Servicios municipales
Ourense jubila su veterano camión escalera de los noventa por un articulado más moderno
Uno de los actuales está obsoleto y el otro presenta continuas averías
Los bomberos urgen también un esfuerzo en mejoras de plantilla, pues hay un déficit de 25 efectivos en este servicio

Uno de los antiguos coches escalera de extinción, actuando en calle Paseo / Iñaki Osorio
La Xunta de Goberno Local del Concello de Ourense ha dado un paso decisivo este jueves para renovar los recursos materiales de su Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento con la aprobación del expediente para sacar a concurso la compra de un nuevo camión escalera. La inversión prevista para esta adquisición supera el millón de euros, concretamente 1.080.000 euros, una cifra que refleja la mejora técnica de un vehículo. Esta dotación, largamente demandada por los profesionales del cuerpo, pretende sustituir la precaria situación de los dos vehículos de altura con los que cuenta Ourense en la actualidad: uno que data de la década de los noventa, prácticamente obsoleto por su excesivo peso y lentitud, y otro de 32 metros que, pese a ser más reciente, sufre averías continuas en sus sistemas hidráulicos y sensores, dejando el servicio bajo mínimos de forma recurrente, indican desde Comisiones Obreras en el Concello.
El nuevo vehículo, cuya configuración ha sido definida por la propia comisión de compras del cuerpo de bomberos —integrada por conductores profesionales que asesoran técnicamente a la administración—, presenta novedades tecnológicas significativas respecto a la flota actual. Aunque la altura de trabajo se mantendrá presumiblemente en el estándar de los 32 metros, el diseño propuesto apuesta por la versatilidad y la accesibilidad urbana. Se trata de un camión mucho más compacto y manejable, con un chasis más corto que facilitará su entrada en las estrechas calles del casco histórico y zonas de difícil acceso de la capital ourensana. La gran innovación técnica radica en que el último tramo de la escalera será articulado. Esta característica, similar a una bisagra en el extremo final, permitirá a los bomberos realizar maniobras de rescate o extinción sobrepasando cubiertas o sorteando obstáculos en las fachadas, algo imposible de realizar con las escaleras rígidas actuales.
Desde el servicio Alfonso Iglesias Rábana, delegado de Comisiones Obreras (CC OO) en el Concello de Ourense subraya la urgencia de esta compra debido a las limitaciones operativas de los medios existentes. El camión más antiguo, debido a su complejo sistema de estabilización, solo puede desplegarse con seguridad en calles que tengan un desnivel inferior al 5%, lo que invalida su uso en vías críticas de la ciudad como la calle Bedoya, Consejo o Concordia. En la práctica, este vehículo queda relegado casi exclusivamente a incendios industriales donde se requiere un gran aporte de agua desde una posición fija, pero resulta inútil para la mayoría de los rescates urbanos. El segundo camión, aunque más moderno, padece una fatiga mecánica que provoca fallos constantes en la cesta y en los sistemas de seguridad, lo que obliga a trabajar con la incertidumbre de si el equipo responderá en el momento crítico de una emergencia.
Crisis dotacional de plantilla
Sin embargo, para los representantes de los trabajadores, la llegada de material nuevo es solo una parte de la solución. Alfonso Iglesias Rábana advierte que la crisis del servicio es también, y de forma muy preocupante, de personal. Según el representante sindical, el cuerpo cuenta actualmente con 52 efectivos, una cifra que consideran insuficiente para cubrir las necesidades de una ciudad con la orografía y tipología de Ourense. Aunque está prevista la incorporación de 14 nuevos bomberos, Iglesias aclara que esto solo supondrá un incremento neto de 6 plazas reales, ya que el resto vendría a consolidar puestos que actualmente ocupan trabajadores interinos que cesarán en su actividad. Desde el sindicato se estima que la plantilla debería alcanzar los 75 bomberos para poder establecer cinco turnos de trabajo que garanticen una presencia mínima operativa de unos 15 efectivos por guardia.
La situación actual de la plantilla obliga a los bomberos a realizar un exceso de jornada constante, afirma el delegado de CC OO, lo que dificulta la conciliación y genera situaciones de riesgo operativo. Alfonso Iglesias denuncia que se han dado casos críticos, como un reciente incendio industrial en el polígono de San Cibrao que obligó a movilizar a gran parte de los efectivos, dejando el parque de la ciudad bajo la custodia de apenas cuatro personas: un operador de comunicaciones, un mando y dos bomberos. Esta precariedad en el número de efectivos por turno provoca que, en caso de coincidir dos siniestros, la capacidad de respuesta sea prácticamente nula. Además, este representante de los trabajadores critica que la falta de personal está derivando en la denegación sistemática de permisos y días de asuntos propios, lo que aumenta el malestar en un cuerpo que reclama no solo modernización técnica, sino una estructura de mandos y un organigrama que garantice la seguridad tanto de los ciudadanos como de los propios profesionales del servicio de extinción.
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