Hábitos saludables en la escuela pública
Un trato familiar y comida sana en el comedor de un colegio del rural de Ourense que atienden madres de alumnos
«Cociñar para un neno algo que nunca comeu dálle novas vivencias. A gastronomía é unha vía de cultura», resalta el cocinero del CEIP Xuvencos. El aprecio por la comida equilibrada y los hábitos sanos se fomenta en este pequeño centro escolar de Boborás, con una cocina propia atendida por personal público, y menús variados que un grupo de progenitoras sirve en las mesas: «Somos una familia»

Las cuatro madres que colaboran este curso en la atención del comedor escolar de Boborás. / IÑAKI OSORIO

En el menú hay sopa de fideos condimentada con cebolla, puerro, apio, zanahoria y pollo. De segundo comerán estofado de ternera con patatas, una preparación que incluye en los ingredientes cebolla, ajo, pimiento, zanahoria y tomate. De postre toca yogur. En el CEIP Xuvencos de Boborás, un colegio público con 89 alumnos entre Infantil y Primaria, en un municipio del rural de Ourense con más de 2.100 habitantes, la hora del comedor es el momento para comer de todo, con una pauta saludable y equilibrada, y una configuración de platos que varía cada jornada. La cocina, equipada en el centro como la de un buen restaurante, es atendida por cocineros que son trabajadores públicos de la Xunta. La estancia se llena de estudiantes a las 14:30. Los niños y niñas —más de 75 se quedan a la hora de comedor— se distribuyen en las mesas. Del servicio se encargan en este curso cuatro madres de alumnos que ejercen la labor de colaboradoras, una cifra que se establece cada año según la ratio de alumnado. No se trata únicamente de una función remunerada —con una retribución de 12,50 euros al día—, que pueden complementar con otras ocupaciones, sino que en Boborás es una labor en la que creen y con la que se sienten involucradas. Hay vínculo.
Es el segundo curso —alterno, porque uno de los requisitos es que no se pueden enlazar dos años seguidos, para propiciar la rotación entre las solicitantes— que Nancy Carballo hace esta tarea. Uno de sus hijos cursa 5º de Primaria, pero las madres que atienden el comedor no pueden servir a sus propios hijos, por la igualdad de trato. «Me mueve el contacto con los niños y el ambiente familiar de este colegio», resalta Nancy. «Vas conociendo a los niños y les coges cariño», destaca Marta Aroca, una mallorquina afincada en Boborás, con una hija escolarizada en 6º de Primaria. Esta madre también participa en el servicio. «Es un diez, no solo por la calidad de los alimentos, sino porque la comida está hecha con cariño y hay un trato familiar, siempre mirando porque los niños coman bien. Los cocineros siempre piensan en lo mejor para ellos», valora Marta.
«Atendemos as necesidades nutricionais dos nenos e nenas, en idades de crecemento. Baseamos moito os pratos en legumes, todos levan hortalizas, sen descuidar as proteínas, e intentando reducir os hidratos de carbono», resume Marcos Mosquera, cocinero. Patricia Veiga es la ayudante. «Cociñar para nenos ten o obxectivo de que crezan e leven unha vida sa», destaca ella. «É moi ilusionante traballar con persoas que están comezando a súa vida. Aquí o ambiente está cheo de alegría e ilusión. Cociñar para un neno algo que nunca comeu serve para que probe alimentos e, polo tanto, dálle novas vivencias. A gastronomía é unha vía de cultura, e nós temos o gran premio de que os nosos comensais son moi agradecidos. E moi simpáticos», explica Marcos.

El cocinero, la ayudante de cocina, la encargada y las cuatro madres colaboradoras. / IÑAKI OSORIO
Brécol, acelgas, cremas de calabazas o zanahorias, lentejas, ensaladas mixtas, frutas de temporada, pescado dos veces por semana. Los alimentos saludables también conquistan los paladares de los niños cuando forman parte de menús variados, que los cocineros tratan de presentar de la manera culinaria más gustosa. Disponer de cocina propia en la escuela supone un valor añadido, subrayan. «Éo todo», afirma Patricia. «Traballamos con frescos, non temos ultraprocesados, damos cor con cenoria triturada, non empregamos colorantes, a comida mantén a temperatura desde que a elaboramos ata que é servida nas mesas. Considero que é un servizo que a Xunta debe protexer, sobre todo nos ‘coles’ do rural, porque axuda os pais a conciliar, que teñen os nenos atendidos e comendo ben. E, ademais, o colexio refórzase cun servizo moi importante. Nunha cidade sempre hai alternativas, pero no rural...», analiza Marcos.
«O servizo é excelente. Os nenos, desde moi pequenos, comen de forma saudable», valora Cruz Estévez, la directora del CEIP Xuvencos desde el pasado curso, en el que lleva siete años como docente. Cuatro días a la semana hay fruta y uno de ellos, lácteo. «Comer tres platos, primeiro, segundo e postre, é moi importante», afirma.
La colaboración de las madres —y también de algún padre en los últimos años— se mantiene desde que el centro educativo de Boborás tiene jornada única, hace seis cursos. Con anterioridad, con el turno partido, los profesores se ocupaban de esta labor. «Neste centro, non só no comedor, ábrese moito a participación ás familias. É positivo para todos», indica la principal responsable docente.

