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Incumplimiento de condena

Coincide con su expareja en una gasolinera y saca una barra de hierro

La Fiscalía pide para el hombre un año al considerar que quebrantó la orden de alejamiento y protagonizó un episodio con insultos y amenazas

El acusado, durante su declaración. | FDV

El acusado, durante su declaración. | FDV

Ourense

La gasolinera de Tamallancos, en Vilamarín, fue el escenario de una disputa entre una expareja sentimental que ayer se juzgó en el Penal 2 de Ourense como un quebrantamiento de condena. Él no podía estar allí si estaba ella, porque sobre su persona pesa una orden de alejamiento y comunicación.

El suceso, de octubre de 2024, comenzó con una llamada de teléfono. «Llamó a mi hijo, alterado como siempre, y empezó a decir ‘voy a quemar a tu madre, es una puta, se folló a uno de 70 años’», relató con la voz entrecortada la víctima . Ella cogió el móvil de su hijo y lo escuchó todo, «básicamente decía que su madre se follaba a todo el pueblo». Por estos hechos, a mayores, él se enfrenta a un delito de injurias leves de violencia de género.

Estaban en la cafetería de la gasolinera y desde allí llamaron a la Guardia Civil para dar parte de la llamada. La patrulla se presentó en el lugar, pero también lo hizo el hombre, como así se lo hizo saber el dispositivo de seguimiento telemático a la mujer, que pitó antes siquiera de que pudieran verlo.

La versión de él es que se presentó allí sin saber que ellos estaban; acudió a repostar su vehículo y no se alejó del surtidor. Sin embargo, desde allí «enarboló una barra de hierro» hacia el hijo de la mujer. Así lo sostuvieron los dos agentes que mediaron en el incidente.

Para que esto fuese posible fue el hijo el que lo vio y el que inició la aproximación. Lo reconoció en la vista en la que dijo que la expareja de su madre amenazó con «que la iba a quemar a ella y a mi abuela» y empleó «muchos insultos; puta era lo que más sabía decir». «No hizo ni el amago de irse», manifestó este varón.

Ese es el punto que lleva a la representante del Ministerio Fiscal a solicitar un año de prisión. Mientras que para la defensa la sentencia debe de ser absolutoria porque fue «un encuentro fortuito» pese a la «aparatosidad del mismo».

Esa «aparatosidad» recae en el uso de la barra de hierro. Se quedó en un gesto porque «la levantó, pero no la bajó», explicó uno de los agentes de la Guardia Civil, que intervino en un «ambiente explosivo» entre los dos hombres porque el acusado «estaba alterado porque denunciaba un robo previo de una desbrozadora y sin pruebas apuntaba a ellos».

Los agentes separaron a las dos partes y al hombre se lo llevaron detenido , «no sé si la intención era solo amagar, pero nosotros procedimos», dijo el otro agente.

«El enfado por el robo no justifica el quebrantamiento», sostiene Fiscalía. «Enarbolar una barra de hierro supone una amenaza», dice la acusación particular. «No existía voluntad de quebrantar, fue sorprendido allí y el lapso de tiempo es mínimo», apunta la defensa. Quedó visto para sentencia. n

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