Mayores con una vida activa
Tradición que estimula mente y alma en el geriátrico de Lobios: la fiesta de los Maios para celebrar la primavera
«Trabajan aspectos cognitivos y se sienten protagonistas; estas actividades reportan beneficios terapéuticos y propician que se relacionen más entre ellos, además de revivir experiencias de su pasado», valora la educadora social de la residencia. «Además de utilizar las manos, lo principal es que usamos la mente», destaca Maricarmen, una de las usuarias mayores

Javier Fraiz

Una representación de la naturaleza da la bienvenida en el vestíbulo del geriátrico, como elemento decorativo y de celebración de los Maios, una fiesta cultural muy arraigada en las provincias de Ourense y Pontevedra, donde se preserva esta manifestación de honda raíz histórica, con la que se exalta la época de la floración y los cultivos, del fulgor del paisaje, de la llegada del buen tiempo y de los ciclos agrícolas, tras los rigores del invierno.
Esta tradición ancestral de origen pagano —algunas fuentes sitúan el punto de partida en los antiguos castros— está declarada de interés turístico en Galicia. Es un rito alegre que, en su adaptación actual, combina varias expresiones artísticas: música, coplas así como la elaboración de esculturas vegetales, como la que luce en la entrada de la residencia Virxe do Xurés, en el municipio ourensano de Lobios.
Durante una semana, el grupo de personas mayores que se ha implicado en la preparación del maio de este centro estuvo trabajando «a tope; estas son actividades que los motivan mucho». La estructura, de tipología 'enxebre', con una forma piramidal, ya está terminada. Los elementos vegetales —ramas, flores silvestres, carrabouxos, entre otros materiales— proceden del entorno más cercano, en un enclave que linda con el Parque Natural del Xurés. «Cada uno ha aportado su creatividad e imaginación», resalta la educadora social Laura Quintas.
«Este tipo de actividades reportan beneficios terapéuticos y también culturales. Intentamos aprovechar los días conmemorativos para traer la cultura gallega a la residencia. Son tareas que les gustan mucho, porque se sienten protagonistas. Trabajan aspectos cognitivos y estas actividades propician que se relacionen más entre ellos, además de revivir experiencias de su pasado», valora la profesional.

Los últimos detalles en la elaboración del maio de la residencia de Lobios. / J. F.
La octogenaria Maricarmen Oti, residente en el centro desde hace algo más de un año, es una de las usuarias que ha participado, en el geriátrico, en esta costumbre. «El proceso ha sido muy bueno, porque aquí, la señora, es buena maestra», elogia la mujer, de 83 años, mirando a la educadora social.
«Además de utilizar las manos, lo principal es que usamos la mente», valora esta residente, amante de las tradiciones y de los trabajos con detalle con las manos. «Ayuda a estar ocupada. Darle a la cabeza es necesario para que nos quede bonito», dice.
Juan José Covas, de 67 años, natural del municipio coruñés de Negreira, lleva solo dos semanas en la residencia. Le ha bastado el tiempo para poder participar en la actividad en colectivo de confección del maio, una tradición especialmente arraigada en Ourense, y que él nunca había realizado antes. Es su primera vez y valora positivamente tareas grupales como esta, dentro de una dinámica habitual en el centro. «Pintamos, hacemos gimnasia, nos ayudamos», resalta el sexagenario.
Iniciativas que ayudan a «mantener la calidad de vida y las capacidades del presente»
Desde hace más de cuatro años, Soraya Feijoo dirige la residencia Virxe do Xurés, que cuenta con ochenta plazas para personas dependientes; veinticinco, en régimen público. En la actualidad hay 78 usuarios que viven en este centro sociosanitario, en funcionamiento desde diciembre de 2020, gestionado por la Fundación San Rosendo.
Las mujeres son mayoría y, entre los perfiles más habituales, hay personas con distinto grado de deterioro cognitivo. Actividades socioeducativas como la de los maios «son muy beneficiosas para mantener la calidad de vida y las capacidades del presente».
Las iniciativas en el centro que entroncan con tradiciones que los usuarios celebraban en el pasado, en otras etapas vitales, «son las propuestas que más les gustan, y en lo que más quieren participar, por el conocimiento previo que tienen de este tipo de actividades, en las que sienten que más pueden aportar», observa la directora.
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