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Educación

Un colegio de Ourense lleva la inclusión a los comercios: pictogramas para una comunicación accesible

Estudiantes de segundo de Primaria del CEIP Mauel Sueiro crearon pictogramas para facilitar la inclusión de personas con necesidades especiales de comunicación en los comercios de As Lagoas

Ourense

El barrio de As Lagoas, en Ourense, tiene desde ayer nuevas «voces». No suenan, no se escuchan, pero permiten decir mucho. Están en mostradores de cafeterías, farmacias y pequeños comercios. Son tableros de pictogramas y detrás de ellos hay una historia que empieza en un aula de segundo de primaria del CEIP Plurilingüe Manuel Sueiro.

En este centro, la inclusión no es un objetivo, es parte del día a día. «No vale con decir que somos un colegio inclusivo; el espacio tiene que hablar en ese mismo idioma», explicaba a principios de marzo su director, José Manuel Rego, cuando el colegio culminaba la señalización con pictogramas de patios y zonas comunes para facilitar la orientación y la comunicación de todo el alumnado, especialmente de aquel con necesidades específicas. Lo que entonces no sabía es que, mientras tanto, sus alumnos estaban tomando nota.

En el colegio hay 133 estudiantes y cuatro de ellos, con Trastorno del Espectro Autista, utilizan comunicadores para expresarse; esos dispositivos tecnológicos avanzados actúan como sus cuerdas vocales digitales, su forma de hablar. Uno de esos casos es el de Martín, que se convirtió sin buscarlo en el motor de una iniciativa que ha salido ya de las paredes del centro. Sus compañeros entendieron algo sencillo: su capacidad para comunicarse no puede depender de una tablet ni de una batería y decidieron actuar.

Los 16 alumnos de segundo de primaria pensaron en cómo es la vida de Martín fuera del colegio. En una cafetería, en una tienda o en una farmacia. Espacios cotidianos donde, con muy poco, todo puede ser más accesible. Así surgió la idea de los «comunicadores de baja tecnología»: tablas de papel con pictogramas que permiten construir frases básicas señalando dibujos.

La explicación de esas herramientas la realizan los propios niños: «son unos tableros que con pictogramas sirven para que cuente lo que quiere y lo que necesita». Es el resumen de la iniciativa que hace uno de los pequeños promotores, Nicolás Álvarez. A su resumen se suma la explicación de su primo y compañero, Xan Rodríguez, que expresa cómo es el día a día de Martín, «su tablet pesa mucho y si se apaga no puede jugar, además no va a estar llevándola por todos los sitios».

Los escolares en ruta para acercar sus tableros a la sociedad. | ROI CRUZ

Los escolares en ruta para acercar sus tableros a la sociedad. | ROI CRUZ

Esa empatía fue la chispa para que un día regresando del patio del recreo le propusiesen a su profesora, Patricia Díaz, «¿por qué no hacemos esto?». «Esto» fue buscar una alternativa más humana, ligera y resistente para su amigo: el papel plastificado.

Así nació un proyecto competencial que ha movilizado a una clase que dedicó parte de sus horas de Lengua a diseñar la accesibilidad de su entorno y que ayer cambió su jornada escolar habitual para convertirse en profesores durante la primera hora del día. Salieron del colegio y recorrieron varios puntos del barrio para presentar sus pictogramas en establecimientos como Aira Espacio Bio, la Farmacia Lagunas y la cafetería Lima, donde explicaron directamente a los responsables cómo utilizar estos tableros y para qué pueden servir en la atención diaria.

La escena se repitió en cada parada con una naturalidad que sorprendía más a los adultos que a los propios protagonistas. Entraban, saludaban y, sin apenas titubeos, desplegaban el material sobre el mostrador. Después, señalaban los dibujos y explicaban su función: cómo una persona puede construir una frase señalando «yo», «quiero» y el producto deseado. Un gesto sencillo que puede marcar la diferencia entre depender de un tercero o poder comunicarse de forma autónoma.

Los comercios inclusivos

Los primeros epicentros de esta inclusión ya son una realidad visible y orgullosa en el mapa urbano de la ciudad y, en especial, en el barrio de As Lagoas. La Farmacia Lagunas, el Lima Café y Aira Espacio Bio han sido los pioneros en colocar estos tableros en sus mostradores y también en sus escaparates. Ese es el caso de la farmacia ubicada en la Avenida Alfonso Rodríguez Castelao. Allí el titular, Víctor Gamarra, puede presumir de un pictograma escolar que ya luce en la cristalera para indicar qué clase de comercio se encuentra tras las puertas.

«Vinieron primero las profes, hace semanas a preguntarnos si nos animábamos a participar, y por supuesto les dijimos que sí. Hoy vinieron los chavales y lo explicaron todo muy bien y muy emocionados», afirman los farmacéuticos.

La foto de familia al acabar el recorrido por el barrio. | ROI CRUZ

La foto de familia al acabar el recorrido por el barrio. | ROI CRUZ

Unos metros más abajo, en la misma calle, el protagonismo está en la cafetería Lima, donde los encargados le prestaron previamente a la clase algunas cartas y menús para poder elegir los pictogramas que se adecuasen a los servicios que ofrecen.

Más lejos, en la rúa Noriega Varela está la tienda de productos ecológicos Aira Espacio Bio. Allí «en siete años en los que llevamos en funcionamiento nunca ha venido nadie con un impedimento de comunicación, pero siempre está bien tener opciones», comenta la dueña que lo que destaca es «la increíble sensibilidad de estos niños tan pequeños, tan concienciados y movidos por la empatía».

Los tres comercios elegidos fueron selecciones personales de la clase, lugares a los que ellos acudían con sus familias y dónde veían que podría ser útil esta herramienta. Pero no son los únicos, el mapa sigue creciendo porque la ambición de los alumnos es proporcional a su entusiasmo. El local O Tito, situado justo al lado del Lima Café, ya está en la lista de próximas entregas; el tablero ya está fabricado y solo falta la conversación formal con sus responsables para que se sumen a la red.

El próximo paso

Los estudiantes son plenamente conscientes de que el barrio es «bastante grande», y su objetivo es seguir «derribando barreras poco a poco» hasta que no quede un solo lugar que no sea inclusivo. Para ello van más allá.

El horizonte de este sueño colectivo apunta hacia la administración local para que la inclusión salte de los mostradores al asfalto de las calles. El siguiente gran paso es ampliar el proyecto con el Concello de Ourense para que se pinten pictogramas en los pasos de peatones del barrio. «Esa idea no fue mía, fue vuestra», les recuerda con orgullo la profesora a sus alumnos, quienes ya se preparan para redactar la carta que enviarán al consistorio para seguir derribando barreras.

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