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Inclusión laboral

El taller de Aspanas, en Ourense, donde trabajar la autonomía pasa por dejar el coche impecable

La asociación de personas con discapacidad intelectual tiene en Velle, en su sede, un espacio de aprendizaje y convivencia que fomenta la independencia de sus usuarios a la vez que ofrece un servicio a la ciudadanía: un lavado de automóviles donde, por 12 euros, la petición es que «lleguen muy sucios»

Así es el taller de lavado de coches de Aspanas

Iñaki Osorio

Ourense

La jornada empieza temprano en Velle, en concreto en el taller ocupacional de Aspanas que se encarga del lavado de coches, uno de los ocho proyectos que desarrolla el centro para que sus usuarios, personas con discapacidad intelectual, trabajen sus habilidades sociales y, sobre todo, su autonomía. En todo el centro son más de 100 los usuarios, pero en el lavado de coches no llegan a la veintena. La explicación la arroja la trabajadora social de la asociación, Belén González, «es el taller más exigente por la precisión, el esfuerzo y el detalle, así que en él están los chicos más independientes».

Ellos empiezan a trabajar de lunes a viernes a partir de las 10.15 horas, bajo la batuta del monitor y supervisor, Gabriel Alcalde, un canario que celebra 18 años afincado en Ourense y en Aspanas, donde explica el funcionamiento del lavado de coches: «Lo tenemos bastante medido. Empezamos con un coche y a la una tiene que estar preparado», expone sobre el turno de mañana, ya que por las tardes otro grupo repite funciones con otros vehículos.

Es una cuestión de organización, pero también de compromiso con un servicio que está abierto a la ciudadanía. «Cualquier persona puede traer su coche haciendo una reserva previa. Cuesta 12 euros y no necesitamos mucha antelación, pero sí alguna para poder organizarnos, porque esto no es un taller industrial, aquí lo hacemos todo a mano, con cuidado, respeto y la misma profesionalidad, pero con más tiempo», relata el monitor, que da fe del buen trabajo de su equipo porque «mi propio coche lo han lavado muchas veces a lo largo del tiempo y siempre queda impoluto». Y es que, dada la distancia con el centro de Ourense —realizan la limpieza en una nave anexa en el propio recinto de Aspanas, en Velle— la mayoría de clientes proceden del entorno cercano, como el Centro de Educación Especial Miño, que se encuentra a metros de distancia, o trabajadores de la zona. Pero es algo que les gustaría que cambiase para recibir aún más vehículos y, sobre todo, «muy sucios».

Ese es el único requisito que pone «la brigada», como se refiere al equipo el monitor. Entre ellos, Alejandro es especialista en la limpieza del interior del vehículo y es él el que se quejó recientemente de que los coches llegan «demasiado limpios». «Una chica nos trajo su coche y estaba normal, acabaron demasiado rápido y eso no les gustó, porque lo que les encanta es que venga muy sucio para demostrar lo que pueden hacer, así se nota más el cambio y la diferencia visible les da la satisfacción de un trabajo bien hecho», explica al respecto Alcalde, mientras dos componentes del grupo le piden ponerse a lavar las llantas del coche del día.

Porque el taller funciona como una tarea compartida. El grupo se organiza en turnos y en equipos más pequeños, de unas cinco personas. No todos hacen lo mismo: hay quien se encarga de las llantas, quien limpia los cristales o quien asume funciones más técnicas. Ese último es el perfil de Diego, al que cariñosamente denominan «jefe de mantenimiento». «Es el que monta todo, desmonta, conecta las mangueras… lo tiene muy trabajado», apunta Alcalde. Otras tareas, como el uso de la pistola de agua a presión, quedan en manos de los usuarios con mayor autonomía. «Eso se lo dejo a los que están más seguros, porque hay que controlarlo bien», precisa el monitor poniendo a Junior como ejemplo.

El lavado exterior es rápido, en torno a media hora. Pero es en el interior donde el equipo pone más atención. «Ahí es donde se vuelcan más, porque es donde más se nota el resultado», afirma el supervisor que entre las tareas cita «aspiran a fondo, levantan los asientos y limpian cada rincón con una aspiradora industrial. Se levanta todo, se aspira todo, no se deja nada».

Para el acabado utilizan materiales sencillos. «No usamos productos especiales ni materiales que comprometan los plásticos o los tapizados, con una bayeta y un poco de jabón limpiamos salpicadero, puertas...» e incluso aprovechan para reciclar, «transformamos también camisetas viejas en trapos para las zonas menos visibles, pero que acumulan igual o más polvo».

El lavado de coches es también un espacio de aprendizaje y convivencia. Entre los usuarios hay jóvenes con distintos perfiles, incluidos algunos con discapacidad auditiva. «Nos comunicamos en lengua de signos o como podemos, pero se entienden perfectamente», explica Alcalde. De hecho, destaca que «algunos de ellos son de los más autónomos y a la hora de limpiar muy perfeccionistas». Al finalizar, cada coche se entrega limpio y con un pequeño detalle: un ambientador elaborado por los propios usuarios. «Es algo que hacen ellos y que también gusta mucho», comenta.

El taller de Aspanas en Velle combina así dos funciones: ofrecer un servicio útil y, al mismo tiempo, generar un espacio real donde trabajar la autonomía personal. «Aquí lo importante, aparte de hacerlo bien, es que vean que son capaces», concluye Gabriel.

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