Los alumnos del IES Julio Prieto Nespereira se movilizan para viajar a Berlín tras la cancelación de su viaje por mal tiempo
El viaje de fin de curso de los estudiantes del Nespereira a Berlín se canceló por un temporal, perdiendo el dinero del alojamiento y sin que el seguro cubriese los gastos, por lo que organizan actividades para poder viajar

Los alumnos y profesoras que viajarán a Berlín / Iñaki Osorio
El viaje de fin de curso de los alumnos del IES Julio Prieto Nespereira está siendo todo lo contrario a un camino de rosas. Tras recopilar los 600 euros necesarios por cabeza, los 25 estudiantes de 1º de Bachillerato no pudieron volar a Berlín, su destino soñado, por las malas condiciones climatológicas, y el hotel en el que se debían alojar sólo les devolvió un 10% de lo pagado al no presentarse, sanción de la que el seguro de cancelación no se hizo cargo. Repetir el viaje supone un gasto final total de casi 1000 euros solo en transporte y alojamiento, y conscientes del sacrificio que supone esta cantidad para sus familias, los adolescentes no se han quedado de brazos cruzados: han comenzado el proyecto «Alá imos, Berlín» para recaudar fondos mediante eventos y sorteos en los que piden la colaboración de toda la sociedad.
Cancelación en pleno temporal y solo un 10% del hotel
La historia se remonta al 5 de febrero, día en el que los alumnos de O Vinteún se trasladaron hasta Oporto para coger el avión rumbo a la capital alemana. La emoción de los jóvenes por conocer un nuevo rincón del mundo eran, desgraciadamente, tan intensas como las borrascas que acechaban Galicia, España y el resto de Europa por esta fechas. Berlín no fue excecpión, y ese jueves su aeropuerto estuvo afectado por una combinación de anticiclones y borrasca, con temperaturas extremadamente gélidas que dificultaban el deshielo en los aviones. Ahí comenzaron los problemas para los ourensanos: lo que en un primer momento fue un retraso de unas cuatro horas (de las 13.45 del despegue inicial a algo más de las 17 horas) pasó luego a ser un retardo de siete, cuando se les comunicó por correo a la segunda hora prevista para el embarque que el avión que debía llevarlos de Berlín a Oporto aún se encontraba en Alemania pendiente de volar a Portugal.
A eso de las 20 horas, cuando la tripulación debía embarcar de una vez por todas, llegaron las noticias que nadie quería escuchar de una de las peores formas posibles: «Nese momento baixamos á zona onde tiñamos as maletas, unha señora viunos a cara e preguntounos ‘sodes os do voo de Berlín? Está cancelado’», cuenta Amelia Iglesias, una de las estudiantes del IES Julio Prieto Nespereira. El suyo fue uno de los 800 vuelos con origen o destino a la capital alemana que se cancelaron ese día, pues a última hora de la tarde el aeropuerto tuvo que suspender la operativa de vuelo por todo el hielo acumulado en la pista.
Tras comunicarle la situación a las dos profesoras que las acompañaban e ir a la oficina de Ryanair para gestionar la situación se les ofreció pasar la noche en Oporto y volar al día siguiente, pero aterrizar en el aeropuerto de Baden-Baden, una ciudad en la frontera con Francia. Las condiciones eran pésimas: tras aterrizar deberían recorrer más de 7 horas en tren o 11 en bus para llegar a Berlín, y cuando lo hicieran ya habrían perdido dos de los cinco días de viaje por el que habían pagado más de 600 euros. Entre todos, decidieron regresar a la ciudad de As Burgas (a la que llegaron a las 3 horas de la madrugada) para intentar reorganizar el viaje con la agencia, sin saber que ese sería solo el inicio de su calvario.
Rifas, torneo y un festival para salvar el viaje
«Estivemos varios días sen saber se iamos ir noutras datas, que cartos nos ían devolver, había bastante incertidume», cuenta Uxía Campos, otra de las estudiantes afectadas. En la reunión con padres se comunicó la delicada situación: aunque se les había devuelto el dinero de los billetes, los precios de los vuelos habían subido por el cambio de fechas, y el hotel en el que se debía alojar consideró que se había realizado un «no show», es decir, que la expedición no se había presentado en su reserva por causas desconocidas, por lo que les devolvió sólo el 10% de lo gastado. Aparte, el seguro de cancelación no se hizo cargo de esta situación. ¿El panorama final? Para poder hacer el viaje en abril, los estudiantes del Nespereira debían pagar unos 350 euros más a mayores de los 600 ya invertidos, que tuvieron que ingresar apenas dos días después de ese encuentro para que se les reservase la fecha.
Fue ahí cuando los alumnos dieron un paso al frente, y conscientes del sacrificio que suponía este gasto para sus familias, buscaron formas de recuperar todo el dinero posible. Empezó con un torneo de fútbol en Semana Santa, y sigue con una venta de rifas aún en curso con un televisor como premio, que cedió altruistamente la madre de un alumno del instituto totalmente ajeno al viaje. El colofón llegará con el festigla de fin de curso que organizan para el 12 de junio, y para el que necesitan la máxima ayuda posible: «Buscamos axuda de calquera persoa ou grupo que teña algo que ofrecer de maneira altruista: arte, espectáculo, algo para sortear...», comentan. También han creado una cuenta en redes sociales (ala_imos_berlin) para conseguir difusión, todo lo posible por hacer viable el viaje que ya tendrían que haber hecho.
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