social en todo el planeta.
Reivindicaciones
A eso de las 11.00 horas los altavoces se encendieron a las puertas de la Subdelegación del Gobierno, con la primera marcha convocada por la CGT. A su causa se unieron también CNT, CUT (Central Unitaria de Traballadores), Coordinadora da Mocidade Socialista y Ecoloxistas en Acción, entre otros, y en una marcha que se dirigió cara al barrio de A Ponte pasando por el Puente Romano, llamaron a «recuperar o espazo roubado, baleirado pola esquerda institucional da mas dos sindicatos corporativos», como explicaba su manifiesto. Bajo el grito de la autoorganización y la democracia obrera, los manifestantes presentes clamaban este primero de Mayo por «fuxir do acurralamento e o illamento» que, según su postura, busca para ellos un «inimigo que fima a nosa nómina, a nosa hipoteca, o noso contrato de alugueiro e a nosa sentenza».
A sus protestas se unió una representación del movimiento global BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), desde la que se incidió en la «necesidad» de poner a todos los sindicatos en concordancia para una huelga general para frenar el genocidio en Palestina. También formó parte de dicha movilización el Sindicato Ferroviario, un sector que vivió un año de gran intensidad en cuanto a movilizaciones: a nivel nacional, los trágicos accidentes de Adamuz y Gelida motivaron una huelga general en febrero; y en el caso concreto de Ourense, la externalización del mantenimiento de locomotoras de mercancías puso en riesgo los 35 puestos de trabajo del taller de Renfe en As Burgas, aunque la situación se acabó solucionando con la especialización y reforma aún en marcha de las instalaciones.
Media hora después, salía de la Praza Maior la concentración más multitudinaria, organizada en este caso por la CIG bajo el lema «Traballo, dereitos, soberanía. Galiza contra o imperialismo». Aunque representada por una multitud de pancartas, la marcha del sindicato más representativo a nivel gallego tuvo como clamor principal rechazar aquellas políticas «que continúan empobrecendo ás maiorías sociais» a favor de las multinacionales y las grandes empresas. Este emprobecimiento se ve reflejado en la falta de oportunidades, algo en lo que Ourense, desgraciadamente, tiene voz propia: un informe publicado por el propio sindicato en 2024 señalaba que ocho de cada diez emprexsas de la provincia tenían, como máximo, dos personas asalariadas, y solo 11 firmas contaban en diciembre de 2023 con más de 250 empleados. Por aquel entonces la situación motivó la creación de la campaña «Ourense Esmorece», la cual CIG quiso recordar este primero de mayo «para denunciar o abandono institucional e a falta de alternativas reais para garantir un futuro digno para a clase traballadora ourensá».
La juventud se hizo también presente en la marcha, mediante una comitiva de Galiza Nova bajo la pancarta «As súas guerras, a nosa precariedade». «A Unión Europea adica 800.000 millóns de euros para un plan de rearme europeo, dos que a sociedade galega vai aportar 4.800 millóns. Iso daría para ter 40.000 vivendas públicas e cubrir a sanidade galega durante un ano»; explica Artai Gavinales, Secretario Xeral de Galiza Nova y presente en la manifestación. Este contexto belicista, afirma, incrementa las dificultades de la mocedad gallega para salir adelante, tanto en capacidad económica, donde «temos unha fenda salarial por ser galegas, percibimos nóminas máis baixas que a media do Estado»; como en cuestión de vivienda para la que «temos que adicar o 50% ou o 70% do noso alugueiro». En la manifestación de CIG se puso también en relieve que la lucha obrera no entiende de clases: en la marcha se pudieron ver desde bebés recién nacidos hasta los más veteranos de la organización, quienes al grito de «Os cartos dos Borbóns, á caixa das pensións», reclamaron una jubilación con medios dignos.
Protestas sindicales y vivienda digna
Tampoco faltó representación por parte de las operarias de Lonia Textil, que han protagonizado una de las luchas sindicales de la provincia con más repercusión en lo que se llevada de año. Tras varias movilizaciones en diciembre, el 5 de enero convocaron una primera jornada de huelga secundada por el 95% de los 400 trabajadores de producción, que fabrican prendas para marcas como Carolina Herrera o Purificación García. En sus protestas pedían negociar unas condiciones dignas, pues el sueldo líquido de estas trabajadoras se encuentra en los 950 euros, pero la empresa tuvo una «absoluta falta de voluntad» de sentarse a la mesa, según CIG. En las últimas semanas las protestas a pie de calle han cesado, pero el sindicato denuncia que se están llevando a cabo graves represalias contra las trabajadoras que más alzaron la voz.
Cerraron las protestas la manifestación conjunta de CC OO y UGT, que salían a la calle bajo el lema «Dereitos, non trincheiras. Salarios, vivenda e democracia». La llamada no podía resumir mejor las preocupaciones concretas que ambos sindicatos buscaban llevar a la ciudadadanía ourensana: «Están en xogo as condicións e calidade de vida das perosas traballadoras, así como a calidade» del sistema de gobierno, defendía Dorinda González, secretaria general de Comisiones Obreras en Ourense. Sus adpetos defendieron también la necesidad de conseguir un pacto social para poner fin a la consideración de la vivienda como bien especulativo, y que los márgenes empresariales se conviertan en mejora real de salarios para conseguir una riqueza más justa. Durante su marcha, los representantes lucieron también una pancarta pidiendo la remuneración y voluntariedad del trabajo en domingos y festivos.
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