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Medio ambiente

El plan contra los incendios tras la catástrofe de 2025 sitúa el 74% de lugares de alto riesgo en Ourense, donde el fuego arrasó el 86% de la superficie calcinada en Galicia

La meta es evitar otra crisis tan grave tras el desastre del verano pasado, con 101.500 hectáreas quemadas en la provincia de Ourense, que fue el epicentro de los tres mayores fuegos de la historia de Galicia

Una de las imágenes de la gravísima crisis de incendios en Ourense del verano de 2025.

Una de las imágenes de la gravísima crisis de incendios en Ourense del verano de 2025. / BRAIS LORENZO

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Durante dos semanas catastróficas de agosto, en las que se concentró la mayor parte del daño, la provincia de Ourense registró los tres mayores incendios forestales de la historia de Galicia desde que hay registros, así como otros múltiples frentes de fuegos peligrosos que llevaron el pánico a numerosas localidades. Se cortaron vías de comunicación, como la línea de alta velocidad Madrid-Galicia y la autovía A-52, las llamas destrozaron viviendas, recuerdos de varias generaciones y otras propiedades, y arrasaron con virulencia el medio ambiente, incluidos espacios naturales protegidos de alto valor. El balance oficial de la Xunta sitúa la magnitud del daño ocasionado por los incendios forestales en 2025 en un total de 118.763,5 hectáreas afectadas en Galicia. Es el tercer peor dato de la serie histórica, de cinco décadas, después de 1989 (198.998,2 hectáreas) y 1978 (119.633,7). El 86% de la superficie arrasada por las llamas en 2025 pertenecía a la castigada provincia de Ourense, que permaneció en situación 2 de emergencia, en todo su territorio, entre los días 12 y 26 de agosto. El Pladiga, el plan de la Xunta contra los incendios forestales, establece el reparto de medios, los riesgos y los objetivos de cada campaña. En la de 2026, 26 de las 35 parroquias de alta actividad incendiaria están en Ourense.

Tras el negro precedente del verano pasado, en el que solo 18 incendios arrasaron un global de casi 112.000 hectáreas en la comunidad, el objetivo de la administración gallega es que no ardan más de 29.207,4 hectáreas en Galicia. El dato se establece en base a la media de superficie calcinada en la década anterior. La meta en 2025 era que las llamas no afectaran a más 18.554,5 hectáreas, pero la realidad sobrepasó las previsiones y desbordó la capacidad de extinción. Se quemó una superficie total seis veces mayor. Evitar una crisis de esta magnitud es el reto de todos. Ha aumentado el número de brigadas dedicada a la prevención y hay 284 concellos adheridos al convenio para la limpieza de vegetación cerca de los núcleos, con un presupuesto duplicado, de 25 millones.

El incendio forestal de Valdeorras en agosto de 2025, el mayor de la historia de Galicia, arrasó casi 32.000 hectáreas y destrozó aldeas, como San Vicente de Leira (Vilamartín).

El incendio forestal de Valdeorras en agosto de 2025, el mayor de la historia de Galicia, arrasó casi 32.000 hectáreas y destrozó aldeas, como San Vicente de Leira (Vilamartín). / BRAIS LORENZO / EFE

El Pladiga, presentado en el Consello Forestal y pendiente de aprobación en el Consello da Xunta, marca, entre otros objetivos, que no se superen los 282 incendios forestales en la comunidad —hubo 310 el año pasado— y no se registren más de 26 situaciones 2, que ascendieron a 104 en el ejercicio de 2025. El plan eleva de 26 a 35 las parroquias de alta actividad incendiaria, con respecto al escenario de partida de 2025. El 74% de estos lugares de mayor riesgo (acumulan una media anual de siete incendios o más en el último lustro, o bien han sufrido en una década dos o más incendios de más de 200 hectáreas) pertenecen a Ourense, 26, mientras que en Pontevedra se identifican 5 y hay 4 en A Coruña. Lugo es la única provincia en la que no hay.

A Gudiña es el municipio gallego con más parroquias de alta actividad incendiaria, cuatro. En A Mezquita hay tres. El resto de municipios en esta lista en la provincia son Maceda, Cualedro, Calvos de Randín, Oímbra, Vilariño de Conso —cada uno, con 2 parroquias de alto riesgo—, Vilardevós, Avión, Melón, Ourense, Padrenda, Carballeda de Valdeorras, Chandrexa de Queixa, Muíños y Vilar de Barrio.

El clima, más extremo, el abandono del rural, la dispersión y el envejecimiento de la población son algunos de los factores estructurales de los incendios forestales en Ourense, un problema histórico que se convierte en ocasiones en emergencia pública. Habrá más efectivos este año en la campaña de riesgo alto, entre las aportaciones de las administraciones gallega, estatal y locales, así como más medios aéreos y motobombas, con un aumento de las cámaras de vigilancia del monte y el uso de drones, entre otros avances tecnológicos.

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