La directora, Cruz Estévez, con un grupo de alumnos en el comedor. / IÑAKI OSORIO
Desde 4,50 euros a coste cero
María José Domínguez, maestra de Educación Infantil, compagina su profesión con la función de encargada del comedor desde hace cuatro cursos. Cataloga como «espectacular» un servicio «de cociña directa onde a comida se fai aquí, se serve quente e garantimos unha dieta nutricional moi equilibrada, cun menú moi ben estruturado».
Cuesta un máximo de 4,50 euros al día para cada alumno —y para los profesores que se quedan, sobre todo el martes, el día de permanencia—, aunque se aplican descuentos en función de la renta de los hogares. Según la situación económica de las familias, el cobro se reduce a 2,50 euros, a 1 euro o directamente es gratuito. La Xunta completa la financiación con una partida trimestral, para que el centro pueda asumir los pagos a los proveedores y otros costes.
El personal de la cocina y las madres que atienden comen juntos, antes del turno de los menores, y después de la elaboración del menú. Son los trabajadores pero también los primeros comensales. «La comida es genial, equilibrada y sana», elogia Iris María Constantine, que tiene dos niñas escolarizadas en Primaria, y es una de las colaboradoras en la atención de las mesas. «A mis hijas les ha ayudado a tener un hábito mejor para comer. Y en gran medida también a mí, que antes pecaba y compraba cosas que no debía, porque es verdad lo que dicen aquí: el sabor de dulce provoca que no quieran comer ciertos alimentos», apunta.

Más de 75 alumnos del CEIP Xuvencos son usuarios del comedor cada día. / IÑAKI OSORIO
Es la cuarta ocasión que esta mujer colabora con el comedor del centro. «Lo pasas bien, compartes con los niños, te quitas el estrés. Esto, más que un colegio, es prácticamente una familia». Se generan lazos de afecto y de comunidad, «aunque a veces tengamos que regañarlos, pero es por su bien», porque comer bien también requiere educar.
María Luisa Losada es otra madre colaboradora, con un hijo en 6º de Primaria, usuario del comedor desde Infantil. «Le ha ayudado a comer mejor, tanto a él como a su hermano mayor, que también estuvo aquí. Han aprendido a comer fruta, pescado, verdura, de todo», dice Luisa. Suma cuatro cursos ayudando en esta tarea. «Esto es una familia, más que un colegio», añade, y reitera la idea que transmiten todas las progenitoras y el personal de cocina. De fondo, los niños bromean a la cámara y contestan, al unísono: «Riquísimo».

Antes del turno de los alumnos, el personal de cocina y las madres colaboradoras comen juntos el menú del día. / IÑAKI OSORIO
Inversiones en el centro de casi 200.000 euros en un año
La Xunta ha acometido mejoras en el CEIP de Xuvencos por casi 200.000 euros. El delegado territorial, Manuel Pardo, visitó el colegio la semana pasada junto a la alcaldesa de Boborás, Patricia Torres. En este centro rural se han llevado a cabo trabajos para la ejecución de una rampa, la reforma de los baños, la pavimentación de 750 metros cuadrados en el patio, la reparación y protección de tres pilares, así como la intevención en carpinterías exteriores del edificio con la renovación de tres ventanas y dos puertas, además de la sustitución de otras 16 puertas y 5 armarios en el interior. También se reformaron el almacén y el cuarto de la limpieza.
En la cocina se cambiaron ventanas y persianas, y se instalaron mosquiteras. Con frecuencia, la directora y la alcaldesa mantienen encuentros de trabajo, como el pasado viernes. «Traballamos man a man co centro e coa Anpa», destaca Patricia Torres.
«A Xunta atendeu nos últimos anos as necesidades máis urxentes do centro, realizando no último ano un investimento de arredor de 193.000 euros, o que permitiu avanzar de maneira significativa na mellora das súas infraestruturas», dice la alcaldesa.
«Dende o Concello seguimos a traballar cunha relación fluída, próxima e de colaboración permanente, baseada no diálogo e no traballo en equipo, tendo sempre en conta as necesidades que manifesta a comunidade educativa no seu conxunto. Seguimos comprometidos coa educación e co futuro do noso rural», afirma Patricia Torres.

Vista desde el exterior del CEIP de Xuvencos, el colegio de Boborás. / IÑAKI OSORIO
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