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Premio World Press Photo

La mirada de Brais Lorenzo, el fotoperiodista que pone el rural en el centro del mundo: «Los incendios tienen mucho que ver con el abandono y la despoblación»

El fotógrafo de Ourense, reconocido a nivel internacional en uno de los certámenes más prestigiosos, considera imprescindible «anclar población» en zonas rurales para que el cuidado del entorno forestal sea un factor de protección. «Antes, cuando un incendio se acercaba a una aldea, suponía una oportunidad para pararlo: todo estaba limpio, existía un perímetro de seguridad y había gente en los pueblos para luchar contra el fuego. Ahora, es un auténtico drama»

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Las fotografías con una certera mirada —resultados de la observación con el alma—, los retratos de un instante preciso que capturan para siempre la emotividad y el significado de sucesos con un trancurso vertiginoso —segundos congelados, que permanecerán retenidos como una prueba documental—, son las marcas de autor, la expresión característica de Brais Lorenzo Couto (Ourense, 1986), un fotoperiodista comprometido con los problemas sociales, que se fija en especial en las personas y las situaciones que menos suelen aparecer en el foco.

Con una trayectoria de más de quince años en la cobertura directa de los incendios forestales, un problema estructural que en Ourense asciende a un estado de emergencia de forma recurrente, casi todos los veranos, Brais ha aportado numerosos testimonios gráficos de lo que sucede en los parajes naturales cuando son arrasados por las llamas, y también en las aldeas en las que habita el vacío. En localidades aquejadas por los males endémicos del interior de Galicia, como la despoblación y el abandono, el fuego llega con un poder devastador porque, a diferencia de lo que ocurría antaño, las llamas ya no se detienen en las barreras naturales de protección de los pueblos, sino que, desaparecido el paisaje de mosaico en la mayoría del territorio, mutan a monstruos incontrolables, engordados por la vegetación, que está 'a monte'. Son gigantes con frentes de varios kilómetros de fuego que llevan el peligro a la puerta de las casas.

La manera de Brais de observar el mundo desde su entorno inmediato, y de documentar con historias locales problemas como el cambio climático, de alcance global, a través de imágenes que combinan el fondo y la forma, que reúnen técnica e inspiración, que a veces confunden al espectador, que siente como si estuviese contemplando obras pictóricas en un museo, ha sido reconocida en el prestigioso concurso World Press Photo, en su edición de 2026. Lorenzo triunfa, en la región de Europa de este certamen, por su proyecto 'Tierra quemada', una serie de fotografías sobre la grave crisis de los incendios forestales del verano de 2025 en Ourense.

Llamas alimentadas por el abandono y el calor extremo, que arrasaron naturaleza y propiedades, medio ambiente y viviendas, recuerdos de varias generaciones, y que además dejaron a varias personas heridas, con la vida en un cara o cruz. El reporterismo gráfico de Brais Lorenzo mantiene vigente la voz del clamor, para que lo que sucede no se olvide, y habla del enorme desequilibrio entre la magnitud de los incendios forestales en la actualidad y los medios domésticos con los que los habitantes tienen que combatir la amenaza frecuentemente, en una suerte de David contra Goliat.

Vecinos en Cualedro atacando el fuego con ramas; dos mujeres corriendo con un cubo de agua, en Carballeda de Avia; la noche rasgada por grandes llamaradas sobre O Courel; una vista aérea del pueblo de San Vicente de Leira, en Valdeorras, que quedó reducido a ruinas y cenizas, como si esta localidad ourensana hubiera sido un objetivo de guerra. Estas y otras imágenes forman parte de la serie premiada, con la que Brais enfoca la atención del espectador en una mirada al espejo, es decir, en cómo nos compartaríamos nosotros mismos en una situación así. El fotoperiodista se centra en la respuesta humana, en el pulso de la supervivencia y de la urgencia cuando los recursos profesionales de extinción no alcanzan, documentando al mismo tiempo —en sus encuadres aparecen siempre todas las claves— el daño en el paisaje natural, el gran valor de esta tierra, que se ve transformado de manera severa por el fuego, en algunos casos sin recuperación hasta que pasan décadas.

«Estas fotografías hablan, desde nuestro lugar, sobre los incendios en Galicia, una cuestión local que se extrapola a una problemática que afecta a todo el planeta: los desastres mediambientales relacionados con el calentamiento global y el cambio climático», observa el fotoperiodista. «Según yo lo razono, esta situación en Ourense tiene mucho que ver con el abandono del rural, la despoblación y la ausencia de vida en las aldeas», apunta en una conversación con este diario, antes de emprender viaje a Castilla La Moncha, donde este sábado recoge otro galardón, el Ciudad de Albacete Jesús Moreno, por su fotografía «Cartas», tomada en Carballeda de Avia el 16 de agosto. Un grupo de vecinos mantiene la rutina mientras el fuego avanza con voracidad en el monte, detrás.

