La Ribeira Sacra busca un turismo sostenible: desestacionalizar para preservar sus tradiciones
La Ribeira Sacra, con sus cañones del Sil, atrae a turistas que agotan reservas en los catamaranes, pero el sector turístico busca desestacionalizar el turismo para lograr un modelo sostenible

Vista desde uno de los catamaranes que recorre los cañones del Sil / DAVID ALJAN
Son días agradecidos en los rincones de la Ribeira Sacra. Los catamaranes que parten del embarcadero de Santo Estevo (Nogueira de Ramuín) para mostrar la belleza de los cañones del Sil agotan reservas, y viajes Hemisferios (la empresa que los pone a flote) ha aumentado las frecuencias para atender la demanda. Más arriba, en la parroquia de Luíntra, los restaurantes también cuentan con las mesas llenas, y el ir y venir de visitantes no para en ninguna de las otras localidades. Sin embargo, una frase se le repite a los periodistas por parte de quienes viven de este movimiento: "Ensinar isto está ben, pero tiñades que vir en xaneiro". Y es que a pesar de que el número de visitantes en el paraje natural se ha disparado en los últimos años, las voces del sector turístico recuerdan que quedan varios pasos a dar para conseguir un turismo sostenible para quien se lucra de él.
Una serie de reclamas que se enmarcan casi en su totalidad en un solo concepto: la desestacionalización del turismo. La empresa viajes Hemisferios ha optado desde hace años por renegar del sistema de campañas, y ofrecer sus servicios tanto de viajes en catamarán como de rutas completas (con visitas a viñedos, catas, transporte y alojamiento incluido) durante todos los meses, pero encuentran por el camino inconvenientes, como en el caso del monasterio de Santo Estevo. La sección del templo que no pertenece a la empresa Paradores, y por lo tanto es visitable, permanece también cerrada con las vacaciones de dicho hotel, y cuando ha vuelto a abrir al público, las condiciones marcan que no se puede entrar en grupos de más de 20 personas, cuando las agencias suelen concentrar a grupos de 50. "Para crear un xeodestino, non vale só con ter un espazo natural, hai que implicarse e tomar decisións en concordancia", explica Antonio Fernández Andrade, responsable de la empresa.
Un turismo circular con infraestructuras del siglo XXI
Esas decisiones en conjunto son las que deben prevalecer en un producto turístico basado en una economía circular "pura e dura". Para reflejarlo, una imagen vale más que mil palabras: a la salida del catamarán turístico de Santo Estevo espera un puesto de venta de mieles artesanales de la zona, por el que pasan los visitantes antes de comer en uno de los restaurantes que los propios guías de los cañones del Sil les han recomendado, y en el que seguramente degustarán un vino D.O. Ribeira Sacra del que han podido visitar sus viñedos y que se cultiva en los cañones ya visitados. Para Andrade, este ciclo no es ninguna casualidad, sino la clave del producto Ribeira Sacra que define como un turismo de tradiciones: "Estamos vendendo o que nos deixaron os nosos pais e avós. Non temos sol nin praia, temos costumes, románico, ou cultivos especiais", y en su autenticidad es donde reside lo que el visitante busca en el paraje ourensano-lugués. Un turismo "enxebre", de raíz, pero que no se debe malinterpretar en concepto con uno descuidado, pues tan importante es mantener un producto vinculado con siglos de historia como tener infraestructuras del siglo XXI.
Es en esta intención de preservación de las costumbres en donde reside la importancia de distribuir el turismo durante los meses, y no basarse únicamente en los meses de verano y la Semana Santa. Aunque por lógica las estancias en el resto del año son más reducidas por el tiempo de vacaciones, Andrade aboga por organizar escapadas de 1, 2 o 3 días, en las que hasta se incluye en el paquete los trenes de ida y vuelta a Madrid aprovechando el AVE, para dinamizar la afluencia en meses complicados como enero o febrero. Esta misión de tener un turismo constante en la Ribeira Sacra, como explica, no es un capricho, sino la forma de tener concellos vivos y sostenibles, en los que esos conocimientos milenarios tengan una remuneración continua y adecuada. "Eu quero traballar menos e contratar máis", explica.
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