Agresión sexual
Acusado de agredir en Ourense a una amiga ebria lo niega: «ella me dijo lo que quería»
La víctima sostiene que no pudo consentir al no recordar nada de la noche, él defiende que hubo consentimiento | Se enfrenta a dos años de cárcel

El acusado en el Penal 2 de Ourense.
«Éramos uña y carne. Amigos, pero a él no le hubiese molestado tener algo más. A veces había que pararle los pies». Así describió, en el Juzgado de lo Penal 2 de Ourense, una mujer la relación que tenía en el año 2024 con un hombre al que denunció por una presunta agresión sexual que él niega. Alega consentimiento y opina que la denuncia parte de la vergüenza: «ella no quería admitir que esporádicamente le apetecía estar conmigo».
Los hechos juzgados sucedieron en la madrugada del 26 al 27 de febrero de 2024. Esa noche, según recoge el escrito fiscal, tras salir juntos de fiesta y «haber ingerido una cantidad considerable de alcohol», ella se dirigió con el acusado al domicilio de éste. Una vez en el interior del citado inmueble, ambos se dirigieron al dormitorio «y mientras la víctima dormía», él «con claro ánimo libidinoso» y «sin haber prestado ella su consentimiento», le tocó la zona de los genitales, llegando a practicarle sexo oral.
Las versiones de víctima y acusado coinciden en la parte previa. Ambos afirman haber salido de fiesta juntos y beber «varias» copas en distintos lugares de la ciudad de Ourense, tras una cena en la que ya habían consumido alcohol. Difieren a partir de ese momento.
El consentimiento, en duda
Ella no recuerda haber llegado a casa del acusado. «Supongo que sí fui, porque me desperté allí» , dijo en Sala, donde fue la primera en declarar. Según su testimonio, se conocieron como compañeros de trabajo y generaron una amistad que les llevó a compartir planes sociales, siempre «como amigos». Ese día fue uno más. Quedaron para cenar y salir y lo último que ella recuerda de esa noche es «una copa en un bar». Lo siguiente ya es la mañana en la que se despertó «en su casa desnuda de parte de abajo».
Le pareció raro y le preguntó a él por qué, «me dijo que iba tan sumamente borracha que al quitarme el pantalón allí fue todo y me metí así en cama», recordó. A mayores, ese día, sintió «escozor e irritación» en la zona genital. Pero él no le dijo nada más hasta una semana más tarde.
Con otros compañeros de trabajo y amigos tenían un viaje a Tenerife. En esas vacaciones, una de las noches, «él le dijo a una amiga ‘sé como le sabe el clítoris’». No lo escuchó directamente, pero cuando la amiga se lo contó acudió a confrontarlo. Él no se lo negó, «me dijo que había pasado y me dijo que había sido con consentimiento, pero yo le dije que no, porque si no recuerdo nada no pude consentir», relató en el Penal donde contó que a partir de ese momento cortó toda relación, «para mí fue muy duro que alguien en quien yo confío me haga esto», esgrimió.
La versión del acusado es que efectivamente hubo sexo oral, pero siempre con el beneplácito de ella, que para él «no iba muy bebida» esa noche porque «habíamos salido otras veces y yo la había visto muy bebida muchas veces».
El piso
Defiende que se fueron caminando juntos al domicilio durante un trayecto de «15 minutos», sin complicaciones, y que durante ese tiempo mantenían conversaciones «normales», pese al consumo de alcohol. Una vez en la habitación asevera que fue ella quien tomó la iniciativa de carácter sexual. Después de besarse en el dormitorio «fue ella quien me dijo lo que quería, cómo lo quería y me fue diciendo», manifestó.
Según su relato, «cuando íbamos a ir a más, porque según yo lo siguiente ya serían relaciones como tal, le pregunté si quería continuar, me dijo que no y paré», alegó. Así reconoció que hizo el comentario porque para él «no era ningún secreto» y que creyó que ella simplemente no le había sacado el tema por pudor, «no le gustaba hablar de temas serios ni sexuales», opinó.
Su hermano compareció como testigo, según dijo fue él quien aquella noche le abrió la puerta del piso a los dos. A su entender ambos iban «normal» porque habían podido subir «un tercero sin ascensor».
Consultado así pues el acusado sobre cuál cree que es el motivo de la denuncia, si había consentimiento y buena relación, se inclinó por la ocultación por vergüenza, «ella no quería admitir que esporádicamente le apetecía estar conmigo», valoró en una declaración en la que explicó que, hasta la fecha de los hechos, ella era «mi mejor amiga» y, a veces, «nos habíamos besado en público».
Conclusiones
Para Fiscalía los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual por el que solicita una pena de dos años de cárcel, así como la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros y de comunicarse con la denunciante durante el mismo tiempo. La representante del Ministerio Fiscal considera que el relato de la víctima es «coherente en el tiempo» y «sin ánimo espurio». Asimismo, defendió que si la víctima se avergonzase de lo sucedido «lo lógico sería negarlo frente a los amigos, no presentar una denuncia penal».
En la misma línea concluyó la acusación particular. La abogada de la víctima subrayó que «el propio hecho de presentar denuncia va en contra de la ocultación».
Por su parte, el letrado de la defensa pide libre absolución. Considera que «no se ha practicado prueba que acredite los hechos» y ve «falta de acreditación objetiva» sobre que la víctima presentase un estado de alteración grave de sus facultades mentales. En esta línea, sostiene que su declaración es «inconsistente» al «estar integrada por una laguna». «No se puede corroborar una declaración que consiste en no recordar algo». Así las cosas, ha quedado visto para sentencia.
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