«Cartas», tomada en Carballeda de Avia durante un incendio por el fotoperiodista. | BRAIS LORENZO

La imagen «Cartas», tomada en Carballeda de Avia, el pasado agosto, durante un incendio. / BRAIS LORENZO

«Estoy orgulloso de poder trabajar en mi tierra, no es nada sencillo», valora Lorenzo, colaborador de AFP, Bloomberg, la agencia EFE y la Revista 5W, así como de Faro de Vigo, entre otros medios de comunicación. El World Press Photo supone una distinción como profesional pero también «un reconocimiento para todas las personas que habitan el medio rural, tras la peor oleada de incendios de nuestra historia». Según los datos de la Xunta, que ciertos colectivos ven inferiores al alcance real del daño, en 2025 los incendios forestales arrasaron un total de 118.763,5 hectáreas en Galicia. El 86% de esta superficie, en la provincia de Ourense, que en apenas una semana sufrió los tres mayores incendios de la historia de la comunidad.

«Lo que ha sucedido es una llamada de atención para intentar hacer cosas que eviten que esto vuelva a pasar en el futuro», reflexiona el fotoperiodista, convencido del poder transformador de las imágenes. Las posibles soluciones deberían pasar, en su opinión, por «anclar población en el rural, relacionarse con el medio, trabajar la tierra y tener animales, por ejemplo con iniciativas como los 'Ramats de foc' (rebaños de fuego) en Cataluña», expone. En esa línea ambientalista, en Galicia, están surgiendo propuestas similares, como la de A Carqueixa, en Os Ancares.

«Las personas que apuestan por anclarse en el territorio son guardianes; trabajan, limpian y crean los perímetros de seguridad en el rural, favorecen el paisaje de mosaico que, según los expertos, evita la continuidad de combustible forestal, que en muchas ocasiones llega a la puerta de las casas. Habría que volver un poco a lo de antes, incorporando los avances técnicos y tecnológicos que tenemos ahora», considera Brais.

«Percibes el dolor de las personas y debes tratarlo con empatía y respeto»

«Las administraciones deben incentivar el acceso a la vivienda en zonas rurales para la gente joven, con todo lo que conlleva, además, en cuanto a una mejora de la calidad de vida». Se trata, en suma, de una sucesión de iniciativas estructurales que «ayudarían muchísimo» contra los incendios forestales, en la opinión de este fotoperiodista. «Antes, cuando un incendio se acercaba a una aldea, suponía una oportunidad para pararlo: todo estaba limpio, existía un perímetro de seguridad y había gente en los pueblos para luchar contra el fuego. Ahora, es un auténtico drama», compara.

Los protagonistas de sus fotografías transmiten la crudeza y gravedad de crisis como las oleadas de incendios. «Percibes el dolor de las personas y debes tratarlo con empatía y respeto», cuenta Brais, en referencia a cómo experimenta él las situaciones límite, ejerciendo de observador directo y profesional que trabaja en momentos de máxima tensión. «En muchos momentos llegas a emocionarte», confirma. «Hay situaciones que recordaré para siempre, como cuando llegué a San Vicente de Leira, dos días después del incendio. Una casa continuaba ardiendo por dentro y recuerdo a una mujer y a un hombre recorriendo la aldea, entre ruinas, y contando escenas de la aldea cuando tenía vida, décadas atrás. Emocionaba muchísimo», comparte.

El éxito que él encarna, con una sucesión de numerosos galardones obtenidos en los últimos, como el Ortega y Gasset, prestigia y visibiliza la labor imprescindible de los fotoperiodistas, que pisan el terreno, acuden siempre al lugar de los hechos y son los ojos de todos los que no están presentes. «Hay que poner en valor este oficio, que sufre unas condiciones muy precarias. Hay muchos compañeros que no llegan a fin de mes. Ojalá la sociedad valorase más lo que hacemos», resalta Brais.

Esta foto de Elena Pérez, celebrando el 98 cumpleaños tras superar el COVID, arrojó luz y esperanza en la cruda primera ola. // BRAIS LORENZO

Esta foto de Elena Pérez, celebrando el 98 cumpleaños tras superar el covid, arrojó luz y esperanza en la cruda primera ola de la pandemia. / BRAIS LORENZO

La noticia del galardón del World Press Photo trascendió el pasado 9 de abril, pero Brais pudo celebrar la alegría desde un tiempo antes, privadamente, cuando le comunicaron el fallo con un mes de anticipación, tras el fallo, y pudo compartir la felicidad de un galardón que anhelaba, con el que incluso se había «obsesionado» con ganarlo. Tras la comunicación, vivió la feliz noticia con los suyos, como por ejemplo su padre, Xoán Pablo Lorenzo, antes de su reciente fallecimiento. «Él era una persona que estaba muy orgullosa de mí y que supo, antes de morir, que yo había obtenido este reconocimiento. Cuando ya no estaba sentí su fuerza para intentar disfrutar y abrazar el premio. Él fue la persona que me inculcó el amor y respeto por la naturaleza. Le daba valor al rural, hablaba de la importancia de 'ler as pedras', como siempre decía, dando importancia a la historia y antigüedad de los lugares y de las casas. Ahora todo eso vive en mí, gracias a él», elogia el hijo, un profesional que actúa y fotografía con el corazón por delante.

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