La colegiada 2748
Clara, la abogada más joven de Ourense: «La vocación me viene desde pequeña; mi abuelo hablaba de Derecho en las comidas familiares»
«En cada caso aprendes algo nuevo. La abogacía es un ámbito en el que la normativa cambia continuamente y la formación continua es fundamental», señala Clara Vázquez Maldonado, de 25 años, la más joven de la profesión letrada en la provincia de Ourense. Está especializada en derecho laboral y protección de datos

Vídeo: Javier Fraiz | Foto: Iñaki Osorio

«La vocación me viene desde pequeña, de verlo en casa; mi abuelo y mi madre estudiaron Derecho», introduce Clara Vázquez Maldonado (Ourense, 2001), la abogada en ejercicio más joven de la provincia ourensana. Es una situación que normaliza y que no considera que le otorgue un mérito especial. «Acabé la carrera en cuatro años, estudié dos máster y me colegié», resume.
Con el número profesional 2748, Clara ingresó en la profesión en noviembre de 2025. Su incorporación fue oficial en el acto de jura o promesa, que supone el ingreso formal en la carrera de la abogacía, un evento institucional que en la ciudad de As Burgas coincide con las fechas de San Martiño, el patrón de la ciudad y del Colexio da Avogacía de Ourense.
«Me acuerdo de terminar Derecho y de contarle: 'Abuelo, soy graduada'. Y él me dijo: 'Me alegro de verlo'»
«Siempre tuve claro, desde niña, que era de letras y que el ámbito del Derecho me gustaba. Supongo que a raíz de verlo en casa, sobre todo de mi abuelo, que era abogado. Era típico, en las comidas familiares, escucharlo hablar de temas de Derecho y de los casos. Mi vocación nace de ahí, siempre tuve desde pequeña bastante claro el ejercicio de la abogacía, esa inquietud», recuerda.
La influencia de su abuelo, que desempeñó la profesión letrada en Ourense y que además fue secretario general de Trabajo, tras conseguir la plaza por oposición, está presente en ella. Su ejemplo permanece. Por los azares de la vida, por los acontecimientos que a veces coinciden y generan fortístimos contrastes de emociones, él falleció justo el día de la graduación de su nieta. «Me acuerdo de terminar Derecho y de contarle: 'Abuelo, soy graduada'. Y él me dijo: 'Me alegro de verlo'», relata Clara.
Formación y especialización
Cursó el grado de Derecho en el campus de Ourense, de la Universidad de Vigo, y con posterioridad especializó su formación, a través de distintos cursos, en el campo de la protección de datos. En la actualidad se encuentra en progreso para obtener la certificación como delegada de protección de datos, una rama en la que como, experta, se enfoca en tareas de consultoría, informes y asesoramiento.
«A mayores, me gusta mucho el derecho laboral y, además de hacer el máster de ejercicio de la abogacía, habilitante para el ejercicio de la profesión, también hice un máster de especialización en derecho laboral y de Seguridad Social», completa sobre su bagaje formativo Clara, que también está llevando en el despacho asuntos de la materia de extranjería.
Trabaja en el bufete ourensano Arias Abogados, impulsado por los hermanos Román y Sara. Un contexto laboral que ayuda «mucho» —resalta— a la hora de compartir puntos de vista, resolver posibles dudas y trabajar con un respaldo colectivo. «Creo que la gran virtud es que, aparte de la comunicación que tenemos y del equipo que formamos, es que podemos hablarlo todo, tenemos reuniones para poner los asuntos en común y contar con una doble opinión. Nunca te ves sola, así que a la hora de ejercer vas más segura. Es más fácil», valora Clara Vázquez.
La profesión que siempre ha querido ejercer se caracteriza —comparte esta ourensana— por una actualización permanente, para afrontar los retos que plantea cada asunto, con sus particularidades. «Creo que en cada caso aprendes algo nuevo. La abogacía es un ámbito en el que la normativa cambia continuamente y la formación continua es fundamental». Adquirir conocimientos de las distintas jurisdicciones «nunca viene mal» —asegura Clara— pero, en su opinión, la clave para ofrecer el mejor servicio profesional es ahondar al máximo en la preparación y la formación en los ámbitos de especialización, como sucede en su caso con el derecho laboral y la protección de datos.
Ser joven en su profesión, probablemente en todas, conlleva enfrentarse a juicios y a prejuicios por la edad. La abogacía es un mundo laboral competitivo en el que los comienzos pueden resultar precarios y complejos. A sus 25 años, Clara se siente «afortunada» por encontrarse asentada en un despacho, en comparación «con otros compañeros que no lo tienen tan fácil, que empiezan solos y sin ayuda, como autónomos. Eso es muy difícil, requiere un tiempo, porque el boca a boca en ciudades como Ourense influye mucho».
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