Fuego en el monte
Un octogenario condenado por un incendio imprudente en O Carballiño, por el escape de una quema, alega que tuvo que irse del lugar por una cita médica
Ardió una pequeña extensión de 0,01 hectáreas. El acusado acepta seis meses de prisión, pena que se suspende. El hombre, de 83 años cuando ocurrieron los hechos, afirma que lleva tres décadas haciendo quemas, pero aquel día tuvo que marchase por una llamada del hospital. «Pasó por mala suerte, no sé qué ocurrió», afirma

Una quema de restos agrícolas en Ourense, en una imagen de archivo. / IÑAKI OSORIO

La petición inicial de la Fiscalía ascendía a un año de prisión, pero un acuerdo de conformidad rebaja la pena a la mitad, y la sentencia, firme, concede la suspensión al acusado. Se trata de un hombre octogenario, sin antecedentes penales, que acepta una condena por un delito de incendio forestal por imprudencia. Una quema agrícola en la primavera de 2024 se escapó y afectó a una superficie de 0,01 hectáreas en O Carballiño. El acusado, de 83 años en el momento de los hechos, asume su responsabilidad, pero alega que ese día tuvo que abandonar el lugar por una llamada del hospital por una cita médica.
El señor señaló que tiene una experiencia de treinta años en quemas agrícolas. «Pasó por mala suerte, no sé qué ocurrió», dijo en la sala. La pena de prisión se suspende, con la condición de que no cometa nuevos delitos en dos años. Además, tendrá que abonar una multa de 720 euros. El acuerdo de conformidad fue ratificado este lunes, en la audiencia preliminar celebrada en la plaza 1 de la sección penal del tribunal de instancia de Ourense.
El incendio ocurrió el 8 de mayo de 2024. Sobre las 15 horas de aquel día, el hombre quemó unos restos agrícolas, en una finca del municipio de O Carballiño. La Fiscalía sostiene que el encausado actuó «con omisión de las más elementales normas de cuidado».
Tras la quema, el señor se fue a su domicilio. A causa de las condiciones meteorológicas de aquella jornada —más de 38 grados, una humedad del 26% y viento de 6 kilómetros por hora—, el fuego de la hoguera se propagó y afectó a una pequeña superficie forestal, de 0,01 hectáreas. El riesgo de incendio forestal de aquella jornada era moderado.
Trabajadores del servicio de extinción de incendios de la Xunta acudieron al lugar para apagar el fuego, que no causó daños ambientales, según la Fiscalía. Los gastos del operativo desplegado para atajar las llamas ascendieron a 615,01 euros. El encausado prestó fianza por este concepto. Los autores de incendios forestales, tanto por causas deliberadas como imprudentes, deben asumir la factura de la extinción. El fuego afectó a fincas de particulares, que renunciaron a ejercer acciones judiciales.
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